Viernes, 31 de octubre de 2014

| 2013/03/13 00:00

¿Qué significa tener un papa latinoamericano?

Semana.com habló con expertos sobre la elección de Jorge Bergoglio, el primer Papa latinoamericano y el primer jesuita en ocupar este cargo.

Con su elección el mundo va a ver la realidad desde otra perspectiva distinta a la europea, desde la latinoamericana. Foto: AP

El cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, jesuita de 76 años, ocupará la silla de Pedro con el nombre de Francisco. Su designación rompió con todos los pronósticos pues es latinoamericano y además será el primer jesuita en dirigir la Iglesia Católica.


Y es que aunque latinoamérica cuenta con aproximadamente 480 millones de fieles y es el hogar de una inmensa mayoría de los católicos del mundo, nunca antes había sido elegido un papa latinoamericano.  


Pese a que Jorge Mario Bergoglio fue considerado uno de los candidatos más fuerte para suceder a Juan Pablo II en 2005, no figuraba entre los favoritos en este último cónclave.


Según los expertos su nombramiento anuncia un giro en la dirección de la Iglesia, por estos días salpicada con escándalos de corrupción y abuso infantil.


Para Juan Manuel Torres, profesor del Centro de Estudios Teológicos y de las Religiones de la Universidad del Rosario, el hecho de que  Bergoglio haya obtenido los 77 votos necesarios para erigirse como el sucesor del apóstol Pedro en la tierra, demuestra una ruptura al interior de la iglesia y una clara intención de descentralizar el poder.


“Elegirlo es un mensaje claro. Ante la tensión entre los reformistas e inmovilistas, los cardenales decidieron dar un salto mortal hacia un latinoamericano que se preocupa por la figura de los pobres, los sin rostro. Francisco es un hombre humilde, con una postura crítica frente al poder monárquico de la Iglesia”, dice Torres. 


De hecho, en uno de sus discursos Bergoglio acusa a los sacerdotes de hipócritas y de olvidar el ejemplo de Jesús que comía con pecadores y prostitutas. Y es que él es reconocido por su sencillez y austeridad. Abandonó su palacio arzobispal, él mismo cocina y anda en bus, como cualquier cristiano y dentro del vaticano no pertenece a los círculos de poder.


Incluso, cuando era el arzobispo de Buenos Aires no tenía problema en auspiciar cualquier misa en humildes capillas si alguno de los sacerdotes enfermaba o tenía alguna diligencia personal que cumplir, según cuenta el padre Luis Felipe Gómez, secretario de la Compañía de Jesús en Colombia.


Para Gómez la elección del nuevo papa es signo de los tiempos. “No es fortuito que el cónclave elija a un latinoamericano  religioso, que hace parte de la comunidad jesuita, y muy cercano a los pobres”, asegura.


“Además por ser jesuita está formateado para servirle al papa para ser su escudero y ahora resulta que va a ser en nuevo sumo pontífice. Con su elección el mundo va a ver la realidad desde otra perspectiva distinta a la europea, desde la latinoamericana, que es una región vital para la nueva evangelización”, agrega  Gómez. 


Por su parte, Monseñor Héctor Gutiérrez Pabón, Obispo de Engativá, opina que la elección de un papa latinoamericano “es una muestra de afecto de Dios con esta tierra que esperó más de 500 años y ha experimentado momentos de angustia pero también de esperanza. Hemos llegado a tal grado de madurez como católicos que hoy tenemos un sumo pontífice y todos los continentes nos miran. Es una bendición pero también un reto”.

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