Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2002/11/10 00:00

Primero Justicia

Qué piensa el movimiento que ha liderado la oposición institucional y democrática al gobierno del presidente Hugo Chávez.

Una joven organización política ha asumido la voz de la moderación y mantiene firme su actitud de resolver la crisis de gobernabilidad que enfrenta Venezuela a través de la consulta popular. Primero Justicia ha puesto la cuota de inteligencia y sobriedad en un ambiente de polarización con un panorama que va desde la negociación entre las partes, con la mediación de la OEA, hasta el fantasma de un golpe de Estado, pasando por la posibilidad de un paro general indefinido y la desobediencia civil de un grupo de militares que desde hace dos semanas le pide la renuncia al presidente Hugo Chávez.

Para ello, y en contra de las posiciones radicales que buscan a cualquier precio la salida de Chávez, Primero Justicia lideró la recolección de más de dos millones de firmas a fin de convocar un referéndum consultivo para preguntar a los venezolanos si están de acuerdo con la renuncia del presidente.

Aunque Primero Justicia siempre se ha mostrado partidaria de las salidas concertadas estaría dispuesta a apoyar el paro general indefinido en caso de que se cierren los caminos del referéndum y de la negociación que conducen a la consulta popular. "El paro general sería el terremoto final para que todas las instituciones, incluyendo las fuerzas armadas, obliguen, democráticamente, a renunciar al presidente, dijo su dirigente Julio Borges a SEMANA. El liderazgo que tiene Primero Justicia será canalizado para que la comisión, que es muy plural, tenga como premisa llegar a fondo en la negociación. Pedimos la salida más transparente y más válida de una democracia, que es ir a una consulta popular. La situación ideal no es, como piensan muchos, que fracasen los diálogos, ni que el gobierno se pare de la mesa y quede mal internacionalmente, lo más sano sería lograr la consulta popular inmediata de modo que Venezuela pueda inaugurar el año con elecciones", concluyó.

En medio de este complejo escenario hay quienes consideran que el referéndum consultivo podría no dar resultados concretos si el gobierno argumentara el carácter no vinculante del mismo. Al respecto Borges fue enfático al afirmar que en ese caso sería obligatoria la aplicación de la Carta Democrática Interamericana.

Sobre el camino que debe recorrer Venezuela después de encontrar la solución que necesita para salir de la crisis, Primero Justicia sostiene que el país necesita una verdadera transición y que, más allá de cambiar de un presidente a otro, se trata de articular una sociedad que se ha polarizado y desmembrado en este proceso.

Optimista sobre el futuro de Venezuela, Borges considera que a pesar de la crisis de liderazgo todavía hay una reserva de líderes para hacer posible una transición, siempre y cuando la meta sea integrar al país entero. No cree que el movimiento esté preparado para gobernar y no es esa la finalidad del protagonismo que ha ido adquiriendo en los últimos meses. Sus integrantes, tecnócratas y políticos de menos de 40 años, trabajan en la elaboración de un 'mapa de país' que les gustaría poner en práctica, pero son conscientes de que hasta ahora están en proceso de fortalecerse como fuerza política.

El actual laberinto por el que transita Venezuela pareciera llevarla hacia soluciones que podrían resultar peores que el problema que intentan resolver. La posición de Primero Justicia tiene el reto inmediato de realizar la consulta popular y a futuro el de consolidarse, como sus dirigentes aspiran, en un partido capaz de asumir los retos que le impone el siglo XXI a la democracia latinoamericana.

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