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| 11/22/1982 12:00:00 AM

"NO LES TEMO A LOS MILITARES"

SEMANA habló con el vicepresidente Jaime Paz Zamora, sobreviviente a dos atentados atribuidos a bandas paramilitares.

Jaime Paz Zamora, nuevo vicepresidente de Bolivia, podría describirse de muchas formas, pero basta tal vez con afirmar que es un político insobornable, tenaz y persistente. En su vida pública ha sido un constante crítico de las Fuerzas Armadas y en dos ocasiones ha escapado de atentados criminales, que se han atribuido a los militares. Paz Zamora triunfó y llegó al poder de Bolivia portando como signo aterrador de su lucha por la restauración de la democracia la desfiguración corporal que le ocasionó un accidente aéreo, del cual solamente él se salvó al salir de la nave envuelto en llamas. Este episodio conmovió al país y al mundo entero.
Sobre la veracidad de si fue un atentado o una simple falla mecánica que produjo la caída y posterior explosión de la avioneta, nunca se sabrá a ciencia cierta. La verdad es que se produjo durante la pasada campaña electoral de 1980, cuando la victoria de Hernán Siles Zuazo y de Jaime Paz Zamora era inminente en las urnas.
Cuenta él que en ese atentado pudo saber lo que significa para el campesino indígena de su país la figura del hoy presidente Siles Zuazo. Agrega en su relato que en la inmensidad de los Andes, donde sólo unos pocos cóndores luchan por su subsistencia, un indígena le tendió la mano y lo protegió como si fuera su hermano. Su primera pregunta fue: "En el avión viajaba el doctor Hernán Siles?; ¿a él le pasó algo?". Cuando le contó que no iba allí sonrió agradecido.
Este episodio fue trascendental en su vida y lo hizo retornar a la lucha con más fuerzas por devolver la democracia a su nación. Paz Zamora es el líder del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), un partido de izquierda fundado en 1971 que integra, junto con el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNRI) de Siles Zuazo, y el Partido Comunista de Bolivia (PCB), la coalición Unidad Democrática y Popular (UDP), ganadora de las elecciones generales de 1980.
Pero lo del avión no ha sido la única prueba de fuego que ha superado Jaime Paz Zamora. Antes de ese accidente, tuvo uno que le destruyó su residencia en La Paz. En esa ocasión, salió antes de lo habitual junto con otra persona que se hallaba en la casa y cuando su auto abandonaba el garaje fue alcanzado por una explosión. Este hecho tampoco lo detuvo y siguió adelante en defensa de su ideal político.
Hoy, cuando llega a la vicepresidencia de Bolivia, Paz Zamora lo hace con un antecedente insólito para cualquier gobierno democrático: esperar durante más de dos años y en el exilio que los militares reconocieran las pasadas elecciones. Para ello ha tenido que luchar desde el exterior hasta lograr integrar las fuerzas necesarias que presionaron dentro de Bolivia la caída de las Fuerzas Armadas .
SEMANA entrevistó a Paz Zamora, vicepresidente de Bolivia y presidente del Congreso de esa nación, minutos después de asumir esos cargos el pasado 10 de octubre.
SEMANA: Uno de los grandes problemas que debe afrontar el nuevo gobierno boliviano es el del narcotráfico. ¿Ustedes cómo van a enfocar esta lucha teniendo en cuenta que la coca hace parte fundamental de la economía del país y de la cultura indígena, que aquí integra más del 80% de la población?
JAIME PAZ ZAMORA: Hay que multipolarizar el problema del narcotráfico en su tratamiento. O sea que no es un problema bilateral entre los Estados Unidos y Bolivia. Para este control se deben buscar ayudas de otros países, entre ellos el Perú y su nación: Colombia.
S.: Pero el origen de la denominada "ruta de la coca" está en Bolivia. ¿Cómo piensan atacar el narcotráfico internamente?.
J.P.Z.: Bueno, nuestro presidente tendrá que estructurar un punto de vista propio. Nadie desde el exterior nos puede venir a indicar cómo debemos resolver nuestro problema.
Adoptaremos mecanismos propios para resolver nuestro problema de la misma manera como le dejamos a otros países, en este caso a los Estados Unidos, el derecho a plantear ellos las formas como han de resolver su propio problema allí en su territorio.
S.: ¿Bolivia qué espera del Pacto Andino ahora que recupera la democracia?
J.P.Z.: Un cambio radical en la presencia y en el rol de las perspectivas de Bolivia en el Pacto Andino. En primer lugar dejará de ser una presencia pasiva como ha sido hasta ahora, para transformarse en una presencia activa dentro de todo el proceso de integración. Por otra parte, será una presencia más contundente porque será más digna a partir de un gobierno democrático respaldado por el país y con credibilidad internacional. Por lo tanto podremos sacar más beneficio como país de nuestra presencia allí y también podremos aportar a los demás hermanos del Pacto Andino lo que puede ser una presencia activa y con un apoyo popular muy grande.
El problema de la integración es si se integran las democracias, se integran los pueblos o se integran los gobiernos que no representan a nadie. Ahí está la gran alternativa.
S.:¿Usted cree que el gobierno que comenzó ayer dure los cuatro años constitucionales, teniendo en cuenta la amenaza militar?
J.P.Z.: No les temo a los militares. Ese es un riesgo que hay que afrontar. Lo que no puedo asegurar es que estos atentados contra mi vida hayan sido materializados por los militares. Ahora la situación ha cambiado, el pueblo quiere la democracia.
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