Sábado, 25 de febrero de 2017

| 2015/09/24 09:53

El papa pide en el Congreso de EE.UU. la abolición de la pena de muerte

El papa Francisco, el primer pontífice que se dirige al Congreso estadounidense, llamó la atención sobre la inmigración, el extremismo religioso, el tráfico de armas, entre otros temas sensibles.

El papa dio un discurso elocuente en el congereso de EE.UU. como parte de su viaje oficial. Foto: EFE.

El papa Francisco abogó hoy en el Congreso de Estados Unidos por la “abolición mundial de la pena de muerte” porque “una pena justa y necesaria nunca debe excluir la dimensión de la esperanza y el objetivo de la rehabilitación”.

“Estoy convencido de que este es el mejor camino, porque cada vida es sagrada, cada persona humana está dotada de una dignidad inalienable y la sociedad sólo puede beneficiarse en la rehabilitación de aquellos que han cometido algún delito”, añadió.

El pontífice, el primer papa que interviene ante el Congreso estadounidense, recordó en el contexto de su petición para acabar en el mundo con la pena capital que “el parámetro que usemos para los demás será el parámetro que el tiempo usará con nosotros”.

“La regla de oro nos recuerda la responsabilidad que tenemos de custodiar y defender la vida humana en todas las etapas de su desarrollo”, agregó Jorge Mario Bergoglio en relación con la pena de muerte, que sigue vigente en varias regiones de Estados Unidos.

El papa pronunció un discurso en el que utilizó como referencias cuatro personalidades de la historia estadounidense, el expresidente Abraham Lincoln; el Premio Nobel de la paz Martin Luther King; la fundadora del Movimiento de Trabajadores Católicos, Dorothy Day, y el monje cisterciense Thomas Merton.

También reiteró “nunca dar la espalda a los vecinos”, en alusión a los millones de inmigrantes cuyos derechos -dijo- “no siempre fueron respetados”.

“Les hablo como hijo de inmigrantes”, recordó el pontífice, quien aludió a los extranjeros que en tiempos pasados, “bastantes convulsos y sangrientos”, llegaron a lo que hoy es Estados Unidos, pero afirmó: “Es difícil enjuiciar el pasado con los criterios del presente”.

Y advirtió que “ninguna religión es inmune a diversas formas de aberración individual o de extremismo ideológico”.

“Combatir la violencia perpetrada bajo el nombre de una religión, una ideología o un sistema económico y, al mismo tiempo, proteger la libertad de las religiones, de las ideas, de las personas requiere un delicado equilibrio en el que tenemos que trabajar”, agregó.

El papa constató en su intervención que “el mundo es cada vez más un lugar de conflictos violentos, de odio nocivo, de sangrienta atrocidad cometida incluso en el nombre de Dios y de la religión”.

“El mundo contemporáneo con sus heridas, que sangran en tantos hermanos nuestros, nos convoca a afrontar todas las polarizaciones que pretenden dividirlo en dos bandos”, dijo Jorge Mario Bergoglio.

“Sabemos que en el afán de querer liberarnos del enemigo exterior podemos caer en la tentación de ir alimentando el enemigo interior. Copiar el odio y la violencia del tirano y del asesino es la mejor manera de ocupar su lugar”, añadió el primer papa latinoamericano.

Cerró su discurso con las palabras de la icónica canción patriótica de Irving Berlin: God bless America (Dios bendiga a Estados Unidos).


Con información de EFE.

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