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| 10/26/1992 12:00:00 AM

POR UNA NARIZ

El apretado SI en el referéndum francés sobre Maastricht obliga a un replanteamiento de la integración europea.

NUNCA TANTO HABIA DEPENDIDO DE TAN poco" dijo un periodista francÉs, parafraseando la oración histórica de Winston Churchill. Se refería al estrechísimo margen del uno por ciento que dio el triunfo al SI en el reférendum con el que los franceses ratificaron su ingreso al tratado de Maastricht, la unión política de la Comunidad Europea (CE). La frase resultó afortunada porque de haber triunfado el NO, se hubiera derrumbado en unas cuantas horas una construcci6n diplomatica levantada con dificultad y paciencia durante más de 40 años. Pero lejos de significar que las dificultades quedaron atrás, el referéndum francés demostró que el camino hacia la integración económica y política del Viejo Continente tiene que superar aún muchas dificultades y que el nacimiento de la "Superpotencia Europea" no está ni mucho menos asegurado.
Para comenzar, los franceses recordaron al resto de la Comunidad que la tendencia europea no se dirige hacia la integración sino hacia la atomización.
Para la muestra Checoslovaquia y Yugoslavia, dos países que hubieran sido candidatos para entrar a la CE, se dividieron irremediablemente este año. Se trata de una tendencia que en Europa Oriental esta haciendo correr sangre y que en terminos de la Comunidad ha hecho renacer partir de una evidente falta de debate público el temor por entregar parte de la soberanía nacional a un organismo percibido como poco democrático, "Bruselas" sede de la CE integrado por "eurócratas" a quienes nadie conoce.
En ese resultado tuvo mucho que ver la semana anterior al referéndum, cuando en medio de la incertidumbre sobre el veredicto de los franceses, la libra británica, la lira italiana y la peseta española no resistieron la presión de los especuladores hacia el marco alemán motivada por los costos de la reunificación germana y tuvieron que ser devaluadas. El hecho demostró que las economías europeas tienen aun demasiadas diferencias entre si como para pensar sin preocupaciones en un sistema de moneda única. Lo curioso es que para los defensores de Maastricht el tratado debe entrar en vigencia para que un banco central europeo le quite el protagonismo a los alemanes. Pero los detractores usan el mismo argumento con la variación de que ese organismo central estaría de todos modos dominado por los alemanes.
Cuando Dinamarca dijo NO en un referéndum del 2 de junio, los cancilleres sostuvieron que de todas maneras el tratado entraría en vigencia el primero de enero de 1993, porque de alguna forma encontraría una salida a la cuestión danesa. Pero después del referéndum francés, existe unanimidad en que esa meta está fuera de las posibilidades.
El problema es que ya no se trata solamente de establecer reservas que atraigan a los daneses a una nueva consulta, sino solucionar los problemas surgidos en los demás países. El principal es Gran Bretana, donde el primer ministro John Major (quien es presidente de la CE durante este semestre) citó a una cumbre de mandatarios para comienzos de octubre. Major se encuentra bajo fuerte presión antia Mastricht de parte de su propio partido Conbservador, hasta el punto de que Lady Margaret Thatcher logró que Major pospusiera el debate parlamentario sobre su ratificación hasta después de solucionado el impasse danés.
Aunque ninguno de los países restantes requiere un plebiscito para su ratificación, parece claro que los gobernantes europeos deberán modificar su estrategia tal vez algunas características de la integración para que el tratado gane la esquiva aceptación popular. Para el presidente francés Francois Mitterrand, sin embargo, la suerte parece echada. Aunque ganó la que parece la última gran batalla de su vida política, no logró mejorar su imagen ante la opinión pública. Para muchos observadores, el estrecho margen de la victoria y un cáncer en la próstata son suficientes para desencadenar la que parece su casi segura renuncia antes de que termine su período en 1995.

Lo que queda por hacer
SEGUN EL ARTICULO R DEL Tratado de Maastricht, sus normas se convertirán en leyes internas el primer día del mes siguiente a aquel en el cual sea ratificado por el último país. Ninguno de los que restan requiere la realización de un referéndum y hasta el presente, el proceso esta en el siguiente estado:
DEFINIDOS:
En Grecia, Irlanda, Luxemburgo y Francia se llevaron a cabo
referéndums aprobados por la mayoría de los votantes.
En Dinamarca el certamen efectuado el 2 de junio terminó con el rechazo del tratado.

EN PROCESO:
. Gran Bretaña: El debate en la Cámara de los Comunes fue pospuesto hasta después de que se resuelva la participación o no de Dinamarca. Los opositores al gobierno de John Major, incluidos muchos parlamentarios de supartido conservador, están pidiendo que se lleve acabo un referéndum.
. Dinamarca: El gobierno danés ha ofrecido llevar de nuevo el tema al veredicto de su electorado, pero requiere la modificación de algunos temas, principalmente en temas de soberania económica . Belgica: Aprobado por la Cámara Baja, el tratado sera considerado por el Senado en octubre.
. Alemania: El tratado sera considerado por el Parlamento en octubre.
. Italia: Aprobado por el Senado, aúno se ha fijado fecha para la Cámara, pero hay un movimiento hacia el referéndum.
. Holanda: Antes de fin de año el tema será considerado por el Parlamento.
. Portugal: En octubre será considerado por el Parlamento.
. España: Se espera que el voto parlamentario se presente en diciembre.
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