Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1995/05/01 00:00

PACTO SECRETO

Cincuenta años después, el famoso pacto secreto Berlin-Moscù se convierte en atracción de galerìa.

PACTO SECRETO

ALLI ESTAN, EN MEDIO DE la sala, al alcance de la vista de cualquiera. Durante años, sus estipulaciones fueron objeto de las más disímiles especulaciones, alimentadas por el ultrasecreto que las protegía. Se trataba de un pacto diabólico para la dominación internacional, un convenio que pretendía evitar la guerra, pero que llevaba en su fondo el germen mismo de la conflagración mundial. Se trata de las cláusulas secretas del famoso Tratado de Amistad entre Alemania y la Unión Soviética firmado en agosto de 1939, conocido mundialmente como el Pacto Molotov-Ribbentrop, los ministros de Relaciones Exteriores de los dos países.
Con este documento, convertido esta semana en atracción de la famosa Galería Tretiakovskaya, de Moscú, Alemania y la URSS se distribuyeron el territorio polaco, los países bálticos y Moldavia: "El territorio del Estado letón se incluye en la esfera de intereses de la Unión Soviética, y de otra parte la gobernación de Lublin y parte de la gobernación de Varsovia se incluyen en la esfera de los intereses de Alemania...
"La cuestión de la utilidad para las partes firmantes de la independencia del Estado polaco y de cuáles serán sus fronteras, puede ser definida totalmente solamente de acuerdo con el futuro desarrollo político. En todo caso, ambos gobiernos resolverán esto en el marco de la amistad y del acuerdo.
"En cuanto al suroriente de Europa, del lado soviético se subraya el interés de la URSS en Besarabia (provincia rumana que fue anexada a la URSS y que hoy forma la República de Moldavia). Del lado alemán se informa su desinterés en esa región". Y queda claro que "este protocolo será guardado por ambas partes en absoluto secreto ".
El 29 de septiembre de 1939, el Departamento de Propaganda de la URSS emitió una circular en que se instruía sobre cómo explicar el acuerdo. "El acuerdo de no ataque entre entre la Unión Soviética y Alemania se justifica plenamente y, según el camarada Molotov, es un punto de viraje en la historia de Europa, y no sólo de Europa. El acuerdo aleja definitivamente las posibilidades de un enfrentamiento militar en Europa, y en cualquier caso, reduce al mànimo las proporciones de esta conflagración. La genial política de nuestro gobierno y del gran líder Stalin aseguró a nuestra patria la paz, la elevó a alturas inaccesibles, que hasta los peores enemigos de la URSS se ven obligados a escuchar y a tener en cuenta la voz de la patria del socialismo".
Pero el destino tenía dispuesta otra cosa. No se había secado la tinta del Tratado que "aseguró a la URSS la paz", cuando, con el aval de este acuerdo, las tropas hitlerianas cruzaron la frontera hacia el oriente en septiembre de ese mismo año, invadieron Polonia y se inició la más grande conflagración en la historia de Rusia, que le costó 26 millones de vidas.
Pero ese no es el único documento sobrecogedor que pueden mirar a ojo desnudo los moscovitas, como si cualquier cosa. También hay otro que refiere la famosa masacre de oficiales polacos a manos de los soviéticos: "5 de marzo de 1940. Propuesta del comisario de Asuntos Interiores de la Unión Soviética (jefe de la temida Nkvd), Laurenti Beria, dirigida al camarada Stalin, acerca de los oficiales y civiles polacos prisioneros luego de la recuperación de las regiones bielorrusas y ucranianas:
"1. En cuanto a los 14. 700 prisioneros de guerra polacos en campos de detención;
"2. En cuanto a los 11.000 arrestados que se encuentran en campos en Ucrania y Bielorrusia Occidental;
"Examinar los casos con rigurosidad y tomar con ellos la más grave medida de castigo: el fusilamiento.
"El estudio de los casos deberá hacerse sin avisar a los arrestados y sin acusación previa, dar por terminado el proceso dando por probada la culpabilidad.
Firman Laurenti Beria y José Stalin, y se adjunta la resolución favorable del Politburó del Partido Comunista, el 5 de marzo del 1940".
En otro documento, el espectador se traslada al 22 de junio de 1941.
Las tropas nazis atraviesan la fortaleza de Brest, frontera occidental de la URSS. En menos de seis semanas, habían avanzado 800 kilómetros, llegando hasta Smolensko, 350 kilómetros al occidente de Moscú.
Una hora después de iniciado el ataque, el embajador alemán se hace presente en las oficinas del Ministerio de Relaciones Exteriores soviético, con un documento que ahora sale a la luz: una carta del alto mando alemán anunciando el inicio de las hostilidades:
"Teniendo en cuenta la insoportable cantidad de amenazas... el alto mando del Ejército alemán se ve obligado a tomar inmediatas medidas". Después de haber asegurado que el pacto de amistad con Alemania eliminaba la posibilidad de guerra en Europa y aseguraba la paz de la URSS, un sorprendido Molotov no atinaba a entender qué sucedía. Por eso, la única pregunta que salió de su boca, según consta en el informe oficial de la reunión expuesto en la exhibición, fue:"¿Qué significa esto?". A lo cual el embajador alemán contestó con razón: "Es la guerra, señor".
El 8 de mayo de 1945, el Ejército alemán capituló. El acta de la capitulación, presente en la exhibición, está firmada por el mariscal del Ejército soviético Zhukov, y el mariscal Tedder por el Comando Supremo de las Fuerzas Aliadas.
"Nosotros los abajo firmantes, actuando en nombre del Comando Supremo alemán, manifestamos nuestro acuerdo en la capitulación sin condiciones de todas las Fuerzas Armadas de aire, mar y tierra, y de todas las fuerzas que se encuentran bajo comando alemán, al Comando Supremo del Ejército Rojo y al mismo tiempo al Comando Supremo de las Fuerzas Aliadas.
A partir de las 23:01 de Europa central (1:01 del 8 de mayo en Moscú), todas las tropas quedan en el lugar donde se encuentran y se les ordena desarmarse completamente, entregando todo su armamento a los comandantes locales yo del Comando Aliado".
La pesadilla había terminado. Sobre el pueblo soviético recayó la parte más trágica de la lucha contra el fascismo. Quizás por ello, el próximo 9 de abril, estarán en Moscú, Bill Clinton y John Major. Un reconocimiento tardío, aplazado por 45 años de guerra fría, pero reconocimiento al fin de cuentas.

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