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| 3/7/2013 11:00:00 AM

¿Qué será de Cuba?

Uno de los interrogantes es cuál va a ser la suerte de la isla sin Chávez y de los cubanos en Caracas.

En Cuba pensaban que lo peor que les podía pasar era que se muriera Fidel Castro. Pero no. Lo peor, tal vez, ocurrió con la muerte del presidente de Venezuela Hugo Chávez. Mientras Fidel ya dio un paso al costado y hasta ahora la isla ha demostrado que puede sobrevivir sin él, la muerte de Chávez tiene un impacto más concreto: a los cubanos los asalta el miedo –así sea infundado– de que sin su benefactor se ponga en riesgo la llegada de los petrodólares que sacaron a la isla de la terrible época de hambre y crisis conocida como periodo especial.

El golpe ha sido tal, que la hija del presidente cubano Raúl Castro dijo que el dolor en Cuba solo es comparable con el que produjo la muerte del Che Guevara. 

La desaparición de Hugo Chávez pone en blanco y negro esta alianza bastante particular entre los dos países. A diferencia de otros ‘aliados’, que establecen una relación de jefe y subordinado, en el caso de Caracas y La Habana es un gana-gana: una aporta megamillonarios recursos y otra experiencia.
La confianza llegó a tal punto que durante los últimos meses prácticamente el presidente de Venezuela había quedado bajo el control de Cuba. ¿A quién se le podría ocurrir, por ejemplo, que el presidente Juan Manuel Santos se quedara varios meses en un hospital de Brasil? ¿O Dilma Rousseff en manos de médicos de Estados Unidos?

En el caso de Chávez y Cuba a todos les pareció normal. Al fin y al cabo la relación de los dos países es inmensa. Cuba recibe 115.000 barriles de petróleo diarios de Venezuela. Buena parte de ellos, regalados. (Basta tener en cuenta que Colombia produce 930.000 barriles de petróleo al día). 

A cambio, de la isla le han llegado milagros a Chávez como el diseño de las misiones (funcionarios cubanos concibieron las primeras: en salud y educación de adultos), que salvaron su primera reelección. Y un sofisticado sistema de inteligencia que va desde garantizar la seguridad de Chávez y la confidencialidad (para lo cual los cubanos son expertos), hasta la ubicación de agentes cubanos como encargados de los documentos de identidad de los venezolanos y de atender puestos de inmigración y pasaportes en Venezuela.

Desde 2003 se creó una especie de puente aéreo que generó un flujo de pasajeros significativo entre los dos países. No solo llegaron todo tipo de funcionarios cubanos (médicos, entrenadores deportivos, expertos en puertos, telecomunicaciones y registros) sino simples cubanos que en el aeropuerto de Caracas tienen una puerta de acceso privilegiado.

No en vano Fidel Castro ya había dicho, en 2005, que los dos países eran “una sola nación”. Hugo Chávez le contestó: “Con una sola bandera”. Y Castro bautizó esa alianza: “Nosotros somos venecubanos”.

La revista británica The Economist asegura que “en algunos ministerios como el de Salud y Agricultura, los asesores cubanos parecen ejercer más poder que los funcionarios venezolanos”. Y explica que la situación es tan extrema que el ministro de Salud no puede dar estadísticas básicas porque la información está en La Habana, que Chávez solo se dio cuenta de que miles de puestos de atención primaria se habían cerrado cuando Fidel Castro se lo contó, y que los cafeteros venezolanos se quejaban de que en las reuniones con el gobierno quien mandaba era una exministra de Comercio de Cuba. 

El clímax de esta alianza llegó con la enfermedad de Chávez: muchos están convencidos de que desde Cuba se manejaron los hilos de la opinión venezolana durante la crisis del cáncer y la muerte del presidente venezolano. De hecho, comenzó a crecer un rumor de que había diferencias entre los dos herederos del chavismo: el vicepresidente Nicolás Maduro y el presidente de la Asamblea Diosdado Cabello. Pero se desvaneció cuando, cinco días antes de la ‘posesión’ virtual de Chávez, en enero, Cabello dio un mensaje estratégico: “Ven acá, Nicolás, que usted es mi hermano, ‘compae’. Ellos no entienden de eso, compañero. Ellos entienden de odios y de intereses”.

Todo indica que tanto los hermanos Castro como los herederos de Chávez quieren mantener intacta la alianza. ¿Pero cuánto puede durar la república Venecuba? ¿Tendrán Maduro o Cabello el poder de Chávez para poder sostener esa alianza? ¿Se dejarán los cubanos sacar del terreno conquistado en Venezuela?
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