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| 3/28/2004 12:00:00 AM

No más muertes

El asesinato del jeque Yassin por Israel hace temer la venganza de su grupo Hamas. Pero la gente está cansada de violencia.

Cuando falta poco para que llegue el bus de la línea 26, Lily Schatzman, una mujer joven, mira al fondo de la calle y dice que esta vez le cuesta ser optimista: "La historia nos ha mostrado que después de un hecho como el de esta semana, viene una respuesta del otro lado". Por su parte, Abdullah Hadid, guía turístico palestino de Jerusalén, sostiene que en Gaza mucha gente prefiere estar en su casa y a pesar de que algunos tratan de seguir como si nada, la pobreza y la presencia del Ejército de Israel tiene exasperados a muchos. Aunque dice que no les gusta la violencia, anuncia lo que para él es inevitable: "Nada bueno les pasará a los israelíes en los próximos días".

El miedo que produce esperar el siguiente ataque volvió a las calles de Israel, horas después que se supo que el jeque Ahmed Yassin, el líder del Hamas, había sido asesinado con un misil desde un helicóptero israelí a en Gaza. Después de un intento fallido en septiembre de 2003, el objetivo fue alcanzado. Desde entonces se escuchan clamores de venganza.

Aunque como es usual la vida continúa para decenas de israelíes, la alerta roja del Estado judío puede sentirse entre la gente. El número de policías ha aumentado y suben a los buses mirando a los pasajeros, muchos de los cuales prefieren sentarse en la parte trasera, con la esperanza de tener un poco de suerte si llegara a ocurrir una explosión.

En un café de la calle Ben Yehuda en Jerusalén y mientras un hombre toca el violín, unos hombres mayores especulan que es probable que la respuesta llegue para la pascua judía que se aproxima. Y es que hace un año 20 personas perdieron la vida y más de 100 resultaron heridas tras un ataque perpetrado por Hamas en la ciudad costera de Netania.

"Israel ha acabado con el principal asesino y terrorista palestino. Un hombre cuya ideología fue asesinar judíos y destruir el Estado de Israel. La guerra contra el terror continúa y el derecho natural del pueblo judío es defenderse", dijo el primer ministro Ariel Sharon al explicar la decisión. El anuncio de seguir con los demás líderes del Hamas y de organizaciones como Hezbola ha sido cuestionada por la ONU y varios líderes del mundo. Incluso en el propio gobierno, Avraham Poraz, ministro del Interior, y Yosef Lapid, ministro de Justicia y líder del partido Shinui, dijeron oponerse a la decisión de matar a Yassin por creer que la medida costaría muchas vidas israelíes. A esta opinión se sumó la voz de Shimon Peres, jefe de la oposición laborista.

Sin embargo, David Saranda, vocero del Ministerio de Exteriores de Israel, dijo a esta revista que el mundo debe recordar que Yassin fue quien creó los hombres bomba que han matado inocentes en Israel. Asimismo recordó que desde el comienzo de la Intifada -levantamiento palestino- en 2000, más de 800 civiles israelíes han perdido la vida en atentados. Y Shaul Mofaz, ministro de Defensa, afirmó que continuarían estas acciones para dar más seguridad a los ciudadanos de Israel.

Estos no parecen convencidos que así sea. El periódico Yediot Aharonot publicó una encuesta en la que 81 por ciento de los israelíes encuestados creen que la muerte de Yassin aumentaría los ataques terroristas. Y el viceministro palestino de Información, Ahmad Sobich, pareció confirmarlo cuando dijo a SEMANA que "nosotros ahora no vamos a preocuparnos por lo que les pueda pasar a los israelíes, sino por nuestra gente, por los palestinos".

Los asesinatos selectivos no son nuevos y siempre han conducido a una espiral de violencia. La última ola comenzó en 2001, cuando el ejército de Israel asesinó a Abu Ali Mustafa, líder del Frente para la Liberación de Palestina. En venganza esa organización mató tres meses más tarde a Rejavam Zeevi, ministro israelí de Turismo.

Un analista político que prefirió mantener su nombre en reserva dijo que esto de asesinar líderes es una práctica que se está imponiendo en la lucha contra el terrorismo y que no es exclusiva de Israel. "Basta ver la política de la administración Bush con Osama Ben Laden o Saddam Hussein. Incluso el gobierno colombiano al matar a un hombre como Pablo Escobar, lo que buscaba era terminar con la estructura de la organización. Además, agregó, en los próximos días, ambas partes seguramente tratarán de seguir con los ataques para desestabilizar al bando contrario en el menor tiempo posible".

Con el asesinato del líder del Hamas y la amenaza de venganza hecha por Abdel Azis Rantisi, su sucesor, las opciones de paz parecen cada vez más lejanas, aun con el anuncio de Israel de una posible retirada de la franja de Gaza y de algunos asentamientos en Samaria. Varios intelectuales palestinos hicieron un llamado a su pueblo de no seguir con el baño de sangre y buscar alternativas y medios de resistencia pacífica, pero nadie sabe hasta qué punto lograrán su cometido.

Lo que parece demostrado es que las bases para la paz están puestas, y sólo falta la voluntad política de parte y parte para alcanzarla. Edi Kaufmann, director ejecutivo del Instituto Harry Truman para la Promoción de la Paz, con sede en Jerusalén, dijo a SEMANA que no hay que buscar más planes de paz, que quedaron en claro durante los Acuerdos de Camp David de 1978 y las conversaciones realizadas durante la administración del presidente Bill Clinton. "El problema es que ambas partes están más enfocadas en los medios que en los fines. Mientras los líderes no tengan la intención de cambiar las circunstancias, no vamos a salir de esta espiral que está subiendo", dijo.

Además asegura que la mayor parte de la sociedad israelí quiere sinceramente la paz, como se deduce de un estudio de opinión realizado por el Instituto y el Centro Palestino para la Política y la Investigación en diciembre de 2003. Según sus resultados, 77 por ciento de los palestinos y 80 por ciento de los israelíes apoyan la reconciliación entre los pueblos.

Por la parte palestina Riad Malki, director de Panorama, el Centro Palestino para la Promoción de la Democracia y el Desarrollo de la Comunidad, dijo que en el futuro cercano es difícil pensar en tiempos tranquilos. "Los indicadores y los estudios nos confirman que ninguno de los líderes de Israel y Palestina está trabajando por la paz". Afirmó que con el asesinato del jeque Yassin, Ariel Sharon dio su firma para que mueran decenas de inocentes palestinos e israelíes porque "el asesinato ha radicalizado el conflicto y ha conseguido que ahora el proceso se traduzca en acciones directas y fuertes".

Este experto en el tema palestino cree que la solución militar no existe y que además de la terminación de la ocupación israelí de los territorios, la salida implica que la comunidad internacional intervenga de manera activa. Por otro lado expresa que gracias a distintas iniciativas, tanto en la parte israelí como en la palestina se ha logrado que en muchas personas el odio se transforme en aceptación. Porque aunque parece remota, "la coexistencia es la única clave para una paz duradera".
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