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| 9/4/2012 12:00:00 AM

Obama y la convención demócrata: ¿cómo se prepara un 'voto-finish'?

El cónclave, en el que participarán 35.000 personas en Charlotte (Carolina del Norte), nombrará candidato al actual presidente de los EE.UU., Barak Obama, a quien los sondeos dan una estrecha ventaja para las presidenciales del 6 de noviembre.

Los demócratas han tenido mala suerte en Carolina del Norte. En este estado del suroriente de los EE. UU., sus derrotas en las elecciones presidenciales se han seguido con la regularidad de las estaciones: inevitablemente. Desde la victoria en 1976 de Jimmy Carter sobre Gerald Ford, los votos electorales que otorgan sus sufragantes han sido para sus contrincantes republicanos

En 1984, por ejemplo, Reagan ganó por un margen de más de 24 puntos porcentuales. En 2000 y en 2004, George W. Bush logró allí sus dos triunfos con más el 56 por ciento de los votos, lo que en el cerrado contexto electoral estadounidense se puede llamar una 'cómoda victoria'. Ni el arrollador Clinton pudo cambiar el resultado en el par de elecciones que ganó en los años noventa, teniendo que limitarse a perder con dignidad en un estado conservador.

Un rojo que votó azul

En 2008, sin embargo, se operó un evento electoral de proporciones históricas. A la carga simbólica que tuvo en EE. UU. y el mundo la victoria Barak Obama, se sumó en Carolina del Norte un cambio de gran calado.
 
Un 'estado rojo' (por el color del Partido Republicano), que en la Guerra de Secesión luchó en el bando confederado, dio sus nada despreciables trece votos electorales a quien sería el primer presidente negro de los Estados Unidos.

Si los republicanos decidieron organizar su conferencia en un clásico estado en disputa (swing state) como la Florida, los demócratas prefirieron pues consolidar su avance en un territorio que hasta entonces les había resultado esquivo en las elecciones presidenciales.

Sin ser pírrico, el triunfo de Obama en 2008 fue un reflejo de la división que vive el electorado estadounidense. En un estado con más de nueve millones y medio de habitantes, el candidato demócrata logró una ventaja de menos de 15.000 votos, alcanzando el 49,7 por ciento de los sufragios contra el 49,4 logrados por el republicano McCain.

¿Qué mejor escenario para la convención que este nuevo estado azul? ¿Y qué mejor ciudad para esta fiesta que Charlotte, cuyos electores desde1987 solo han elegido un alcalde demócrata, el titular del cargo Anthony Foxx?

El voto de las minorías

En este proceso de consolidación electoral, la convención demócrata incluye una buena cantidad de guiños a varias minorías estadounidenses. La apertura del evento -que correrá a cargo de la primera dama, Michelle Obama, y del alcalde de San Antonio (Texas), Julián Castro- es un buen ejemplo de dicha intención.
 
Si este joven político ya se ha anotado un triunfo personal por ser el primer latino en pronunciar un discurso inaugural en una de estas convenciones, su presencia junto a la esposa del presidente busca mandar un mensaje claro y distinto a las mujeres y a las minorías negras y latinas, que en 2008 constituyeron -junto a los votantes jóvenes- los pilares de la elección.

Adicionalmente, es relevante el nombramiento como presidente de la convención de Antonio Villaraigosa, el alcalde latino de Los Ángeles desde 2005 (en 2009 fue reelegido), lo mismo que una de las estrellas emergentes de su partido.
 
Como es particularmente difícil que los demócratas pierdan en California su nombramiento a la cabeza de la gran fiesta demócrata se puede leer como una manera de incidir en verdaderos estados en disputa, como lo son Nevada, Colorado, Nuevo México y también la Florida, que junto a California concentra los mayores porcentajes de votos electorales.

La recolección de fondos

Como en las elecciones de hace cuatro años, el tema de estos comicios será la economía. Correspondientemente, uno de las cuestiones centrales de la convención demócrata será la recolección de fondos para la campaña.

Si a principios de verano el Partido Demócrata tenía diez veces más que su rival republicano -que se autoinfligió unas largas y costosas primarias- en la actualidad las proporciones se han invertido. Según cifras reveladas por la Comisión Electoral Federal de Estados Unidos, el partido de Mitt Romney ha pasado a liderar la tabla de posiciones en términos de presupuesto electoral. Mientras el actual presidente de los Estados Unidos cuenta con 103 millones dólares en fondos disponibles, el candidato del ‘Grand Old Party’ cuenta con 119 millones.

En ese sentido, las fuerzas de los demócratas se han concentrado en la recolección de fondos entre los electores de base, quienes en las elecciones 2008 le permitieron batir el récord de todos los tiempos. A ese electorado se dirige el llamado de la primera dama en su cuenta de Twitter así como una campaña de SMS. Según informaciones reveladas por la agencia EFE, el comité organizador espera recaudar unos 37 millones de dólares en pequeñas donaciones.
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