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| 2/27/2010 12:00:00 AM

"¡No soy el presidente de las Américas!"

José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, está en el ojo del huracán. El 'Washington Post' lo acusa de aliado de Chávez y le pide a Obama no apoyar su reelección. Insulza se defiende. Entrevista con Juan Carlos Iragorri, de SEMANA.

El chileno José Miguel Insulza espera ser reelegido el 24 de marzo por otros cinco años como secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). Su gestión ha sido polémica. Lo han acusado de ser blando con el presidente venezolano, Hugo Chávez, y de haber manejado mal la crisis de Honduras. The Washington Post le pide al presidente estadounidense, Barack Obama, que impida la reelección del ex ministro chileno. En esta entrevista con SEMANA, Insulza responde.

SEMANA: El jueves pasado, Hugo Chávez anunció que va a retirar a Venezuela de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Cidh), que poco antes publicó un informe que afirma que él atenta contra la democracia venezolana. ¿Qué opina?

JOSÉ MIGUEL INSULZA: La Cidh es el órgano de la OEA que se encarga de rendir informes sobre la situación de los derechos humanos en la región. Lo lógico es que los países discutan las conclusiones de cada informe y las recomendaciones que hace.

SEMANA: ¿Está de acuerdo con que Chávez atenta contra la democracia venezolana?

J.M.I.: Yo no emito opiniones sobre los informes de la Cidh, las respeto. Mi función no es dar esas opiniones porque en la OEA quien da las opiniones sobre los derechos humanos es la Cidh. Y le voy a decir más: he pedido que no me muestren los informes antes de que sean publicados. No quiero influir sobre ellos.

SEMANA: A propósito de Venezuela, el 10 de febrero 'The Washington Post' publicó un editorial en el que le pide a Barack Obama que no apoye su reelección como secretario general y en el que afirma que usted no defiende la democracia en el continente y que ha sido blando con Chávez.

J. M. I.: Perdóneme. Esta es una organización colectiva, una organización de Estados. ¡Yo soy el secretario general y no el presidente de las Américas! Me critican por no haberme pronunciado sobre el informe de la Cidh y no se dan cuenta de que la Cidh es la OEA. La gente habla de la Carta Democrática y no se la ha leído. Mire: la Comisión no puede ir a un país sin ser invitada. Yo se lo pedí al gobierno de Venezuela y no lo ha hecho. ¿Por qué fue a Honduras? Porque Honduras dio una autorización de forma permanente.

SEMANA: ¿Le molestan las salidas de tono de Chávez, que alguna vez lo llamó "insulso"?

J. M. I.: Eso es lo menos que me ha dicho. Pero bueno, en ese asunto estoy acompañado por varios líderes internacionales.

SEMANA: 'The Washington Post' también dice que su manejo de la crisis de Honduras, luego del golpe de Estado a mediados de año contra el presidente Manuel Zelaya y del régimen de facto de Roberto Micheletti, fue torpe.

J. M. I.: En ese caso los torpes fueron los 33 países. Los que decidieron suspender a Honduras como país miembro fueron ellos. Yo no sé por qué se critica al ejecutor de esas decisiones. Lo que logramos en la OEA fue que ningún país del mundo reconociera a Roberto Micheletti en los siete meses que estuvo en el poder. No creo que eso haya sido un logro menor.

SEMANA: Pero usted, en la crisis de Honduras, perdió la iniciativa. Quien puso en marcha la solución fue el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, con el apoyo de la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton.

J. M. I.: A ver, a ver. El primero que llamó al presidente Óscar Arias para preguntarle si estaba dispuesto a hacer eso fui yo, que estaba en El Salvador. Al día siguiente el presidente Zelaya se reunió con la secretaria de Estado Hillary Clinton. Luego llevé a Honduras una delegación para dialogar con el gobierno de facto y fui nuevamente a hablar con Micheletti e instalar otro diálogo que no funcionó. Después nos hicimos cargo de la implementación de las soluciones. No entiendo la crítica. En Honduras no hay una sola cosa que se haya hecho en la que no hayamos tenido participación directa.

SEMANA: ¿Usted por qué apoyó a Zelaya cuando quiso reformar ilegalmente la Constitución?

J. M. I.: Cuando el presidente Zelaya iba a llamar a una consulta popular me pidió que mandara una misión de observadores y le dije que no, porque no era un acto electoral y que iba a mandar una misión de acompañamiento.

SEMANA: ¿Por qué 'The Washington Post' le da tan duro? ¿Será por influencia de Hillary Clinton, de quien dicen se la lleva muy mal con usted?

J. M. I.: Yo respeto las opiniones ajenas como la de The Washington Post, aunque se base en hechos falsos. Y no me llevo mal con la Secretaria de Estado, ni mucho menos.

SEMANA: En la reciente cumbre del Grupo de Río en Cancún se propuso crear un organismo de las Américas sin la participación de Estados Unidos y Canadá. ¿Qué piensa de eso? ¿No refleja el desprestigio de la OEA?

J. M. I.: Hay muchos organismos que tienen que ver con América Latina y el Caribe y creo que se ha exagerado esa propuesta de Cancún. Allá los presidentes hablaron de una instancia y no de una burocracia permanente. Como idea me gusta mucho y ojalá acoja los principios de la Carta de la OEA. No hay nada que se parezca a la OEA. Como dijo don Alberto Lleras, "si la OEA no existiera, habría que inventarla". Él también dijo que "la OEA no será ni más ni menos que lo que quieran los países miembros". Es una organización de Estados. Ahora bien: si la OEA no está vigente, no sé por qué hay gente que se preocupa tanto por ella. Esta organización está muy viva.

SEMANA: ¿Qué va a pasar con Cuba y la OEA? Usted respaldó que se levantara la suspensión a ese país como país miembro.

J.M.I.: Cuba ya no es un tema aquí. Creo que las razones por las cuales Cuba fue suspendida en los años sesenta ya no tenían vigencia. Hoy en día, ese país no amenaza la seguridad de la región ni forma parte del eje chino-soviético. Pero el regreso de Cuba a la OEA depende del gobierno cubano. Si quiere volver, deberá sujetarse a la Carta Democrática, que exige a los países miembros ser democracias representativas, y Cuba no lo es. Ella misma lo dice.

SEMANA: ¿Cuál ha sido su mayor éxito como Secretario General?

J. M. I.: Haberle vuelto a dar relieve a la OEA. Nadie pone en duda eso. Le dedican páginas enteras. La OEA es el gran foro de debate de las Américas.

SEMANA: ¿Y su mayor metida de pata?

J.M.I.: Que soy de un carácter ligero y, probablemente, a veces soy un poco prolijo.

SEMANA: Si resulta reelegido por otros cinco años, ¿qué haría en la OEA que no haya hecho?

J.M.I.: Pediría atribuciones para actuar más rápida y fluidamente cuando perciba amenazas al orden democrático. Somos mejores para prevenir. También quisiera que nos pudieran llamar no sólo los gobiernos de cada país sino los otros poderes. Pero eso es difícil.

SEMANA: ¿Qué piensa de que Colombia haya anunciado que apoya su reelección?

J. M. I.: Me gusta mucho. He trabajado mucho con Colombia.

SEMANA: ¿Es verdad que ese voto es fruto de una negociación? ¿Qué Colombia votará por usted para que Chile vote por la reelección del colombiano Luis Alberto Moreno a la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)?

J.M.I.: Es posible. Puede ser un acuerdo entre ambos países, pero no me parece mal. Demostraría que Colombia está contenta conmigo y que Chile está contento con Moreno.
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