Lunes, 5 de diciembre de 2016

| 2015/10/12 18:14

Polémica carta trastoca sínodo en el Vaticano sobre las familias

Una docena de cardenales criticaron la metodología del Sínodo de Obispos convocado por el papa Francisco para encarar los retos de la familia moderna.

Polémica carta trastoca sínodo en el Vaticano sobre las familias Foto: EFE
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AP

La divisiva reunión que convocó el papa Francisco sobre temas familiares dio el lunes otro polémico giro tras las revelaciones de que varios cardenales expresaron en una carta serias preocupaciones sobre los "resultados predeterminados" que saldrían del encuentro.

El veterano periodista vaticano Sandro Magister publicó la carta el lunes en su blog L'Espresso y la lista de 13 cardenales que supuestamente la firmaron. Magister dijo que uno de ellos, el cardenal George Pell, la entregó de mano a Francisco el 5 de octubre al comienzo de la reunión de tres semanas en la que se busca elaborar una mejor atención pastoral para las familias católicas.

La carta, escrita en inglés, contiene quejas de que la reunión careció de apertura, que el comité de redacción del documento final fue designado por el papa sin que lo eligieran los 270 miembros del sínodo, y que el proceso en general "parece diseñado para facilitar resultados predeterminados sobre asuntos controvertidos importantes".

Para el lunes en la tarde, al menos cuatro de los 13 supuestos signatarios dijeron que jamás firmaron la carta. El vocero de Pell pareció confirmar que éste estuvo detrás de la iniciativa cuando dijo que la misiva era privada y se suponía que debía conservar ese carácter.

Según la declaración, había "errores" tanto en el contenido como en el número de signatarios que informó Magister, lo que deja entrever que Pell efectivamente fue el responsable, pero que la versión que publicó Magister no fue la definitiva ni la que habían acordado los demás cardenales.

Pell ha encabezado la resistencia conservadora a los intentos de los liberales en el sínodo para que haya mayor flexibilidad en la prohibición de la Iglesia a otorgar la comunión a los católicos que se casaron nuevamente por el civil.

Las enseñanzas católicas sostienen que sin la anulación religiosa del matrimonio, los católicos que hayan vuelto a casarse están cometiendo adulterio y no deben recibir los sacramentos.

Pell había expresado su preocupación en la víspera del sínodo sobre diversos temas mencionados en la carta, como la prohibición a la comunión y la posibilidad de que resultara un informe final "sesgado" ante el carácter de los integrantes del comité de redacción. Al final, el comité fue nombrado por Francisco, no elegido como quería Pell.

Al parecer, Francisco atendió las preocupaciones manifestadas en la carta en el segundo día del sínodo cuando pronunció un discurso improvisado que no ha hecho público todavía el Vaticano.

De acuerdo con una síntesis que facilitó el portavoz vaticano, Francisco garantizó a los obispos que las enseñanzas católicas sobre el matrimonio no habían sido tocadas, que el sínodo no sólo examinaría el tema de la comunión y que los grupos de trabajo que propondrían enmiendas al comité de redacción tenían una "importancia esencial".

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