Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1983/04/11 00:00

PRIMER RAUND POR CHIRAC

Los socialistas salen debilitados pero no desbandados.

PRIMER RAUND POR CHIRAC

Se trata de un fracaso pero no de un desastre. Los dirigentes de la izquierda francesa resumieron así los resultados de la primera ronda de las elecciones municipales, celebrada el 6 de marzo.
Socialistas y comunistas esperaban "malos resultados" pero la movilización del electorado de derecha superó sus previsiones. Desde la primera ronda, la oposición logró recuperar 16 de las 61 ciudades de más de 30.000 habitantes, ganadas por la izquierda en 1977, situándose así en condiciones favorables que le permiten esperar conquistar, según las estimaciones, entre veinte y cuarenta ciudades más, en la segunda.
En tales circunstancias, los llamamientos efectuados por los líderes de la izquierda a su electorado, entre las dos rondas, deben ser interpretados mas como un intento de frenar la dinámica de la derecha que como una esperanza de invertir los resultados. Matemáticamente, la izquierda podría equilibrar, en parte por lo menos, su pérdida en las grandes ciudades gracias a su creciente implantación en las ciudades de 9 a 30 mil habitantes.
Pero, políticamente, sale debilitada de este primer enfrentamiento nacional con la oposición conservadora.
Primero porque, como lo deseaban los partidos de la derecha, los responsables de la izquierda aceptaron convertir esas elecciones, locales en principio, en una especie de referéndum nacional sobre "la política del gobierno socialista". Los porcentajes muestran que, adoptando esa posición, los partidos de izquierda y el gobierno se equivocaron. Más donde el voto fue local, mejor la izquierda resistió.
Muchos alcaldes, excelentes administradores, fueron en realidad penalizados, no por su gestión, sino por el descontento que la política gubernamental ha engendrado en los últimos meses (ver SEMANA del 23 al 29 de noviembre.)
Frente a esta situación, el presidente francés hizo saber que "tendrá en cuenta" esa advertencia "sin equívoco" (según la expresión del líder gaullista, Jacques Chirac. Pero se ignora, por ahora, cómo Mitterrand la "tendrá en cuenta". El presidente y su primer ministro estudiaron en todo caso entre las dos rondas, varios "escenarios" para las próximas semanas. Uno de ellos plantea, según diversas fuentes, una profunda reorganización gubernamental. El nuevo gobierno podría ser más "recogido", es decir, comportaria menos miembros. También se ignora cuál seria la posición del Presidente si los siete ministros (la lista podría alargarse el 13 de marzo) que aspiraban a ser alcaldes (los franceses son especialistas en acumular cargos), y que fueron derrotados, presentan su dimisión.
En seguida, porque la derrota reavivará seguramente el debate en el seno de la izquierda, entre los partidarios de proseguir la política socialista, aunque sea con otro primer mimstro, los que desean limitarla esperando recuperar las clases medias que parecen haber votado esta vez por la derecha, y entre los defensores, como el Partido Comunista, de "ir más lejos" para restablecer el contacto con una parte del electorado popular que, decepcionado, ha preferido abstenerse.
En fin, porque la campaña por los electores municipales puso de manifiesto que los partidos de la izquierda se han convertido, en 22 meses, en simples apéndices del gobierno perdiendo asi su propio discurso, su capacidad de proposición, de reflexión y de movilización. Los candidatos de la izquierda permanecieron prisioneros de la propaganda oficial que por ser repetitiva resultó poco seductora. Los partidos de la derecha privilegiaron, en cambio, los temas que la crisis ha puesto de actualidad: la inseguridad y la presencia de los obreros emigrados, capitulo en el que una parte de la derecha no vaciló en explotar el racismo latente contra los árabes en Francia.
Inseguridad y emigración explican, en todo caso. el triunfo incontestable de las dos familias de la derecha (RPR y UDF) en las grandes ciudades y el récord establecido por Jacques Chirac en París, en donde obtuvo una aplastante victoria sobre la izquierda en 18 distritos y puede esperar ganar los dos restantes, durante la segunda ronda.
Por las mismas razones la derecha logró conquistar Roubaix, en el norte, administrada por los socialistas desde 1892 y ha hecho tambalear, caer quizá, al actual ministro del Interior, Gastón Defferre, que es también alcalde de Marsella desde hace treinta años.
Si Marsella, segunda ciudad de Francia, vota masivamente por el centrista Gaudin, la derecha conseguirá un importante estímulo sicológico y controlará, con Lyon y París, las tres ciudades más importantes del país.
Estas elecciones crearán, sin embargo, a largo plazo un problema delicado a la actual oposición. El triunfo histórico de Chirac en París y de su partido político pesará en el momento en que sea necesario designar el candidato de toda la derecha al Eliseo. Chirac, contrariamente a Giscard D'Estaing, cuyas apariciones fueron puntuales y mesuradas, no cesó de mostrarse por toda Francia como el "líder natural" de la oposición.
"Los verdes", a su vez, con 0.58% de votos, no constituyen como en Alemania una fuerza política fundamental dentro de la sociedad francesa. Sus porcentajes, entre 5 y 10% en varias ciudades, los erigen, sin embargo, en árbitros de un combate en el cual muchas veces no distinguen, como dijo uno de sus dirigentes, "quién es de derecha y quién es de izquierda". -
José Hernández, corresponsal de SEMANA en Francia -

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