Domingo, 22 de enero de 2017

| 1999/04/05 00:00

NUESTRO UNICO INTERLOCUTOR ES EL ESTADO COLOMBIANO

El canciller de Venezuela, José Vicente Rangel, aclara el alcance de la posición de <BR>Venezuela ante el proceso de paz.

NUESTRO UNICO INTERLOCUTOR ES EL ESTADO COLOMBIANO

EN el mes largo que lleva en el poder el presidente Hugo Chávez sus declaraciones
sobre Colombia han causado controversia. Para aclarar los puntos oscuros y conocer de primera
mano el pensamiento oficial del gobierno venezolano sobre sus relaciones con el país, SEMANA
entrevistó en Caracas al canciller, José Vicente Rangel. El nuevo Canciller se siente incómodo en el
"gobierno de Hugo Chávez y en cualquier otro", aclara, pero no por su ca-bellera blanca, que conserva
sin tintes a un paso de sus 70 años, sino porque, acostumbrado como está a escribir con libertad su
columna dominical y conducir su programa de televisión, se siente atado ahora por los asuntos
burocráticos y políticos del servicio exterior.
Semana: ¿Cómo explica la neutralidad de Venezuela en el proceso de paz que tanta preocupación ha
causado en Colombia?
Jose Vicente Rangel: Me parece insólito que a estas alturas se tenga tanto temor a las palabras y que
se confunda la utilización de ciertos términos. Cuando el presidente Chávez ha hablado de
neutralidad ha recurrido a la acepción más sencilla y simple del término, a la coloquial.
Semana: ¿Pero también tiene una acepción jurídica?
J.V.R.: Sí, en el derecho internacional, pero no es a esa acepción que se refiere el presidente. Es
al uso normal del vocablo. Somos facilitadores de un proceso de paz. No somos parte de ese
proceso. Somos testigos de excepción requeridos incluso por las partes en conflicto.
Semana: ¿Implica beligerancia a una de las partes?
J.V.R.: Se ha vinculado el uso del término neutralidad al de beligerancia. Pero tampoco estamos en el
plano de decidir si los factores en pugna en Colombia deben ser manejados en función de lo que en el
derecho internacional se conoce como beligerancia. Incluso puedo decir algo más: quien ha aceptado
la beligerancia de la guerrilla es el propio gobierno de Colombia porque fue el que convocó la reunión
para iniciar el proceso de paz en San Vicente de Caguán.
Semana: ¿Por qué no se define entonces?
J.V.R.: No queremos inmiscuirnos bajo ningún respecto en el proceso de Colombia. Reconocemos
como único interlocutor al gobierno y al Estado colombianos. No reconocemos beligerancia de la
guerrilla porque no queremos involucrarnos más allá de la simple facilitación que se nos ha pedido.
Semana: ¿Entonces cómo se explica que la guerrilla se apoye en la neutralidad de Chávez para tener
beligerancia?
J.V.R.: Porque la guerrilla tiene interés en ser beligerante. Pero lo que cuenta para el gobierno
venezolano es la interpretación que hemos dado y no la que pueda dar la guerrilla o cualquier otro factor
de la vida colombiana.
Semana: ¿Aclaró las dudas en su reciente visita a Bogotá?
J.V.R.: En mi visita a Bogotá me encontré con una serie de personas muy respetables con
posición intelectual y política que también hacían interpretaciones acerca del hecho. Entonces
yo decía que debemos evitar caer en la trampa de las palabras. Muchas veces las palabras pueden
ser objeto de manipulaciones. Y creo que estamos en presencia de una manipulación.
Semana: ¿Por parte de quién?
J.V.R.: Por parte de quienes interpretan fuera de lo que estoy diciendo.
Semana: ¿Sería usted capaz de viajar y explicar el término de neutralidad a la guerrilla así como lo
hizo con la parte gubernamental de Colombia?
J.V.R.: Si es necesario se lo explico también a la guerrilla.
Semana: ¿Y si la guerrilla insiste en darle otra interpretación?
J.V.R.: Deberían sentirse satisfechos porque la explicación que estoy dando públicamente a la
revista SEMANA es la misma que yo le daría a los representantes de la guerrilla.
Semana: ¿Para evitar futuras confusiones por el error semántico podría usted aconsejar a Chávez a
que no siga utilizando ese término?
J.V.R.: Creo que no hay necesidad porque el presidente Chávez es suficientemente inteligente y hábil
para usar otros términos sin esas connotaciones e implicaciones y él ha demostrado a lo largo de
su actuación pública de que muchas veces él hace una determinada afirmación y luego hace una
corrección porque tiene la humildad y la capacidad para captar el significado.
Semana: ¿Es positivo o negativo que se internacionalice el tema de la guerrilla o se quede en
Colombia?
J.V.R.: Lo único positivo en el proceso colombiano es la paz. Todo lo demás es negativo. La
continuación de la guerra dentro de Colombia o la internacionalización del conflicto es
sumamente negativo para la región y el mundo. Tengo grandes temores de que se pueda
internacionalizar el conflicto.
Semana: ¿Por qué?
J.V.R.: El problema de la violencia en Colombia, la manera como se plantea la confrontación es
atípica. Hay un problema crónico de violencia en el país. Hay una cultura de la violencia y una
confrontación que tiene rasgos políticos y sociales que resumen una situación que va más allá de una
simple confrontación de bandos que están luchando por el poder.
Semana: ¿Le conviene a la guerrilla internacionalizar el conflicto?
J.V.R.: Yo no estoy muy seguro que le convenga a la guerrilla en forma tajante. Puede que le convenga
pero pienso que le puede convenir también a otros sectores que están apostando a la
internacionalización. Eso me preocupa.
Semana: ¿No le parece como demasiado para Venezuela el estar mediando en dos frentes como las
Farc y el ELN?
J.V.R.: Es bueno para Venezuela asumir la búsqueda de la paz en Colombia. El hecho de que sea un
frente interno y otro externo, que haya diálogo, debe verse positivamente. Exige una gran capacidad,
sindéresis y moderación en el tratamiento del problema. Quizá lo segundo, es decir, que
facilitemos el territorio, nos pudiera crear más problemas de opinión aquí en Venezuela. Y se lo he
dicho con toda claridad a la guerrilla: secuestrar a venezolanos cuando Venezuela está dando
demostraciones de amplitud y generosidad para facilitar el diálogo en estos momentos en cierta
manera es una bofetada.
Semana: ¿Una burla descarada?
J.V.R.: Eso tiene que molestarnos a los venezolanos e indudablemente exige una fuerte dosis de
capacidad de dominio por parte nuestra para no desahuciar definitivamente el proceso.
Semana: ¿Hasta dónde llega su nivel de tolerancia?
J.V.R.: Pienso que eso depende de cada persona. Hay gente más tolerante que otra. Yo siendo un
hombre tolerante y razonable creo que no podemos llegar muy lejos.
Semana: ¿Significa que su tolerancia tiene un límite?
J.V.R.: Que tiene un límite.
Semana: ¿Tendrán el mismo estatus los desertores del Ejército colombiano y los guerrilleros cuando
se refugien en territorio venezolano?
J.V.R.: Se estudiará cada caso en particular cuando ingresen a nuestro territorio buscando
refugio.
Semana: ¿Cuál es la postura del gobierno venezolano ante la desmilitarización de la zona fronteriza?
J.V.R.: Hasta ahora no aceptamos la desmilitarización de la frontera.
Semana: ¿Cuánto le cuesta a Venezuela facilitar su territorio para las conversaciones de paz
con el ELN?
J.V.R.: Ese es un punto que tampoco está decidido porque los elenos plantean una conferencia
nacional y un despeje.
Semana: ¿Qué opina al respecto?
J.V.R.: Bueno, ese es un problema de ellos.
Semana: ¿Aceptarían la convención del ELN en Caracas?
J.V.R.: Ya lo estudiaríamos. Si es una contribución al esfuerzo de paz, posiblemente lo hagamos.
Pero por ahora no está planteado.
Semana: ¿Se iniciarán las conversaciones sobre el golfo o piensan congelarlas?
J.V.R.: Yo no utilizaría el término congelado pero no lo podemos tocar por ahora. La comisión
binacional va a tener una reunión con el presidente Chávez y a presentar el informe del proyecto que
está elaborado donde el problema de la delimitación de las aguas marinas y submarinas no tiene la
intensidad que tuvo en el pasado.
Semana: ¿Qué tipo de impacto en Colombia tendrán las medidas de ajuste anunciadas por
Chávez?
J.V.R.: Hasta ahora ninguno. No hay indicios de que puedan afectar en el intercambio comercial
binacional. Por el contrario, considero que la situación que se plantea en el campo económico y
comercial es sumamente halagüeña, entre otras cosas, porque esa relación no está tutelada por los
gobiernos.
Semana: El anuncio de que Venezuela ingresará unilateralmente al Mercosur ha preocupado a los
colombianos. ¿Qué pasos se van a dar en ese sentido?
J.V.R.: Nosotros no actuamos para ganarnos la simpatía o la antipatía de los colombianos.
Actuamos en función de una política propia. La inquietud que provocó en un primer momento la
declaración del presidente Chávez ya fue superada en Colombia.
Semana: ¿Algún plazo?
J.V.R.: No se ha fijado plazo.
Semana: ¿Cuándo ingresará la Comunidad Andina al Mercosur?
J.V.R.: Antes de que termine el año.
Semana: ¿Si no se logra el ingreso en bloque lo haría Venezuela por su cuenta?
J.V.R.: No queremos emplazar a los otros países. Queremos trabajarlo con el consenso y el apoyo
de las otras naciones. Ahora, si no se da Venezuela va a asumir soberanamente una decisión.
Semana: ¿Le conviene a Venezuela ingresar sola al Mercosur, como lo hicieron Bolivia y Chile?
J.V.R.: Hay expertos en la materia que dicen que es recomendable.
Semana: ¿Cómo ve la incomodidad y el recelo que se han despertado en América Latina por la
militarización que ha iniciado Chávez?
J.V.R.: Como un prejuicio porque no hay tal militarización. El hecho de que un militar participe en una
gestión de gobierno no significa una tendencia militarista. Con Chávez se ha cerrado la brecha
entre civiles y militares y eso es altamente positivo.
Semana: ¿Es que no hay suficientes civiles capacitados para ocupar cargos en el gobierno y los
trabajos de reconstrucción?
J.V.R.: Sí hay suficientes civiles y también suficientes militares que tienen igual derecho que los
civiles. Yo no veo por qué hay que discriminar por los trajes que llevan las personas. Yo nombré
un coronel como director de administración en la Cancillería.
Semana: ¿Son mejores los militares?
J.V.R.: No es que sean mejores ni peores pero son capaces. Se trata de igualar al país, quien tenga
mayor capacidad, así sea uniformado o no, pues participa.
Semana: ¿Cómo se siente en el gobierno de Chávez?
J.V.R.: Incómodo en este y en cualquier gobierno porque no soy hombre de poder. Estoy
transitoriamente aquí. Acostumbrado a escribir, a hacer un programa de TV, a decir las cosas con
plena libertad, estar aquí metido en esa cosa burocrática, dando audiencias y firmando papeles. Eso es
una incomodidad para mí. A mí no me importa que me digan si soy un buen o mal Canciller. Estoy
aquí porque Hugo Chávez me dijo: necesito una voz política que me acompañe y lo acompaño porque
creo que ocupo un espacio político.
Semana: ¿Cuánto tiempo piensa durar en el gobierno?
J.V.R.: El tiempo que Chávez considere que debo estar aquí.
Semana: ¿O si no?
J.V.R.: O cuando me arreche y me vaya.

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