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| 10/11/2013 12:00:00 AM

La destrucción de armas químicas se llevó el Nobel de Paz

La Organización para Prohibición de Armas Químicas ganó el premio en el que Malala Yousafzai era la preferida.

La Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) ganó el Premio Nobel de la Paz de este año.

El Comité Nobel Noruego reconoció al organismo internacional con sede en La Haya, Holanda, "por sus exhaustivos esfuerzos para eliminar las armas químicas".

"Los tratados y la labor de la OPAQ han caracterizado el uso de armas químicas como un tabú bajo las leyes internacionales", indicó el comité. "Hechos recientes en Siria, donde las armas químicas han sido puestas en uso de nuevo, han subrayado la necesidad de aumentar los esfuerzos por acabar con tales armas".

La OPAQ es la organización encargada de aplicar la Convención contra las Armas Químicas que entró en vigor en 1997 y sus principales tareas son la eliminación de los arsenales, la supervisión de este trabajo y la asistencia y el asesoramiento a los Estados miembros.

La historia de la OPAQ

La joven Organización para la Prohibición de Armas Químicas, encargada de eliminar estos arsenales con el apoyo de los 189 estados miembros, había realizado un trabajo silencioso hasta que la crisis siria le otorgó un papel protagonista.

Técnicos de la OPAQ se encuentran en estos momentos en territorio sirio para proceder a la destrucción de las armas químicas en poder del régimen de Bachar al Asad, quien ha anunciado que su país firmará la Convención contra las Armas Químicas el próximo lunes 14 de octubre.

Si da ese paso, Sudán del Sur, Angola, Egipto y Corea del Norte estarán fuera de la citada Convención, aunque Israel y Myanmar la firmaron en 1993 y todavía no la han ratificado.

Sin embargo, el Comité Nobel de Noruega hizo también hincapié en que varios países, sí firmantes, no han cumplido el plazo para eliminar sus arsenales, que acabó en abril del 2012, y apuntó directamente a Estados Unidos y Rusia.

La destrucción de armas
 
Bajo esa Convención, siete países declararon poseer armas químicas -Albania, Estados Unidos, Rusia, India, Irak, Libia y un Estado que la OPAQ no identifica- y se comprometieron a destruir 71.196 toneladas métricas de agentes químicos considerados extremadamente tóxicos, desde municiones a contenedores.

Según las cifras de la organización, Albania, la India y el Estado parte no identificado ya han destruido totalmente sus arsenales declarados.

En total se ha verificado la destrucción de 58.172 toneladas de agentes químicos, el 81,71 % del arsenal declarado en el mundo.

La organización ha verificado la destrucción de 4,97 millones de municiones y contenedores químicos, el 57,32 % de los 8,67 millones declarados.

Desde 1997, la OPAQ ha realizado un total de 5.286 inspecciones en 86 países miembros y ha visitado en 2.731 ocasiones los 228 polígonos declarados, con lo que están inventariadas todas las armas que los Estados miembros han dicho poseer.

Malala, la gran opcionada

A pesar del trabajo realizado por la OPAQ, todas las miradas estaban concentradas en Malala Yousafzai. Aunque el Comité Nobel Noruego nunca revela una lista con los favoritos, la prensa internacional había señalado que la joven pakistaní que fue atacada por los talibanes era quien tenía mayores opciones de ganar. 

La principal razón para creerlo era su férrea defensa a los derechos de las mujeres, especialmente el de educación. Hace un año, cuando tenía 15, esta adolescente estuvo a punto de morir cuando dos talibanes le dispararon a quemarropa por su oposición a la presión de este grupo religioso en el pueblo donde vivía. 

Con apenas 11 años, Malala ya escribía en un blog de BBC donde relataba las prohibiciones que tenían las mujeres para ir a la escuela. 

Por esa labor, ha recibido diferentes premios internacionales. El más reciente de ellos es el Sájarov de Derechos Humanos del Parlamento Europeo. Sin embargo, sus acciones no fueron merecedoras del Premio Nobel de la Paz.

Un día antes de conocerse al ganador, Malala expresó que no lo merecía. “Hay mucha gente que se merece el Premio Nobel de la Paz y creo que yo todavía tengo que trabajar mucho. En mi opinión, no he hecho tanto como para ganar ese galardón”, apuntó. 

Con información de EFE y AP. 
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