Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 7/9/2001 12:00:00 AM

¡Preso!

El ex presidente argentino Carlos Menem hace historia al ser detenido por el caso de la venta ilegal de armas a Ecuador y Croacia.

Por primera vez en la historia de la Argentina un ex presidente constitucional queda detenido por la justicia, como cualquier hijo de vecino. Este hecho sensacional, en un continente donde la corrupción y la impunidad son la regla, marca un cambio trascendental, un antes y un después, en la política argentina. En lugar de su anhelada luna de miel en Damasco, Carlos Saúl Menem ha quedado preso en una elegante quinta del Gran Buenos Aires, acompañado por su flamante esposa, Cecilia Bolocco. El juez Jorge Urso galvanizó al país con el auto de detención en su contra bajo la acusación de haber sido el jefe de una asociación ilícita que organizó un contrabando ilegal de armas a Croacia y Ecuador durante su gobierno.

La fiesta terminó para Menem, que ahora engrosa las filas de los otros detenidos en la causa: Martín Balza, ex jefe del Ejército; Antonio Erman González, ex ministro de Defensa, y Emir Yoma, ex cuñado de Menem.

En 1991 el Ejecutivo autorizó la venta de 6.500 toneladas de armas y municiones a Panamá pero éstas fueron a parar a Croacia, en pleno conflicto con Serbia. Paradójicamente, mientras soldados argentinos hacían parte de las fuerzas de paz enviadas a la región los fusiles de ese país equipaban a los soldados de uno de los bandos.

La mentira era tan burda que no hubiera resistido la más mínima investigación porque Panamá no sólo no tenía ejército sino que estaba invadida por Estados Unidos, y ni siquiera el embajador argentino en Panamá había sido informado de la venta.

En 1995 se aprobó el envío de 5.000 fusiles FAL y 75 toneladas de municiones a Venezuela, que en realidad fueron a parar a Ecuador en momentos en que se desarrollaba el proceso de paz luego de la efímera guerra con Perú, proceso del cual Argentina era garante.

El valor de las dos operaciones fue de 100 millones de dólares, de los cuales sólo 40 millones ingresaron a la cuenta de Fabricaciones Militares. Los restantes 60 millones de dólares se evaporaron en el camino.



La investigación

La justicia analiza la responsabilidad penal de los que cometieron el delito de falsedad ideológica al firmar decretos falsos, pero va más allá, pues intenta averiguar quién y cómo se apropió de los 60 millones de dólares que faltan y comprobar si hubo una asociación ilícita que planificó toda la operación con el fin de enriquecerse.

Curiosamente, al poco tiempo de iniciada la causa, una explosión destruyó un depósito de armas en Río Cuarto, provincia de Córdoba. Se cree que la explosión fue intencional para ocultar el faltante de armas en el ejército.

Luego de seis años de lento desarrollo la causa se aceleró en éste con las declaraciones de Luis Sarlenga, ex presidente de Fabricaciones Militares, que inculpó a Emir Yoma, ex cuñado de Menem, como organizador de la asociación ilícita, luego de lo cual Yoma fue detenido. A partir de ahí las fichas fueron cayendo como en un juego de dominó. Antonio Erman González, que además de haber ocupado los ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores y Economía durante su gobierno, es íntimo del ex presidente, fue detenido en una causa paralela. Posteriormente Urso le dictó prisión preventiva como organizador de la asociación ilícita luego de que González declarara que todo se hizo bajo la conducción del Poder Ejecutivo, léase del presidente.

Le tocó el turno al general retirado Martín Balza, jefe del ejército durante casi toda la década menemista, quien quedó detenido el día anterior a Menem. También están entre los 46 imputados otros dos ex ministros, el ex canciller Guido di Tella y el ex ministro de Defensa Oscar Camillión. El gran ausente es el actual ministro de Economía, Domingo Cavallo, que puso la firma en los famosos decretos pero que no ha sido citado a declarar por Urso.



Quien es el jefe

Si ex ministros y jefes del ejército organizaron la banda faltaba la pieza central, el jefe, y la respuesta no tardó en llegar. Como lo indicó la Cámara Federal en el escrito en el que le abrió las puertas al juez Urso para dar un paso decisivo en la investigación, semejante operación de contrabando de armas no pudo ser concebida sin una concertación de voluntades desde las más altas cumbres del poder.

En la hipótesis más favorable, Menem habría sido engañado. En una menos favorable, Estados Unidos le habría pedido que apoyara clandestinamente a Croacia. Y en la peor y más probable de todas, la venta de armas a Croacia y Ecuador se hizo con pleno conocimiento y bajo la conducción del jefe de Estado. Aquí entra otra pregunta: si sólo se trató de una decisión discrecional, equivocada, pero al fin de cuentas parte de las atribuciones de un presidente, o si Menem también se enriqueció como producto del negocio.

Como jugadores de ajedrez, los abogados de Menem estudiaron todas las variantes de la defensa pero todo parece bastante improvisado alrededor del ex mandatario, que hace una semana estaba más preocupado por la luna de miel que por preparar su defensa.

Una de las variantes es negar todo conocimiento del destino final de las armas, lo cual es cada vez más insostenible pues hasta su ex esposa Zulema, que hace años mueve cielo y tierra para convencer a la justicia de que su hijo Carlitos Menem Jr. fue asesinado por algo relacionado con el contrabando de armas, se tomó el trabajo de declarar ante el juez Urso para allegar pruebas en contra de su ex marido que, según ella, “sabía todo”.

La otra variante es aceptar la responsabilidad por los decretos —lo que equivale a una confesión— y plantear una defensa política, argumentando que fue una decisión motivada por un pedido de Estados Unidos.

Esta variante parecería también cerrarse luego de que un vocero del Departamento de Estado asegurara que ese país no alentó la venta de armas a Croacia. Además Urso tomó declaración a un ex representante del Ministerio de Defensa, quien aportó dos documentos en los que el gobierno estadounidense se oponía, en ese momento, a la venta de armas a los Balcanes.

Otra propuesta fue recusar al juez, aunque no todos los integrantes de la defensa del ex presidente la comparten pues durante cinco años el propio gobierno de Menem nunca cuestionó a Urso. Para descartar esta táctica un integrante de la defensa de Menem citó a Juan Domingo Perón diciendo que “de la cárcel se vuelve pero no del ridículo”.

También se intentó buscar un indulto presidencial, pero Fernando de la Rúa se lavó las manos y le puso punto final al tema. Por último, los defensores quisieron apelar a la Corte Suprema, que le era leal a Menem, pero las cosas han cambiado y la justicia ya no le responde.

La población no derrama ni una lágrima por el ex presidente. Ni la figura de su bella esposa logró transformar el descontento acumulado por la degradación económica de los últimos años, y aunque Cecilia encantó por un tiempo a los argentinos el auto que conducía a la pareja el día anterior fue golpeado con huevos y tomates.

Mientras que Menem declaraba, un pequeño grupo de manifestantes promenemistas, algunos venidos en buses desde La Rioja, su provincia natal, manifestaba en la puerta de los tribunales. En otro costado los empleados de Aerolíneas Argentinas, víctimas de la privatización realizada durante el gobierno del ex presidente, se encargaban de recordar el descontento de la mayoría de la población.



¿Debilitada la democracia?

Los seguidores de Menem creen que sí. Para Rosendo Fraga, “el proceso a Menem —quien además de ser ex presidente es el presidente del principal partido de oposición— constituye una amenaza para el bipartidismo tradicional que ha dominado la política argentina en las últimas décadas, pero también es una oportunidad para los sectores que han intentado o intentan quebrar este sistema”.

Otra sería la situación si el actual ministro de Economía es imputado en la causa, como exigían los manifestantes a la salida de los tribunales. “Es una situación preocupante. Menem y Cavallo representaron toda una época. Que Menem vaya preso es un factor de perturbación que desequilibra los mercados”, dijo a SEMANA un importante banquero.

Para otros, se trata, por el contrario, de una refundación de la democracia argentina, de un renacer de la esperanza, que hace creer a muchos que la justicia es posible. “Creo que estamos asistiendo a un final de época, una crisis del modelo de acumulación y distribución en materia económica, a una crisis de la red de impunidad que iba asociada a ese modelo, dijo a SEMANA la diputada Elisa Carrió, que adelanta la investigación por lavado de dinero. Esto preanuncia, como decía Gramsci, la agonía de una época que termina y el nacimiento de una época nueva”, agregó.

“La democracia no tiene motivos para temer por los resultados de esta investigación judicial si aplica el principio de igualdad ante la ley, señaló el analista Pasquini Durán. Si en esta causa existe la debida justicia, habrá un nuevo clima en las franjas de la sociedad que han sido ganadas por el escepticismo”, dijo. La conclusión es, como resumió un conocido comentarista, que “si el menemismo hizo crack, no lo hizo la Argentina”.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1855

PORTADA

Exclusivo: la verdadera historia de la colombiana capturada en Suiza por ser de Isis

La joven de 23 años es hoy acusada de ser parte de una célula que del Estado Islámico, la organización terrorista que ha perpetrado los peores y más sangrientos ataques en territorio europeo. Su novio la habría metido en ese mundo.