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| 11/3/2002 12:00:00 AM

Pisándole los talones

No es seguro que Florida reelija a Jeb Bush en las elecciones del martes. Su caída se sentiría a nivel nacional.

En los ultimos dias el gobernador de la Florida, Jeb Bush, ha estado bombardeando a los votantes de su estado con una propaganda en la que se queja de los ataques de Bill McBride, su contrincante por la gobernación del estado del sol. Lo acusa de distorsionar sus logros como gobernador en el último cuatrienio y se lamenta que su opositor esté usando mensajes negativos en su contra.

Y es que Bush en los últimos días ha estado preocupado por su reelección este martes. Hace un año más del 55 por ciento de los residentes de la Florida aprobaban la gestión del hermano del presidente George W. Bush como gobernador. Con el mandatario también en la cumbre de popularidad nacional, a raíz de los ataques del 11 de septiembre, no parecía que ningún candidato siquiera soñara con enfrentarse a la familia Bush.

Eso era entonces. Hoy Jeb Bush está enfrascado en una reñida contienda con McBride, un abogado demócrata totalmente desconocido hace 12 meses. "Hace un año cualquiera hubiese dicho ¿'McBride quién'?", dijo a SEMANA Jim Kane, presidente de la compañía de consultoría Florida Voter. "Jeb está enfrentado con un tipo, quien tiene una trayectoria política de cero". Una encuesta encargada por los periódicos Orlando Sentinel y Sun-Sentinel muestra a Bush con un 49 por ciento de los votos contra 43 por ciento de McBride, con un margen de error del 4 por ciento. Pero con 7 por ciento de los votantes indecisos significa que Bush tiene a McBride pisándole los talones y el resultado del martes es más adivinanza que predicción.

Si Bush pierde el martes la repercusión se sentiría en todos los estados de la Unión. Según Kane y otros analistas, seria un golpe para las aspiraciones del Presidente de ser reelegido en 2004 ya que su hermano no estaría a la cabeza de la maquinaria de la Florida. En 2000 fueron los 25 votos electorales de la Florida los que le dieron el triunfo a 'W', como se le conoce jocosamente al presidente.

Tan importante es esta campaña que el presidente Bush ha hecho 12 viajes al estado, incluyendo uno este sábado para darle un último empujón a Jeb. Otras luminarias del Partido Republicano, como el popular ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, el respetado senador John McCain y el vicepresidente Dick Cheney, también han pasado a respaldar a su copartidario. "No sólo es la Florida el cuarto estado más grande de la nación, también desempeña un papel muy importante en la elección presidencial", dijo a SEMANA Martha Pratt, vocera de la campaña de Bush.

Las razones por las que el 'primer hermano' está en la actual situación varían. Pratt dice que era de esperarse ya que la Florida está dividida casi por la mitad entre republicanos y demócratas. Además, al ser un estado que constantemente atrae inmigrantes tanto de otros estados como de Latinoamérica, siempre es difícil predecir cuál será el clima político.

Janet Reno, quien se enfrentó a McBride por la nominación del Partido Demócrata, dijo a SEMANA que el único culpable de su retroceso político es el mismo Bush. "No creo que haya demostrado liderazgo en los temas importantes para los floridanos como la educación, dijo Reno. Es que ni siquiera entiende que hay un problema". Y Alan Stonecipher, vocero de McBride, dijo a esta revista que Bush promete un plan para subsidiar las medicinas de personas de la tercera edad que nada más cubriría una pequeña fracción de éstas. Pero el tema que ha tomado atención de los floridianos es la situación de las escuelas públicas.

Apenas un 63 por ciento de los estudiantes se gradúan de bachillerato, el estado gasta menos que otros en educación y en muchas aulas un estresado maestro tiene que atender a más de 40 estudiantes. McBride se dio cuenta de esta debilidad y ha concentrado sus ataques en ese tema. Pero existen otros dos factores que han impulsado a McBride: Reno y la elección presidencial de 2000.

Kane dice que el hecho de que McBride haya sido capaz de derrotar a la reconocida ex fiscal Reno en septiembre en la campaña para ser nominado por el Partido Demócrata le dio un aura de David contra Goliat. A la vez, eso animó a muchos demócratas, que quieren cobrarle a la familia Bush la elección de 2000.

Hombres fuertes del Partido Demócrata, como Joseph Lieberman y Al Gore, han estado haciendo giras por el estado buscándole votos a McBride. Y a Bill Clinton se le esperaba el pasado fin de semana para una serie de eventos alrededor del estado. "Se habían demorado un poco, dice Kane. Ahora huelen sangre y comenzaron a llegar. Esa derrota sería una cachetada para el presidente".

Pero Kane agrega que le parece que ya McBride ha llegado a su nivel y tal vez no logre lo suficiente para mudarse a la residencia de Tallahassee.

Hágalo o no, ha puesto a sudar frío a la familia más poderosa de la nación. "En la Florida nunca se ha reelegido a un gobernador republicano, acepta Pratt, la portavoz de Bush. Pero estamos seguros de que vamos a ganar. Aunque eso no quiere decir que estemos confiados. Seguros sí, confiados no. Siempre supimos que iba a ser una elección apretada".
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