Lunes, 23 de enero de 2017

| 1992/07/20 00:00

POR UNOS DOLARES MAS

La visita de Yeltsin a los Estados Unidos le asegura recursos a Rusia y abre nuevos caminos a la paz mundial.

POR UNOS DOLARES MAS


NO EN VANO LA PRENSA internacional estuvo pendiente de la visita del presidente de la República rusa Boris Yeltsin a Washington en días pasados. No: sólo se trataba de la primera lrisita de Seltsin después,del colapso de la Unión Soviética a los Estados Unidos, sino que de la cumbre dependía, en buena parte, el futuro de la occidentalización de la República rusa. Sobre el tapete estaba la ayuda económica que los Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional han prometido proporcionar a Rusia. y, paralelamente, los esfuerzos para reducir el potencial nuclear de las dos naciónes.
Ambos proyectos son indispensables en la situación actual. Del éxito de la transición hacia el libre mercado depende que,la naciente democracia prospere y se consolide, y que la estabilidad política perpetúe las buenas relaciones de cooperación que existen actualmente entre los antiguos rivales.

En un esfuerzo por ganar puntos ante la opinión pública en pleno período electoral, el presidente Bush logró firmar un acuerdo de desame que recorta drásticamente las existencias de ojivas nucleares de las dos potencias. El anuncio, que tomó por sorpresa a los observadores que siguieron paso a paso las reticencias soviéticas para eliminar los misiles intercontinentales terrestres de cabeza múltiple, resultó ser mucho más ambicioso que los últimos acuerdos Start sobre desarme. Si resultado fue una reducción de los arsenales de ojivas nucleares a un tope que oscila entre 3.000 y 3.200 cada uno, el equivalente a un tercio de las actuales existencias.
Gracias a esta limitación, para el año 2000 ó 2003 según la ayuda que los Estados Unidos proporcionen a Rusia por destruir su arsenal serán eliminados los sistemas misilisticos de largo alance, simbolo de las tensiones durante la guerra fría.
El nuevo orden mundial no sólo hizo posible el acuerdo, sino que lo hizo necesario. Con la fragmentación de la Unión Soviética, el peligro de un enfrentamiento nuclear entre las dos superpotencias ha disminuido, pero ha sido reemplazado por el riesgo que representan las ojivas dispersas en el territorio. La única manera de reducir ese riesgo es limitar el número de armas nucleares que deben ser controladas, y ese es el objetivo que persiguen los nuevos acuerdos de desarme.

Boris Yeltsin, por su parte, hizo uso de este primer encuentro con el presidente Bush para marcar la pauta de las relaciones que unen a los que hasta hace poco fueron grandes rivales. Necesitada, como lo está la República rusa, de ayuda occidental, la contraparte del pacto de desarme parece ser una multimillonaria ayuda económica destinada a garantizar los procesosde privatización y de transición hacia una economía de mercado. La intervención del presidente Yeltsin ante el Congreso norteamericano parece ser el empujón necesario para hacer efectivo el apoyo financiero que el Grupo de los Siete ha anunciado para Rusia. Sin Sembargo, no son pocas las reticencias del Congreso para otorgar grandes aportes externos en el año de las elecciones, y más aún cuando los fondos resultan escasos para sacar adelante los programas domésticos.

A pesar del ambiente de cooperación de la cumbre, el equilibrio de fuerzas sigue siendo frágil. Si el presiidente Bush se muestra demasiado exigente con el presidente ruso acerca de las reformas económicas esto podra resultar en un debilitamiento interno de la posión de Yeltsin en su propio país, donde los comunistas de la vieja guardia y el complejo militar industrial aún tiene un gran poder de oposición a las medidas que exigen el Fondo Monetario y los Estados Unidos. En realidad, aunque desde enero se ha emprendido la primera etapa de las reformas liberar los precios ajustar la política monetaria aún no ha tenido el eco esperado la liberación del precio del petróleo, uno de los puntos álgidos en las discusiones con el Fondo Monetario. Y es justamente el FMI el que tiene en este caso la última palabra. Del acuerdo que se logre en los primeros días de junio depende que se liberen cerca de la mitad de los 24.000 millones de dólares que serán empleados para estabilizar y hacer convertible el rublo, y financiar la transición de la economía rusa hacia el libre mercado. Sin embargo, es reducido el margen de maniobra de Yeltsin en este caso. A pesar de que se han efectuado aumentos considerables en el precio del crudo suficientes para enfurecer a los consumidores Yeltsin asegura que mayores aumentos sembrarían el caos en la agricultura nacional, pues los precios del combustible harían imposible realizar las próximas cosechas.
De la cumbre Bush Yeltsin se obtuvieron, en resumen, grandes beneficios en dos áreas de vital importancia para la paz mundial como lo son el desarme y la estabilidad de la República rusa. Y es probable que nada de ello hubiera podido ser posible sin el liderazgo personal de Boris Yeltsin, un hombre que a pesar de no tener el carisma y el prestigio internacional del que gozaba Mijail Gorbachov, ha sabido aglutinar al pueblo y hacer frente a los enormes desafíos que ha implicado la dislocación de la Unión Sovietica y su occidentalización.

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