Viernes, 20 de enero de 2017

| 1998/10/12 00:00

PERRO AMOR

El informe sobre las aventuras sexuales de Clinton es pornográfico pero no alcanza para tumbarlo.

PERRO AMOR

El escandalo de la semana pasada fue el primero en la historia en la era de la Internet. La tecnología permitió que cualquier ciudadano del mundo que tuviera computador se enterara del informe del fiscal especial Kenneth Starr al mismo tiempo que lo hacía el presidente de Estados Unidos. Sólo pasó una hora desde que la Cámara de Representantes aprobara en Washington la divulgación del documento para que en los cuatro puntos cardinales todo el que lo quisiera pudiera leer sobre las preferencias sexuales del presidente de Estados Unidos.
El sexo en el informe es muy fuerte, pero si Bill Clinton llega a caerse no será por eso. Las acusaciones contra él incluyen 11 hechos que, según la Fiscalía, configuran cuatro delitos concretos: perjurio, manipulación de testigos, obstrucción de justicia y abuso de poder. Toda esta historia es vieja y si algo se puede decir del informe que le llegó al Congreso es que, fuera de los detalles sexuales, no hay muchas revelaciones. Esto no significa que las cosas no sean graves, sino que ya se conocían a través de filtraciones.
Los detalles sexuales son dignos de una novela pornográfica. La razón de Starr para incluirlos en el texto es la necesidad de probar que Clinton mintió el 17 de enero en su declaración ante el juez del caso de Paula Jones cuando afirmó que no había tenido nunca una relación sexual con Monica Lewinsky. De las 450 páginas del informe, por lo menos 20 están dedicadas a las descripciones más escabrosas de los encuentros, basados en la combinación de los testimonios de la practicante, varios testigos y el propio Clinton. El resumen es el siguiente.

Romance peligroso
Clinton le coqueteaba a Monica con los ojos como lo hacía con gran parte del personal femenino de la Casa Blanca. El 15 de noviembre de 1995 se la encontró accidentalmente en un pasillo y la invitó a entrar a su oficina. Ella le dijo como primera frase que estaba enamorada de él. El se sorprendió, se rió y la invitó a un estudio privado al lado de la Oficina Oval. Al llegar a éste le preguntó respetuosamente si podía besarla. Ella le contestó que podía hacerle lo que quisiera. Clinton se intimidó un poco pero sin embargo la besó y ahí comenzó todo.
Como el lugar era muy incómodo las posibilidades sexuales eran limitadas. En el salón oval era imposible pues tiene ventanas sin cortinas y los guardias y las secretarias están demasiado cerca. El pequeño salón adyacente está un poco más lejos del personal pero también tiene ventanas sin cortinas que dan sobre el jardín. Aunque la Casa Blanca no es un parque público, hay guardias que rondan el edificio toda la noche. Esto sólo le dejaba un lugar posible a la pareja: un corredor entre esas dos oficinas donde no había ventanas de ninguna clase. Pero así como no había ventanas, tampoco había sofá ni asientos, sólo pared y alfombra. El lugar era seguro pero muy incómodo.
Según Monica, de las 37 veces que ellos se vieron, solamente 10 fueron para encuentros sexuales. No todos fueron en el corredor. Algunos tuvieron que ser en un baño cuya puerta daba a ese pasaje.
Como era de esperarse, era muy difícil desvestirse. El presidente no lo hizo nunca y ella sólo una vez. Los encuentros tenían que ser muy rápidos pues como había secretarias y escoltas cualquier ausencia de más de 10 minutos era sospechosa. El sexo siempre fue oral y nunca hubo penetración. Si algo sorprende del informe no es tanto lo audaz que era ella sino lo controlado que era Clinton. La Lewinsky afirma en su testimonio que durante los 18 meses de su relación él sólo tuvo dos eyaculaciones. En los otros ocho encuentros se dejaba excitar pero se negaba a terminar. Ella se ofendía y le rogaba que la dejara satisfacerlo. Él le contestaba que "todavía no te conozco bien y no te tengo la suficiente confianza". Sólo en los últimos dos encuentros, después de más de un año de relación, Monica logró que Clinton llegara al clímax. Uno de ellos fue el único contacto genital (suave y sin penetración), cuando precisamente se manchó el famoso vestido. Otro de estos episodios transcurrió mientras él hablaba por teléfono con un senador.

Satisfaccion escasa
A ella no le fue mucho mejor que a él en materia de satisfacción. A la Fiscalía especial sólo le reconoció dos orgasmos durante todo al affair. Aclaró que fueron en días diferentes a los del presidente, o sea que nunca pudieron sincronizarse. Sus dos orgasmos fueron manuales y, según ella, uno de ellos fue múltiple. La única práctica constante era que Clinton le acariciaba y besaba los senos.
En el informe queda claro que Monica aclaró que una de las cuestiones que más les preocupaba era el ruido. Ella, para controlar sus instintos, se mordía la mano en forma intensa, pero en una ocasión él tuvo que taparle la boca para evitar que sus gemidos se oyeran al otro lado de la pared.
El detalle más impresionante del informe tiene que ver con un protagonista insólito: un tabaco que se convirtió en juguete sexual antes de que el presidente se lo fumara. Monica cuenta que tuvo 15 incidentes de sexo telefónico, consistente en buscar la satisfacción mediante la estimulación verbal.
Algo que sorprendió tanto como los detalles íntimos fue el tiempo que el presidente le dedicaba a su becaria para actividades no sexuales. En 27 ocasiones se reunió con ella solamente para conversar. La llamó más de 50 veces después de las 12 de la noche y muchas veces conversaban más de una hora sin tocar el tema sexual. Teniendo en cuenta que Clinton es un hombre muy inteligente y ocupado y la Lewinsky una joven insegura e ignorante, no se entiende muy bien de qué hablaban por tanto rato.
En cualquier caso, ella reconoce que alcanzó a pensar que se podían casar. A esta conclusión llegó porque él un día le insinuó que no estaba seguro de quedarse con su esposa Hillary después de la presidencia.
Entre los regalos que Clinton le hizo a Monica uno era el libro de poemas de Walt Whitman Las hojas de hierba. Esto fue particularmente doloroso para Hillary, porque fue el mismo libro que Bill le regaló a ella cuando la conoció. En total Monica le dio 30 regalos a él y él 18 a ella. Los observadores políticos han considerado que ese número por parte del presidente demuestra algo más que una obsesión sexual.

Los argumentos
Clinton quedó un poco en ridículo al afirmar que todo lo anterior no constituye una relación sexual. Su dilema era que mientras la conveniencia política le indicaba que tenía que confesarle a la opinión pública que la había engañado, la opinión de sus abogados le señalaba que nunca debería reconocer haber mentido bajo juramento. Todo esto requería un malabarismo bastante complicado y para esto se basó en el hecho de que la relación sexual nunca se consumó plenamente. A pesar de lo inverosímil que suena, en términos estrictamente jurídicos la posición de Clinton es defensable, como quedó expuesto en el documento de respuesta que publicaron los abogados de la Casa Blanca.
Esto significa que, aunque en términos prácticos Clinton ha mentido, si el Congreso quiere darle una mano frente a las acusaciones de perjurio tiene bases legales para aceptar la interpretación de Clinton.
El segundo cargo es el de influir ilegalmente en un testigo. La protagonista es en este caso su secretaria Betty Currie. Starr acusa a Clinton de haber sostenido una reunión con la señora Currie para intentar convencerla de que no dijera toda la verdad. La reunión tuvo lugar el 17 de enero, dos horas después de que Clinton regresara de entregar su declaración en el caso de Paula Jones. Fue en ese interrogatorio que Clinton supo que Starr había descubierto su relación con Monica Lewinsky. Como lo sorprendieron a quemarropa se vio obligado a mentir con la afirmación de que no se acordaba de muchas cosas. Tan pronto llegó a la Casa Blanca se reunió con su secretaria para asegurarse de que su versión fuera apoyada por ella. Según el informe de Starr, la Currie relató que el presidente le dijo frases como: "Usted estuvo todo el tiempo cuando ella estaba allí, ¿cierto?, nosotros nunca estuvimos solos, o usted podía ver y oír todo, o Monica me perseguía y yo nunca la toqué, ¿cierto?". Las anteriores frases son absolutamente inexactas a la luz de lo que posteriormente se reveló. Por esto Starr considera que ese diálogo configura el delito de intento de influir en un testigo. La única defensa que tienen los abogados de Clinton es que en ese momento la secretaria aún no era testigo ni había ninguna seguridad de que lo fuera en el futuro.

Afortunadamente para Clinton su secretaria mintió para ayudarlo en el caso de los regalos. Monica había afirmado que cuando Starr le pidió judicialmente que los entregara, había recibido una llamada de Betty para decirle que: "Tengo entendido que tienes algo para mí". Ella inmediatamente entendió, preparó los regalos y se los dio a la secretaria del presidente cuando ésta fue a recogerlos. Si el testimonio de la secretaria hubiera coincidido con el de Monica Lewinsky, el presidente se habría caído pues sería una clara demostración de obstrucción a la justicia. La fiel secretaria, consciente de eso, decidió hacer lo mismo que había hecho su jefe frente a la justicia: no acordarse de casi nada. Tal vez el problema más grande que tiene Clinton es un testimonio de su mejor amigo, el abogado Vernon Jordan. El presidente en su declaración había manifestado que no fue él quien pidió que le consiguieran a Monica un trabajo en Nueva York en la firma Revlon. Agregó que la niña le caía muy bien a su secretaria y que fue ella quien probablemente le dijo a Jordan que le ayudara.
Esta 'mano' sería un delito si fue por iniciativa de Clinton con el propósito de comprar su silencio. Jordan, además de ser el mejor amigo del presidente, es uno de los abogados más prestigiosos de Washington y se exponía a comprometer su carrera si le comprobaban perjurio. Por esto sus declaraciones no fueron totalmente favorables al presidente. Él mismo le dijo a la Fiscalía que tan pronto como la firma Revlon contrató a Monica llamó a la Casa Blanca y le dijo a Currie que le dijera al presidente sólo dos palabras: "Misión cumplida". Esta frase es hasta ahora la prueba más grande en contra de Clinton en lo que se refiere a obstrucción de justicia. Una cosa es que un abogado ayude a una persona a conseguir trabajo y otra es que la iniciativa sea del presidente de Estados Unidos cuando esa persona va a ser testigo en un juicio en su contra.
Otro episodio en el cual el protagonista es Jordan está relacionado con unas notas que guardaba Monica escritas por ella sobre su relación con el presidente. Según su testimonio, Jordan le dijo un día "asegúrate de que desaparezcan". Sin embargo, éste no reconoce tal frase, lo cual deja este grave episodio en la palabra de él contra ella.

¿Se cae?
A pesar del escándalo mundial del fin de semana es poco probable que Clinton sea destituido por el Congreso. Según la Constitución de Estados Unidos eso sólo puede suceder cuando se comete alta traición o graves delitos. David Kendall, el abogado personal de Clinton, alega que éste cometió una falta gravísima a nivel personal que no tiene relación alguna con sus funciones oficiales. Sostiene que para efectos del impeachment el perjurio es grave si está relacionado con el ejercicio de las funciones presidenciales y que esa figura fue concebida por los padres fundadores para evitar los abusos del gobernante pero no para castigarlo por sus deslices privados.
Clinton, que es un genio de la política, ha pasado todo el fin de semana reconociendo que pecó y pidiéndole perdón a su familia, a sus ministros, a sus asesores, al pueblo norteamericano, a la pobre Monica Lewinsky y a todo el que estuviera dispuesto a escucharlo. Estas actitudes en Estados Unidos funcionan. Lo cierto es que, a pesar de que el presidente en el mejor de los casos quedó como un mentiroso y que perdió puntos de aceptación popular, las encuestas todavía no muestran una tendencia que indique un apoyo popular para la destitución. Para ello juegan, sin duda, los seis años de estabilidad económica que ha disfrutado la población y la escasa aceptación de una figura como Kenneth Starr, quien es percibido por muchos como un fundamentalista republicano más interesado en perjudicar al presidente y a su partido que en defender el orden jurídico del país.
El escándalo de Monica Lewinsky es aterrador, pero el mundo entero estaba tan familiarizado con los detalles que se necesitaría algo novedoso y grave para producir un hecho tan catastrófico como la caída del presidente de Estados Unidos. A pesar de los detalles pornográficos, esa bomba no apareció por ninguna parte. Dados la prosperidad por la que atraviesa el país, el apoyo de Hillary, el hecho de que muchos congresistas tienen rabo de paja en cuestiones sexuales y que la decisión sobre el impeachment va a ser eminentemente política en el Congreso, lo más probable es que todo termine en una moción de censura que no pasa de ser un tirón de orejas. Lo único que parece seguro es que, al menos por varios años, la presidencia de Clinton va a ser recordada no por sus muchos aciertos sino por la presencia en los pasillos de la Casa Blanca de una gordita llamada Monica Lewinsky.

LAS 11 ACUSACIONES
1. Clinton mintió bajo juramento en el caso civil de Paula Jones cuando negó un affair sexual con Monica Lewinsky.
2. Clinton también mintió cuando fue citado ante el Gran Jurado sobre sus relaciones con la Lewinsky.
3. Clinton en el caso civil mintió al negar haber estado a solas con la Lewinsky y haberle hecho regalos.
4. Clinton mintió cuando negó sus conversaciones con la Lewinsky acerca del caso Jones.
5. En el caso Jones, Clinton obstruyó la justicia al convenir con Monica ocultar la verdad de su relación y los regalos.
6. En el caso Jones, Clinton y Lewinsky convinieron mentir bajo juramento y el presidente le pidió a su amante firmar un documento falso.
7. Clinton trató de obstruir la justicia al intentar conseguirle un trabajo a Monica en Nueva York.
8. Clinton negó sus conversaciones con Vernon Jordan sobre Lewinsky.
9. Clinton intentó manipular una testigo al influenciar a su secretaria Betty Currie.
10.Clinton obstruyó la justicia al negarse a declarar durante siete meses y al mentir a sus colaboradores.
11.Clinton abusó de su poder cuando mintió al público y al Congreso en enero, prometió en falso colaborar e invocó el "privilegio ejecutivo"para no hacerlo.

Itinerario del proceso
Dicen los expertos que el procedimiento para impugnar a un presidente de Estados Unidos se realiza al oído, porque no hay partitura. Esto quiere decir que no hay un procedimiento establecido de manera general y que en cada caso los parlamentarios acuerdan el modo como van a manejar el asunto.
Lo que hizo la Cámara de Representantes la semana pasada fue aprobar la publicación en la Internet del reporte presentado por el fiscal especial Kenneth Starr y autorizar al Comité Judicial para determinar si deben iniciarse los procedimientos de impeachment. Y en esta semana el Comité de Reglas y Procedimientos y la Cámara en pleno deberán votar sobre los poderes que tendrá el Comité Judicial y el procedimiento que deberá seguir para efectuar su análisis.
Una vez acordados esos extremos, el Comité Judicial deberá deliberar sobre la conveniencia o no de recomendar a la Cámara en pleno el inicio del impeachment. Aunque todavía no se conoce cómo se realizaría esto, lo cierto es que, aunque el Congreso cierra el 9 de octubre, será citado de nuevo para que antes del final del año considere lo que el Comité recomiende. Pero si la Cámara vota a favor de iniciar el procedimiento, le corresponderá realizar el juicio al nuevo Congreso que se instala en enero.
Según las reglas constitucionales, si la Cámara en pleno aprueba iniciar el impeachment por mayoría simple, el Senado inicia entonces un juicio dirigido por el presidente de la Corte Suprema de Justicia. Para que el presidente sea destituido se necesita una mayoría de dos terceras partes


El 'impeachment' de Andrew Johnson

Los miembros de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes y sus colaboradores han venido efectuando una extensa investigación legal sobre los antecedentes del procedimiento de impeachment, y sus ojos tienen que haberse fijado en el único caso en la historia de Estados Unidos en que ese procedimiento se ha llevado hasta sus últimas consecuencias. El año era 1868 y el presidente Andrew Johnson. Lo que sucedió entre él y el Congreso fue un verdadero choque de trenes, una competencia de voluntades que solamente parece haber demostrado que el impeachment, a pesar de haber sido instituido como recurso contra un gobernante irresponsable, puede convertirse fácilmente en un instrumento del Congreso para imponer sus puntos de vista en caso de disputa con el Ejecutivo.
Johnson era el vicepresidente de Abraham Lincoln, y hubiera sido asesinado junto con su jefe si no fuera porque el sedicioso encargado de acabar con él decidió más bien emborracharse en el bar del hotel donde se hospedaba su supuesta víctima.
Johnson provenía de una familia humilde del oriente del estado de Tennesse y por ello era antagonista de los ricos hacendados esclavistas y creía fervientemente en la Unión. Por ello, terminada la guerra civil y aunque su estado hizo parte de la Confederación, el presidente Abraham Lincoln lo nombró como su compañero de fórmula.
Al asumir la presidencia tras el asesinato de aquél en 1865, Johnson continuó la política de Lincoln de reconstruir los estados separatistas mediante una actitud benevolente con los derrotados y una escasa urgencia por entregar derechos civiles a los recién liberados negros. Cuando otorgó una amnistía general en 1865 se produjo el choque con los republicanos radicales, que querían una reconstrucción 'radical' con gobierno militar, distribución de las tierras de la oligarquía esclavista y derecho inmediato de voto a los ex esclavos. Lo que siguió fue un pulso entre el Ejecutivo y el Legislativo. Este pasó una ley (Tenure of Office Act) que obligaba al presidente a pedir permiso al Senado para destituir cualquier funcionario que hubiera requerido su confirmación y lo siguiente que hizo Johnson fue echar al secretario de Guerra, quien era el único radical del gabinete.
El 24 de febrero de 1868 la Cámara votó el impeachment supuestamente por uso corrupto del poder de veto, interferir con elecciones y otros misdemeanors. Pero en el Senado Johnson sobrevivió por un voto y terminó su período.
Según los expertos, Johnson sobrevivió por dos razones: los números le favorecían, porque sus adversarios fueron incapaces de reunir las dos terceras partes del Senado necesarias para destituirlo. Y segundo, porque tenía excelentes abogados que mantuvieron el asunto en el campo de los supuestos delitos y no permitieron que el tema político se inmiscuyera. Abogados que lograron, además, que el pugnaz Johnson mantuviera su boca cerrada.
Johnson, sin embargo, no se recuperó de la batalla. No fue nominado para la reelección por los demócratas y, aunque más tarde fue elegido al Senado, murió antes de saborear las mieles de la revancha.
Por lo menos 20 páginas del informe están dedicadas a las descripciones más escabrosas En una ocasión él le tapó la boca para evitar que sus gemidos se oyeran al otro lado de la pared Monica Lewinsky reconoce que alcanzó a pensar que podría casarse con Clinton El peor problema que tiene Clinton es el testimonio de su mejor amigo Clinton pasó el fin de semana pidiéndole perdón a todo el que quisiera escucharlo.

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