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| 4/12/2014 2:00:00 AM

¿Participó el rey de España en la asonada de 1981?

Un libro sostiene que don Juan Carlos fue el autor intelectual del intento de golpe de 1981. Algunos le creen y la mayoría lo rechaza, pero el debate está que arde.

En medio de la caída de su imagen por múltiples razones, al rey de España le ha salido una nueva preocupación, esta vez por cuenta de un fantasma del pasado. El libro La Gran Desmemoria (Planeta) sugiere que Juan Carlos de Borbón alentó el golpe militar de 1981 contra la recién estrenada democracia española. Lo grave es que el rey ganó el corazón de los españoles y legitimó la monarquía precisamente con su actitud de rechazar el movimiento y defender las nacientes instituciones.

Pero la periodista Pilar Urbano asegura en su libro que “gracias al golpe de Estado, el Borbón consiguió lo que siempre había deseado: nacionalizar la Monarquía, hacer de ella un bien común socialmente protegible. El 23-F fue para la Corona un beneficio colateral: a partir de esa noche, por exigencias del guion más que por idiosincrasia genética, el rey de Franco se convirtió en el de la democracia”.

La polémica no tardó en estallar. El libro salió al mercado pocos días después de la muerte del expresidente del gobierno Adolfo Suárez, a quien se le considera el gran héroe de la transición a la democracia, y ha irritado a muchos sectores. La Casa Real y varias personalidades citadas en la obra no han hecho más que echar leña al fuego con sus réplicas. En un boletín oficial, la Casa Real calificó el libro como “pura ficción imposible de creer” y negó cualquier participación del rey en el golpe. Además, el hijo del expresidente Suárez, Adolfo Suárez Illana, y nueve personalidades más citadas por la autora denunciaron que la autora falseó y manipuló sus testimonios.

Urbano, por su parte, aseguró a SEMANA en Madrid que “todos los que me critican ahora lo hacen porque no se han leído las 900 páginas; me critican por lo que ellos suponen que dice el libro, y yo creo que cuando se lo lean de verdad, todos ellos o la mayoría me darán las gracias porque es un homenaje al presidente Adolfo Suárez”.

La Transición y el golpe militar de 1981

Según la historia, tras la muerte del dictador Francisco Franco, que había gobernado España por casi 40 años, el rey Juan Carlos asumió la jefatura de Estado y ratificó en su puesto al presidente del régimen franquista, Carlos Arias, pero este solo duró en el cargo unos pocos meses. A mediados de 1976, el rey nombró a Adolfo Suárez y con él España dio su salto definitivo hacia la democracia. Suárez negoció con los partidos, cambió las leyes, legalizó el Partido Comunista y convocó las primeras elecciones democráticas en 1977, que ganó su partido UCD. Suárez de ese modo continuó en la Presidencia, pero esta vez respaldado por las urnas.

Suárez había participado en el engranaje franquista, pero con su giro a la democracia los sectores conservadores, la iglesia y los militares le consideraron un traidor. Fue en este gobierno de Suárez que España aprobó su nueva Constitución de 1978. Sus nuevos enemigos se lanzaron a derribarle en el parlamento junto con los partidos de izquierda, que también luchaban por el poder. Presionado, Suárez tuvo que dimitir a principios de 1981.

El parlamento se reunió el 23 de febrero de 1981 para elegir como sucesor de Suárez a Leopoldo Calvo Sotelo. Todos los líderes se encontraban allí y, en mitad de la votación, un escuadrón militar al mando del coronel Manuel Tejero tomó por asalto el Congreso. Lideraba el golpe el general Alfonso Armada, amigo personal del rey, que buscaba restablecer el régimen militar. Armada convenció a varios comandantes de que el movimiento contaba con la aprobación y respaldo del rey y así consiguió numerosos apoyos.

Esa noche España estuvo en vilo hasta la madrugada cuando Juan Carlos, vestido con su uniforme de capitán general, se situó en una inesperada intervención televisiva contra los golpistas, defendió la Constitución y llamó al orden a todos los mandos. Armada y el resto de golpistas fueron juzgados y condenados a prisión.

Lo más polémico de La Gran Desmemoria es que asegura que el rey Juan Carlos alentó lo que ella llama la “Operación Armada”. “El rey estaba informado de esos movimientos impulsados por altos mandos militares, por banqueros y empresarios. El general Armada ya estaba en movimiento, y el rey no lo paró, no prohibió que aquello prosperara”, dijo Urbano a SEMANA. “Suárez conoció también esos movimientos militares, se opuso al traslado de Armada a Madrid, y por todo esto tuvo fuertes enfrentamientos con el rey y le dijo las cosas a la cara”.

El libro sostiene que, en una de aquellas discusiones acaloradas Juan Carlos le habría dicho a Suárez que los dos no cabían en España, y que en otra el rey gritó tanto, que su perro pastor alemán se lanzó a atacar a Suárez y el monarca tuvo que detenerlo. Según Urbano, Suárez le contó que “casi me muerde los cojones”. La autora también describe episodios privados en los que el rey trata de “cabrón” a Suárez y ambos utilizan palabras soeces, “y debo decir que yo, por ser una señora, he suavizado ese lenguaje”, dijo Urbano.

La autora asegura que Suárez le contó todo a lo largo de los años y que ella contrastó estos datos con otras fuentes hasta dar con la ‘verdad oculta’. Este uso de Suárez es lo que más ha indignado a muchos, pues como dijo a SEMANA el constitucionalista Manuel Lorca, “trata de manchar con infundios los aportes a la democracia del rey y de Suárez, un hombre enfermo de alzheimer desde 2003, que se había alejado de la política desde mucho antes”.

Conspiranoicos

Lo cierto es que esta no es la única teoría conspiratoria de la historia reciente de España. La idea de que el rey Juan Carlos era el ‘elefante blanco’ del golpe militar de 1981 lleva décadas circulando e incluso se han publicado varios libros sobre esto, basados en el “sospechoso silencio” del rey entre las 6:22 de la tarde (hora del asalto) y la 1 y 14 de la mañana (hora de su discurso). El escándalo de este nuevo libro radica en que utiliza a Suárez para ‘probar’ esa conspiración.

Urbano también tiene antecedentes: apoyó otro infundio conspirativo desde el diario conservador El Mundo, que vertió ríos de tinta con la teoría de que los atentados del 11 de marzo de 2004 contra varios trenes en Madrid fueron responsabilidad de la banda terrorista ETA y el Psoe, para quitarle el poder al presidente José María Aznar. Antes de La Gran Desmemoria, Urbano había publicado varios libros, entre ellos biografías ‘autorizadas’ del juez Baltasar Garzón y de la reina Sofía, pero la Casa Real la desautorizó. Urbano dijo que la reina rechazaba el matrimonio entre homosexuales y la Casa Real lo negó públicamente y aseguró que Urbano había tergiversado las declaraciones de la reina. La réplica final de la polémica periodista fue decir en prensa, radio y televisión que “el rey se casó con Sofía sin enamoramiento”.

Esta polémica ha convertido La Gran Desmemoria en un best–seller en España, pese a que ha reducido sustancialmente la credibilidad de su autora. Más bien, como dijo a SEMANA el historiador Rodrigo Pérez, “lo mejor es que un libro mentiroso y oportunista como este, nos ha forzado a mirar de nuevo la política con mayúsculas de Suárez y de los grandes líderes de todas las vertientes ideológicas que hicieron posible la construcción de una democracia moderna, y nos lleva a cuestionar y a actuar contra los gobernantes actuales que están cercenando esos derechos y valores que ganamos en la época de Suárez”.
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