Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2009/10/24 00:00

Pierde su magia

El presidente venezolano se encuentra otra vez de capa caída. La crisis económica, las fallas en salud y seguridad le están costando su popularidad.

Pierde su magia

Hugo Rafael Chávez Frías está perdiendo la magia. Los 55 años que cumplió el presidente venezolano en julio pasado parecieran estar pasándole factura. Muchos de sus simpatizantes ya no se conforman con la dosis de carisma que tanto los embelezó durante una década: ahora exigen acciones concretas. Los soñadores se están transformando en pragmáticos.
 
Todas las encuestas, las de tendencia oficial y las privadas, evidencian que el primer mandatario de Venezuela no es tan aplaudido hoy día. La encuesta del Instituto de Venezolano de Análisis de Datos de Félix Seijas (cifras en las que confía mucho el gobierno) revela que su popularidad bajó 13 puntos, de 71% en marzo a 58% en agosto. La de Datanálisis que descendió de 56% que tenía a inicios del año a 52%. La de Kéller y Asociados asegura que bajó de 56% a 45%.

Puntos más, puntos menos, lo cierto es que ha crecido el descontento entre los chavistas que antes le atribuían las fallas de la gestión presidencial a factores externos (los 40 años de democracia bipartidista, el monstruo capitalista, el imperialismo, las “cúpulas podridas” y golpistas de la oligarquía venezolana). ¿Qué le está pasando al único líder que ha logrado ganar 10 consultas electorales en 10 años? ¿Por qué ha perdido encanto?

El tiempo y el bolsillo, coinciden los analistas, comienzan a pesar en esta historia de amor entre Chávez y sus seguidores. “Son 10 años de gobierno, comienza a sentirse el desgaste. Un tercio de las personas en sectores populares responsabiliza a Chávez de una gestión ineficiente. Antes le echaban la culpa a los funcionarios que lo rodeaban”, dice a SEMANA el politólogo Ricardo Sucre.

Las expectativas insatisfechas, el darse cuenta de que persisten los problemas económicos, de inseguridad, empleo, salud, inciden en el desapego de los venezolanos con su “líder mágico”.

A esto se le suma el deterioro de uno de los programas bandera del Presidente, la misión de atención primaria Barrio Adentro (ha cerrado 30% de los módulos asistidos de salud y se han ido del programa más de 7 mil médicos cubanos). Además, desde hace un mes, son cada vez más frecuentes los apagones de electricidad y los cortes de suministro de agua en todo el país.

“¿Cuáles excusas pueden dar ahora en el gobierno si llevan casi 11 años en el poder? Ya no estamos frente al golpismo y nadie cree las acusaciones de magnicidio. Los venezolanos no son tontos. La confianza se está perdiendo. Será difícil recuperar la gloria chavista que tuvo entre 2004 y 2006”, insiste Sucre.

No es nuevo
La baja de la popularidad de Chávez no es algo nuevo. Desde hace dos años –específicamente desde que intentó reformar la Constitución en diciembre de 2007- ha sufrido un descenso escalonado.

De 72% que tenía a inicios de 2007, recuerda a SEMANA el director de la encuestadora Datanálisis Luis Vicente León, cayó vertiginosamente tras negarse a renovar la concesión de Radio Caracas Televisión (uno de los canales preferidos de los venezolanos por sus telenovelas y programas de humor dejó de transmitir en señal abierta), tras perder el referéndum para reformar la Carta Magna y tras el desabastecimiento severo de productos básicos. En enero de 2008, apenas 48% de la población lo amaba con el mismo fervor de sus inicios.

Gracias a la bonanza económica de ese año (en junio de 2008 el precio del petróleo alcanzó un récord de 120 dólares el barril) que permitió inyectarle bolívares a las misiones sociales, Chávez logró elevar su popularidad hasta 55% justo antes de las elecciones regionales. Pero a pesar del repunte, en esos comicios el chavismo perdió gobernaciones en seis de las regiones más pobladas y productivas del país.

Con la aprobación en febrero pasado de la enmienda constitucional que le permitirá reelegirse cuantas veces quiera, el Presidente volvió a tener índices superiores al 60%. Y otra vez, en este último trimestre del año, la cifra volvió a bajar.

Lo que sucede es sencillo. “Chávez es muy eficiente en campañas electorales (van 11 consultas desde 1999). La oposición es todo lo contrario”, destaca León.
Además de estar a doce meses de la próxima elección (legislativas), en lo que va de 2009 otras cosas han sucedido. Con el argumento de “democratizar” los medios de comunicación, el gobierno decidió en agosto no renovar los permisos de más de 30 emisoras radiales, por lo que tuvieron que cerrar. Uno de cada tres chavistas, según IVAD de Seijas, no se creyó el cuento de que ahora las radios serían para el pueblo y opinó que era una medida para controlar esos medios.

También en agosto, 12 trabajadores de distintos diarios del grupo Cadena Capriles fueron salvajemente golpeados mientras repartían volantes en el centro de Caracas para alertar sobre los efectos de la nueva ley de educación. Uno de los agresores, empleado de una televisora oficialista (Ávila TV) pasó sólo unos días detenido. La criminalización de la protesta, la violencia y la impunidad son temas que no generan mucha simpatía entre los chavistas.

Pero más impactante es el efecto que tiene la crisis económica hoy día. El ingreso real cayó. La inflación (entre 20 y 30%) tiene un alto costo para el Presidente, destaca León.
“La inseguridad (promedio de 40 muertos cada fin de semana sólo en Caracas) y los servicios públicos son áreas donde Chávez ha perdido terreno. Existe un debilitamiento, pero no significa que Chávez sea un líder débil ni que la oposición se haya fortalecido. Todavía no hay nadie que capitalice esa frustración en la población”, apunta el director de Datanálisis.

La historiadora Margarita López Maya refiere a SEMANA que si bien en la década chavista han bajado los índices de pobreza, deserción escolar, desnutrición, los logros se deben más a unos precios altos del petróleo que por la eficiencia de la gestión. Le recuerda la época del boom petrolero durante el primer gobierno de Carlos Andrés Pérez, a mediados de los ’70. “Las políticas de descentralización, de estatización, de endeudamiento, son similares a las de los presidentes CAP, Luis Herrera Campins. Es la creación de un Estado Mágico, que depende de la renta petrolera para tener una economía estable”.

La centralización de poderes es otro punto en contra. La lucha por descentralizar, acota López Maya, fue muy fuerte en los ’80 como para que ahora se acepte que le sustituyan autoridades electas por personas asignadas a dedo. Así sucedió con el alcalde mayor Antonio Ledezma, que quedó disminuido luego de que el presidente nombrara una nueva autoridad única que gobierne la capital.

Para la historiadora, la decepción de los seguidores tiene que ver con lo distinto que es este modelo de gobierno al planteado por Chávez en 1999. “Antes se hablaba de democracia participativa, ahora de socialismo del siglo XXI. La población no comparte esta propuesta y ve que hay muchas promesas incumplidas”.
Entonces, aquel sueño que sedujo a la gran mayoría de los venezolanos hace 10 años se ha transformado.

Hace pocos días, el mandatario llamó a la austeridad para ahorrar luz y agua, y se redujo del presupuesto de la nación los gastos de los ministerios de educación, trabajo y seguridad social. Al mismo tiempo, se aumentó más de 630% el presupuesto de gastos para la Presidencia. “La gente reflexiona: el Presidente llama a sacrificarnos, pero él no se sacrifica. Eso resulta antipático para sus simpatizantes. Por eso se reduce el vínculo de religiosidad civil con Chávez”, comenta a SEMANA el sociólogo Amalio Belmonte.
Lo reflexivo comienza a imponerse sobre lo emocional, explica el profesor de la Universidad Central de Venezuela. “Se están exigiendo reivindicaciones concretas. Ya no creen en ese líder mágico”.

Eso lo sabe Chávez. No es casual que justo ahora relance, prometiendo completar una nómina de 36 mil médicos cubanos, la misión social que lo ayudó a ganar el referéndum revocatorio en 2004: Barrio Adentro. Por eso comenzó desde hace rato su campaña para ganar mayoría en la Asamblea Nacional en 2010.




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