Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1987/09/14 00:00

OPERACION LIMPIEZA

Se restablece el tránsito de buques comerciales en el Golfo Pérsico, pero la crisis sigue sin solución.

OPERACION LIMPIEZA

"Por ahora, el único que va ganando es el dólar". Ese análisis hecho por un comentarista de la televisión francesa la semana pasada, acabó por resumir el desarrollo de otros siete días más de la crisis del Golfo. Con sus dosis de angustia, temor, incertidumbre y tranquilidad, las horas transcurridas en las aguas de la arteria del petróleo dejaron en evidencia que las fichas en el tablero siguen en una posición similar. Hasta el momento, los únicos frutos los ha recibido la moneda norteamericana que, después de haberse valorizado rápidamente a comienzos de agosto, se sostuvo más o menos estable frente a las divisas de los principales países del mundo industrializado, después de haber estado de capa caída durante buena parte del año. De resto, las aguas del Golfo Pérsico continuaron poblándose de navíos de guerra, después de que el lunes 10 de agosto el tanquero de bandera panameña Texaco Caribbean fuera golpeado -estando anclado- por una mina en cercanías del puerto de Foudjairah, en aguas de los Emiratos Arabes Unidos y en una zona que se creía segura, en las afueras del estrecho de Ormuz. Como consecuencia, Francia e Inglaterra decidieron enviar sus navíos barreminas a las aguas del mar de Omán, después de que hace un par de semanas se hubieran negado a una petición norteamericana en el sentido de organizar una fuerza multinacional para "desactivar" el peligro en el área. La operación de limpieza contó con el ofrecimiento de un voluntario inesperado -Irán-, país que acusó a Irak y a Estados Unidos de haber colocado las minas. Por lo tanto, en un comunicado oficial, el gobierno de Teherán ofreció colaborar con los países árabes para "asegurar la seguridad del Golfo sin injerencias extranjeras".
La existencia de las minas no impidió, sin embargo, que con el transcurrir de la semana el tránsito de buques comerciales por la zona volviera al nivel normal. Dentro de los tanqueros que pasaron se destacó el segundo convoy de embarcaciones kuwatíes de bandera norteamericana, escoltadas por la flota de guerra de Estados Unidos. Fue con ocasión de ese recorrido que la frágil estabilidad de los últimos días casi termina. Informaciones confirmadas extraoficialmente por el Pentágono revelaron que un caza F-14 de bandera norteamericana disparó dos misiles a lo que en el radar aparecía como un avión que se dirigía hacia el convoy. Aunque los proyectiles no dieron en el blanco -supuestamente un caza F4 de bandera iraní- el incidente fue suficiente para dejar en claro que los norteamericanos no están dispuestos a afrontar riesgos después de la tragedia de la fragata Stark en mayo pasado. Igualmente, el episodio confirmó que la calma relativa de ahora puede acabarse en cualquier momento.
Casi al mismo tiempo en que eso sucedía, Irán le entregó al secretario general de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, su respuesta a la resolución 598 del Consejo de Seguridad de la ONU del 22 de julio pasado, en la cual se exigia un cese al fuego en el conflicto Irán-lrak. Tal como se esperaba, el mensaje -sin enfrentar directamente al mandato de la ONU- deja bien claro que Teherán seguirá haciendo las cosas a su manera y que no hay solución a la vista por lo menos por la vía diplomática. Semejante impresión fue confirmada por nuevos bombardeos de la aviación iraquí sobre los campos petroleros iraníes de Tabriz, Ahwaz y Bandar Khomeini la semana pasada.
A pesar de que al final de la semana la llegada de los barreminas, así como las operaciones de limpieza, habían ayudado a que la arteria del Golfo se mantuviera abierta, por lo menos una de las partes que intervienen en la operación de los buques comerciales comenzó a quejarse. En un mensaje emitido el miércoles, el tradicional Lloyd's de Londres dejó saber que estaba aumentando sustancialmente las primas de seguros para los barcos que se aventuraran a entrar dentro del Golfo Pérsico. Esa fue la baja más reciente de la crisis dentro de una semana que confirmó que la tensión ya está dejando su cuota de vencedores y vencidos, así éstos se encuentren en los grandes centros financieros de Occidente.
Entre tanto, quedó flotando entre los observadores internacionales el comentario hecho por el asesor de seguridad de Jimmy Carter, Zbgniew Brzesinski, para quien la espectacular operación en el Golfo Pérsico, con despliegue de fuerzas y banderas norteamericanas, representa un pobrisimo espectáculo para una superpotencia. Según lo dicho por el ex funcionario, los días en el que el solo hecho de llevar la bandera de las barras y estrellas, era suficiente garantía para asegurar el libre tránsito por los mares del mundo, se han ido para quizás no volver jamás.



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