Lunes, 23 de enero de 2017

| 1983/03/28 00:00

OPERACION "AURORA"

Khomeini reemprende la ofensiva contra el ejército de Irak.

OPERACION "AURORA"

"Aurora" es el nombre dado por las autoridades de Irán a su tercera tentativa, en menos de un año, para "destruir el régimen de Saddad Hussein apoyado por los régimenes del este, y de sus lacayos europeos ".
Iniciada en la noche del 6 de febrero, en la región de Fakken, al norte de Kuziztan, la nueva ofensiva ha logrado liberar, segun Teherán, tres puestos fronterizos, ocupados por Irak desde el comienzo de las hostilidades en 1980, y conquistar --gracias a múltiples ataques-- cuatrocientos catorce kilómetros cuadrados de territorio Iraquí. Irak retiene hasta el momento 932 kilómetros cuadrados de tierra iraniana.
En lo inmediato, la operación "Aurora" parece destinada a apoderarse de la ciudad de Al-Ammarah, punto crucial entre Bagdad, capital iraquí, y el puerto de Basora. Controlar esa ciudad le permitiría a Irán privar a Irak de la actividad de su principal puerto y poner fin a su imprescindible comercio con Kuwait.
Pero las autoridades de Teherán piensan ir más lejos, según indica el nombre de la operación. "Aurora" designa, en efecto, la primera época del Islam, el momento que inauguró las grandes conquistas que llevaron al profeta hasta La Meca. "Aurora" también fue denominado el lapso (del 1 al 11 de febrero) transcurrido entre la partida de Khomeini de Francia y el triunfo de la revolución contra el Sha. Para los khomeinistas, "Aurora" evoca pues la primera etapa de un proceso cuyo fin es, seguramente, el triunfo.
El presidente del parlamento iraní, Hachemi Raf-Sandjani, no dijo otra cosa al declarar: "La operación actualmente en curso es el comienzo de una ofensiva que no se detendrá sino con la victoria final ".
¿Qué victoria? El presidente Iraní, Ali Khomeini, respondió a ese interrogante el 11 de febrero, declarando que los territorios iraníes, ocupados por Irak y ahora recuperados, habían dejado de ser la condición esencial para poner fin al conflicto, enunciando, en cambio, una nueva condición: "el castigo de los dirigentes del régimen iraquí". Es decir, del presidente Saddad Hussein "y de todos los responsables del partido Baas". Esta estrategia podria explicar, sin duda, por que la "Operación Aurora", además de haber sido preparada durante tres meses, fue lanzada en presencia del primer ministro, de los presidentes del Parlamento y de la Corte de Casación, del jefe de los Guardias de la Revolución y otros dignatarios del poder islámico.
Con esta "vasta operación", los líderes islámicos estarían intentando, en realidad, obtener una neta supremacía capaz de poner rápidamente fin a la guerra con Irak.
Varias comprobaciones parecen haber motivado esa decisión: dadas las purgas, detenciones y ejecuciones, practicadas durante los cuatro años de khomeinismo, el ejercito iraní sigue careciendo de cuadros (pilotos por ejemplo), oficiales y profesionales necesarios en la conducción de una guerra moderna.
De ahí, la utilización masiva de la infantería y el enrolamiento de soldados extremadamente jóvenes --niños inclusive-- enviados contra los tanques iraquíes armados sólo de un fusil y un lema fúnebre: "Allah o Akhbar" (Dios es grande). Los militares iraníes estarían realmente preocupados por los límites de esta política a largo plazo.
Las incidencias del conflicto en la vida económica del país han agravado, por otro lado, las contradicciones entre los partidarios o no de una solución militar. El mismo Khomeini, después de cifrar en 62.5 millones de dólares el costo diario de la guerra, reconoció que el conflicto era ruinoso para el país.
Las autoridades de Irán saben, en fin, que existe un factor coyuntural que no favorece sus proyectos de un ataque rápido: dentro de un mes, con la estación de lluvias, la región en donde se llevan a cabo actualmente los combates será intransitable.
En este marco Irán hizo saber que los ataques llevados a cabo desde el seis de febrero debían ser considerados como simples operaciones destinadas a crear condiciones óptimas para "acciones definitivas y de envergadura" durante este mes.
Irak afirmó, por su lado, por intermedio del jefe del estado mayor, general Abdel Jabar Chanchal, que los cinco ataques habían sido repelidos. Para aumentar la confusión sobre el verdadero estado del conflicto, la agencia de prensa iraquí, INA, aseguró que desde el 6 de febrero, Irán ha perdido 15.258 hombres, un gran número de sus soldados han sido heridos o hechos prisioneros y unos 200 vehiculos militares diversos han sido inmovilizados.
Las autoridades de Bagdad afrontan sin embargo una sensible reducción de la producción petrolera, como consecuencia de la oposición de Siria, aliada de Khomeini, a abrir el oleoducto que permitia enviar el petróleo iraqui a Turquia. De esta manera, Irak no sólo no ha logrado pagar sus deudas, sino que para financiar la guerra (1.000 millones de dólares mensuales), sigue recurriendo a sus "hermanos árabes". Arabia Saudita podria asi canjear sus barriles de oro negro contra 29 Mirages-1 y 5 Super-Etendard, equipados con cohetes Exocet, pedidos por Saddad Hussein a Francia.
A excepción de Libia y Siria, los países árabes, Francia y Estados Unidos consideran, en efecto, que Saddad Hussein es el último "cerrojo" capaz de impedir que la revolución khomeinista incendie toda la región.-

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