Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 5/31/2010 12:00:00 AM

"No le dejamos el trabajo al mercado"

La ex presidenta chilena, Michelle Bachelet, habló este jueves sobre gestión pública efectiva en el foro Diálogos por Colombia organizado por el Centro de Liderazgo y Gestión, con el apoyo de SEMANA, 'Dinero' y CM&. Esta revista habló con ella.

SEMANA: Usted superó al comienzo de su mandato una grave situación cuando se puso en marcha Transantiago, y al final el peor terremoto de la historia, pero terminó con una popularidad envidiable. ¿Cuál fue la clave?

Michelle Bachelet: Es verdad, son dos hechos duros ocurridos durante mi administración. Pero yo me resisto a hablar de recetas mágicas en la gestión de un gobierno. Desde un comienzo le ofrecimos al país un programa claro, audaz, transparente, responsable, y puedo decirle con enorme satisfacción que lo llevamos a la práctica casi en su totalidad. Pudimos hacer la histórica reforma previsional, las inéditas políticas hacia la infancia, cambios sustanciales en vivienda, salud, educación, infraestructura deportiva, por nombrar algunos. Conformamos una red de protección social sin precedentes en Chile, la misma que nos permitió enfrentar de buena manera la crisis internacional con quienes más lo necesitaron sin recortar beneficios sociales, sino consolidándolos. Estoy convencida de que se trata de trabajar con sentido de urgencia, en equipo, en terreno, buscando los acuerdos necesarios, con la participación de los actores involucrados y de cara a la ciudadanía, siempre con la verdad.

SEMANA: Chile consiguió capotear la crisis económica mundial mejor que muchos. ¿Qué lecciones podría aprender Colombia?

M.B: No me gusta opinar sobre la situación, tan distinta por cierto, de los países. Sí puedo comentar las acciones de mi gobierno. Dispusimos un paquete de medidas: lanzamos un Plan de Estímulo Fiscal equivalente a 2,8 puntos del PIB, que implicó recursos por más de 4.000 millones de dólares. Entregamos un bono especial en dinero por carga familiar a 1.700.000 familias que fue una inyección de consumo para la economía, creamos instrumentos que incentivaran el empleo para los jóvenes, reforzamos las inversiones públicas que generaran más empleo y actividad en la economía, adelantamos los beneficios de la gran reforma previsional para que los jubilados tuvieran pensiones dignas. Trabajamos con la empresa privada, los gremios y los trabajadores en un Acuerdo Nacional por el Empleo que contempló un incentivo a la retención y la capacitación de los trabajadores, evitando que los despidieran y estimulando que los trabajadores se capacitaran y recibieran el 50 por ciento de su renta.

SEMANA: ¿En ese contexto, cuál fue la importancia de la política fiscal en su gobierno?

M.B:
Como gobierno tuvimos un principio fundamental: la responsabilidad fiscal. Eso nos llevó a ser moderados en el gasto, a ahorrar en los tiempos de bonanza y a no impulsar ninguna política pública sin que garantizáramos los recursos en el largo plazo. Tuvimos presiones en esos años para gastar los recursos que teníamos gracias al alza de un commodity, el cobre. Pero como sabíamos que su precio no era estable, decidimos guardar para períodos malos. No fue una decisión fácil, ya que Chile es un país con múltiples necesidades, varias de ellas urgentes. El tiempo nos dio la razón. Esos ahorros sirvieron para financiar las políticas anticíclicas cuando llegó la crisis.

SEMANA: Colombia está en proceso de negociar tratados de libre comercio. ¿Qué beneficios le ha traído a Chile tener una economía abierta?

M.B: Chile es un país pequeño. Enfrentados al desafío de abrirnos al mundo, los gobiernos de la Concertación no dudamos que el camino era la apertura, la diversificación de las exportaciones, la promoción del libre comercio y el intercambio comercial con todo el mundo. Para eso implementamos políticas de fomentos de la competitividad que se traducen en el desarrollo de clusters o áreas productivas clave que están en condiciones de pararse de igual a igual con los productos y servicios de economías más grandes y desarrolladas. Hoy tenemos acceso -sin aranceles o con aranceles muy bajos- a un mercado mundial de 3.000 millones de consumidores, y nuestros productos están en Asia, Estados Unidos, Oceanía, China, América Latina, Europa, lo que ha implicado un salto enorme. Ahora estamos ampliando los acuerdos de libre comercio a las áreas de servicios y compras públicas.

SEMANA: Esa apertura suele ser muy buena para algunos sectores, pero no necesariamente para la generalidad. ¿Cómo hicieron para que la prosperidad de los empresarios y los inversionistas elevara el nivel de vida de tantos chilenos? 
 
M.B: Permítame hacerle una precisión. Chile, durante los últimos 20 años, que son los de la Concertación, tuvo una definición estratégica en el empeño por mejorar la calidad de vida de los chilenos y chilenas. Me refiero a la educación, la salud, los salarios, las viviendas y los apoyos gubernamentales en subsidios a las familias. Es decir, no le dejamos el trabajo al mercado, al chorreo como dicen algunos, hubo aquí un rol del Estado con políticas públicas definidas y orientadas hacia el bienestar. Y dicho esto, le agrego que no es posible este bienestar sin el sector privado. Chile ofrece a los inversionistas chilenos y extranjeros estabilidad, certeza jurídica y seriedad para sus proyectos de inversión.

SEMANA: A pesar de su popularidad, usted no intentó cambiar las reglas para quedarse en el poder. ¿Qué piensa de la ola reeleccionista en América Latina?

M.B: Las leyes chilenas no permiten la reelección, y si alguien quiere hacerlo tiene que promover una reforma constitucional. Esta es una pregunta que me hicieron muchas veces. Y le voy a contestar lo que he dicho siempre: En la política hay que ser ético y estético. Y de ninguna manera hacer un traje a la medida del gobernante.

SEMANA: En un continente machista, usted fue la primera mujer que llegó a la Presidencia sin haber estado casada con un hombre fuerte. ¿Siente que ha tenido que soportar críticas que no le habrían hecho a un hombre?

M.B: Bueno, machismo y machistas siempre hay. Pero creo que esto obedece a un fenómeno generalizado, y es el miedo y la desconfianza que provocan las situaciones nuevas. Llegar a ser la primera presidenta de Chile trajo dudas, resquemores y críticas que fueron cediendo. Al principio había críticas sobre las capacidades 'de una mujer', comparaciones, comentarios sobre la ropa, el peso o mi condición de separada, algo que nunca era tema para los presidentes hombres. Pero bueno, esas cosas cedieron y dejaron de estar presentes. Al terminar mi mandato sentí el apoyo, la confianza y el cariño de millones de chilenos.

SEMANA:¿Se ve como candidata a La Moneda en 2013?

M.B: No. Hoy estamos trabajando en la puesta en marcha de la Fundación Dialoga, un proyecto que me tiene muy entusiasmada porque busca ser un espacio común donde se pueda discutir, proponer y actuar en distintas áreas que son muy relevantes a la hora de colaborar con la marcha del país. Es una fundación que busca renovar la manera de hacer política, no solo a través de rostros nuevos, sino de las formas, las prácticas, las ideas y los liderazgos. Hoy estoy con mis energías puestas en este proyecto. Lo demás es fantasía.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1850

PORTADA

El hombre de las tulas

SEMANA revela la historia del misterioso personaje que movía la plata en efectivo para pagar sobornos, en el peor escándalo de la Justicia en Colombia.