Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1991/07/01 00:00

NOSTALGIA COLONIAL

A JUZGAR POR LAS ELECCIONES LOS SURIMANESES PREFIEREN LA DEPENDENCIA.

NOSTALGIA COLONIAL

CUANDO SURINAM SE INDEpendizó de Holanda en 1975 la nueva nación aparecía como un oasis de paz en un continente abatido por la dictadura. Dieciséis años más tarde la opinión de las urnas se inclina hacia la renovación de los lazos con su metrópoli, Holanda. La independencia, en opinión de la mayoría de los habitantes de Surinam, es prematura.
Todo comenzó en marzo , cuando en el parlamento holandés se discutió la posibilidad de renovar los vínculos coloniales. Dos partidos recogieron esa bandera: el Nuevo Frente para la Democracia, una alianza de partidos étnicos tradicionales, y un grupo nuevo, Alternativa Democrática 91, conformado por profesionales jóvenes empeñados en devolver los asuntos del país a Holanda.
La nueva tendencia obtuvo un triunfo que probablemente conseguirá regresar a la colonia. Esos grupos lograron 38 de 51 curules, lo que les permitirá introducir las reformas necesarias para entregar a Holanda la economía y la defensa nacional, entre otras expresiones de soberanía.
La reacción de ese país triétnico-indios, criollos y javaneses- va dirigida contra el coronel Dési Bouterse, quien desde la independencia ha manejado el país- poniendo y quitando gobiernos y ha llevado a que un tercio de la población haya emigrado. Los surinameses aspiran a que el regreso a la colonia les permita, paradójicamente, llegar a la democracia que les ha sido esquiva en la independencia.

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