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| 10/29/2012 12:00:00 AM

Obama cree que EE.UU. está listo para afrontar una "gran y difícil tormenta"

"Ésta será una gran y difícil tormenta (...). Estoy seguro de que estamos preparados", dijo Obama en una declaración desde la Casa Blanca.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, advirtió hoy de que el huracán "Sandy" que se cierne sobre la costa este del país será "una gran y difícil tormenta" con posibles "consecuencias fatales", pero confió en la capacidad de las autoridades para hacerle frente.

"Esta será una gran y difícil tormenta (...). Estoy seguro de que estamos preparados", dijo Obama en una declaración desde la Casa Blanca.

El mandatario, quien ha cancelado sus actos de campaña de lunes y martes para supervisar desde la Casa Blanca la evolución del huracán, calculó que "el centro de la tormenta tocará tierra en algún momento esta noche".

"Va a haber millones de personas afectadas", alertó Obama, quien recordó que ha firmado declaraciones de estados de emergencia para todos los estados afectados y garantizó que "en este momento, no hay necesidades por cubrir" en ninguno de ellos.

"La clave es asegurarse de que el público sigue las instrucciones", subrayó. "Por favor, escuchen lo que les dicen los funcionarios estatales y locales. Si les piden evacuar, no lo retrasen, no se paren, no lo cuestionen".

"Esta es una tormenta seria con potenciales consecuencias fatales si la gente no ha actuado rápidamente", agregó.

Obama hizo la declaración tras recibir un informe detallado de responsables de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) y el Centro Nacional de Huracanes (NHC), y después de hablar por teléfono con los gobernadores de los estados en alerta.

"Estoy seguro de que los recursos están preparados para desplegar una respuesta eficaz después de la tormenta", aseveró el presidente, quien reiteró que cualquier duda de los ciudadanos al obedecer órdenes pondrá a los equipos de emergencia en peligro y causará "fatalidades que podrían haberse evitado".

No obstante, indicó que los transportes estarán retenidos "durante mucho tiempo" y que muchos estadounidenses estarán sin electricidad "varios días", hasta que los fuertes vientos remitan y permitan a las compañías eléctricas reparar el servicio.
 
Obama, aseguró que está más preocupado por la seguridad de los ciudadanos ante la llegada del huracán 'Sandy' que por su impacto en las elecciones presidenciales, previstas para dentro de ocho días.

"No estoy preocupado por el impacto del huracán en las elecciones. Estoy preocupado por el impacto en la gente de la trayectoria de la tormenta", dijo el mandatario en una declaración en la Casa Blanca, tras regresar de Florida donde tenía previsto un acto electoral que se canceló por el huracán.

"La prioridad número uno ahora es la seguridad, la elección se ocupará de sí misma durante la semana", agregó el presidente estadounidense, antes de celebrar una reunión con los directores de las agencias de seguridad y meteorología para analizar la evolución del huracán.

Cerca de la costa este
 
El huracán 'Sandy', que se encuentra a unos 415 kilómetros al sur-sudeste de la ciudad de Nueva York, se fortaleció el lunes al aumentar sus vientos máximos sostenidos a 150 kilómetros por hora y amenaza la costa noreste de EE.UU. con un peligroso oleaje.

El Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE.UU. indicó en su boletín de las 15.00 GMT del lunes que 'Sandy', un huracán de categoría uno en la escala de intensidad Saffir-Simpson, de un máximo de cinco, avanza rápidamente con una velocidad de traslación de 30 kilómetros por hora hacia el norte-noroeste.

"La mayor amenaza es el oleaje y la subida del nivel de agua del mar", que podría poner en riesgo vidas humanas, indicó Todd Kimberlaind, portavoz del CNH.

De acuerdo con los modelos de este organismo, 'Sandy' afectará a "la costa de Nueva Jersey, el gran área de Nueva York, Long Island y el sur de Nueva Inglaterra", precisó Kimberlaind.

El huracán se encuentra a unos 330 kilómetros al sureste de Atlantic City (Nueva Jersey) y lleva consigo una marejada ciclónica junto con vientos de fuerza huracanada.

El centro del huracán se ubicaba en la latitud 37,5 grados norte y 71,5 grados oeste y, según un probable patrón de trayectoria, girará "pronto" hacia el noroeste y luego, por la noche, hacia el oeste-noroeste.

Así, su centro tocará tierra a lo largo del sur de la costa sur de Nueva Jersey "esta tarde o a primera hora de la noche", agregó el meteorólogo del CNH.

Según explicó, "Sandy" experimentará una "transición a un sistema de baja presión invernal antes de tocar tierra", pero esto "no irá acompañado de un debilitamiento" del frente, resaltó el CNH.

De hecho, explican los meteorólogos, "es posible un fortalecimiento adicional durante este proceso", para luego debilitarse una vez que toque tierra.

Los vientos de fuerza huracanada se extienden hasta 280 kilómetros desde el centro del fenómeno tropical y los de fuerza de tormenta tropical hasta unos 780 kilómetros, con lo que se sentirán a lo largo de las costas del sur de Nueva Jersey, Delaware, el este de Virginia y hasta el centro y sur de la bahía de Chesapeake.

Permanece un aviso de tormenta tropical (paso del sistema en 36 horas) desde el norte de Surf City hasta Duck, en Carolina del Norte, así como en los estuarios Pamlico y Albemarle y en las Bermudas.

Además, se sentirán vientos huracanados en zonas de la costa entre Chincoteague (Virginia) y Chatham (Massachusetts), además de las bahías de Chesepeake y Delaware y la costa norte de la península de Delmarva, Nueva Jersey, el área de Nueva York, Long Island, Connecticut y Rhode Island.

Según el CNH, la combinación de "una peligrosa marejada ciclónica y las mareas causará inundaciones" en áreas cerca de la costa.

Los meteorólogos también advierten de la posibilidad de que caigan intensas nevadas en las montañas del oeste de Virginia y la frontera con Kentucky, así como sobre las de cerca de la frontera de Carolina del Norte y Tennessee, y en Maryland, y prevén que las condiciones del mar se mantengan complicadas desde Florida hasta Nueva Inglaterra en los próximos días.

La proximidad de la tormenta ha forzado la clausura de labores gubernamentales, en las instituciones educativas, y de buena parte de los servicios de transporte desde el norte de Virginia hasta Nueva York.

Nueva York, paralizada
 
En la punta meridional de Manhattan, las olas alcanzaron el lunes los niveles que generó del huracán Irene, incluso horas antes de que lo peor de una colosal tormenta golpee la ciudad más grande de Estados Unidos con un muro de agua que podría superar los tres metros (11 pies).

El gobernador Andrew Cuomo cerró dos túneles clave que van hacia el centro de Manhattan después de que la ciudad cerrara su sistema de transporte público, los mercados financieros, las escuelas y Broadway, y además ordenara a cientos de miles de personas quedarse en sus viviendas antes de que empeorara el temporal por la llegada del huracán Sandy. Mientras caía lluvia ligera y los neoyorquinos todavía merodeaban por las calles, Cuomo advirtió a los residentes que despejaran los caminos.

"No se engañen, no miren por la ventaja y digan 'esto no se ve tan mal''', manifestó el gobernador. "Lo peor todavía está por venir".

Cuomo informó que los botes de emergencia fueron llevados al centro del estado y que los túneles Brooklyn Battery y Holland, ambos propensos a inundarse, cerrarían a las 2 de la tarde. El piso de la Bolsa de Nueva York estaba desierto por su primer cierre no planeado desde los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. Más de 20.000 usuarios, la mayoría en Long Island, estaban sin energía eléctrica el lunes por la mañana, informaron funcionarios. La mayoría de los 3.600 apagones se localizaban en Brooklyn, agregaron.

El lunes, las multitudes se congregaron en el puerto marítimo South Street hasta que la policía les pidió retirarse. En Battery Park City, un complejo de altos edificios de oficinas y apartamentos erigidos en un vertedero en la parte baja de Manhattan, algunos obstinados observaban cómo crecía el río Hudson y comenzaba a cubrir secciones de los caminos panorámicos que están a lo largo del río.

Muchas personas todavía salieron a correr, pasearon a sus perros e incluso sacaron a sus hijos en carriolas a pesar de las ráfagas de viento.

Mark Vial empujaba una carriola con su hija de dos años Maziyar hacia la puerta de un edificio donde viven en el 15to piso.

"Estamos lo suficientemente altos, por eso no estoy preocupado por una inundación", dijo. "Hay mucha comida; estaremos bien".

Algunos neoyorquinos abarrotaron las tiendas en busca de agua y alimentos, y se apresuraron para salir de las zonas inundables, mientras que otros insistían en que no irían a ningún lugar.
 
EFE y AP


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