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| 12/25/1989 12:00:00 AM

A QUE TE COJO RATON

Con la toma del hotel Sheraton y del barrio más exclusivo de San Salvador, el FMLN juega a las escondidas con el ejército.

Eran cerca de las cuatro de la mañana del martes 21 de noviembre cuando el sueño de los huéspedes del hotel Sheraton de San Salvador fue interrumpido abruptamente. En un golpe que tomó por sorpresa a todo el mundo,los "guerrinches" del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) habían tomado gran parte del exclusivo sector de El Escalón y controlaban la llamada "Torre Vip" del exclusivo hotel, consdiderado hasta entonces el lugar más seguro de San Salvador. En medio de gritos y disparos comenzaba el siguiente capítulo del drama que durante los últimos 10 días había sacudido a esa capital y a casi todo el país.
En medio de la confusión, pronto le dieron la vuelta al mundo informaciones según las cuales el propio Joao Baena Soares, secretario general de la OEA, había sido tomado como rehén por los guerrilleros y unos 6 asesores militares norteamericanos habían sido capturados por la guerrilla. Los primeros reportes oficiales daban cuenta de tiroteos en el lobby del hotel, desencadenados cuando un comando especial del ejército (desembarcado en helicópteros en el techo) se disponía al rescate del diplomático. Pero cuando los periodistas llegaron al lugar de los hechos, constataron que la situación era diferente. Aun que efectivamente los rebeldes controlaban uno de los edificios (la "Torre Vip"), el otro, donde se hallaba Baena Soares al comenzar el ataque, no había sido afectado por el combate. "Yo nunca estuve en poder del FMLN", aclararía Baena a su regreso a Washington en un avión militar mexicano. Simplemente había sido evacuado, junto con otros huéspedes, a bordo de una tanqueta.
Pero otra cosa sucedía con los asesores militares norteamericanos. Fuertemente armados y parapetados en una habitación de la planta baja de la "Torre Vip", los soldados gringos habían quedado atrapados en medio del fuego cruzado y permanecieron allí hasta 24 horas más tarde, cuando la toma terminó tan sorpresivamente como había comenzado. Aunque técnicamente nunca fueron prisioneros, su traslado, al final del episodio, tuvo las características de una liberación negociada. El mundo entero vio esa noche las imágenes de un pick-up que sacaba, con rumbo desconocido, a un grupo de hombres que se tapaban la cara como si se tratara de delincuentes.
Aunque la toma del hotel y de la exclusiva colonia El Escalón no pareció tener gran trascendencia estratégica, el efecto sicológico, según los observadores, podría resultar demoledor. Sólo un día antes, cuando el ruido de los disparos se hacía cada vez más espaciado en San Salvador y en otras localidades del país, el jefe del estado mayor del ejército, René Ponce, había asegurado que las acciones guerrilleras comenzadas el 11 de noviembre habían sido "una ofensiva final" del FMLN, que esta había sido "totalmente aplastada" por los militares y que "los rebeldes huían hacia las zonas montanosas del norte del país".
Pero al día siguiente las palabras del militar habían sido desvirtuadas por lo hechos. Muchos corresponsales pudieron constatar cómo los guerrilleros que participaron en la toma de El Escalón eran los mismos que habían mantenido sus posiciones durante 9 días en los populosos sectores de Mexicanos y Zacamil.
Esas declaraciones fueron confirmadas más tarde por el comandante del FMLN, Claudio Armijo, quien señaló poco antes de abandonar el exclusivo sector que "hemos hecho una maniobra que tenía como propósito llevar al ejército hacia el norte, desinformándole de nuestros movimientos y lo logramos y realizamos una operación en el lugar que menos esperaban ".
Cuando en la mañana del miércoles los disparos habían casi desaparecido y la capital regresaba lentamente hacia cierto grado de normalidad, para muchos observadores internacionales era claro que la escalada de violencia había atravesado por uno de sus momentos de mayor tensión y peligro, pues ante la amenaza contra "la vida de norteamericanos", el presidente de Estados Unidos, George Bush, ya había dispuesto la intervención de la Fuerza Delta, un grupo de élite especializado en ese tipo de rescates. Según parece, los soldados norteamericanos estuvieron a punto de entrar en acción, pero no lo hicieron,pues los guerrilleros abandonaron horas antes el sector. Pero muchos analistas coincidieron en que esa intervención cualquiera hubiera sido el resultado habría podido tener un efecto impredecible en la situación salvadoreña.
Aunque los reportes de prensa se centraron sobre la situación vivida en el hotel, pronto se hizo evidente que esa acción correspondía a un plan de mucha mayor envergadura. La acción guerrillera demostró con hechos lo que sus voceros habían repetido hasta la saciedad: que sus fuerzas habían sufrido bajas relativamente menores en los combates de la semana anterior, que su potencia de fuego seguía siendo formidable y, sobre todo, que tenían una capacidad de desplazamiento que literalmente se había burlado de los militares.
Para esa conclusión se afirmó que la salida del Sheraton no se produjo como resultado del asedio del ejército, sino como una retirada estratégica. Mientras algunas versiones afirman que los rebeldes abandonaron sus posiciones motu proprio, silenciosamente en la madrugada, otras sostienen que la liberación del hotel fue negociada con los militares, lo que parece más verosímil si se tiene en cuenta que el hotel estaba rodeado por las tropas. En cualquier caso, las pocas bajas que tuvo la guerrilla en el barrio le demostraron de nuevo a la opinión pública que en el país parecen subsistir dos fuerzas armadas antagónicas de capacidad similar.
Esa circunstancia confirmó lo que la semana anterior había dicho un comentarista británico; según él, "cualquier resultado que no fuera una victoria aplastante del gobierno sería una derrota para el mismo".
Los logros políticos del FMLN parecieron colmar, de acuerdo con algunos observadores, todas las expectativas de sus dirigentes:
.Destruyó la credibilidad del gobierno de Alfredo Cristiani. Los analistas han señalado la manifiesta capacidad del FMLN para explotar y en ocasiones manipular la tendencia de las facciones de extrema derecha a cometer toda clase de atrocidades en retaliación contra las acciones guerrilleras. Dentro de esa línea, el asesinato del padre Ignacio Ellacuria y sus compañeros, perpetrado por los escuadrones de la muerte como "venganza" por el ataque, tuvo el efecto inmediato de demostrarle a la población que los métodos del funesto Roberto D'Abouisson siguen vigentes. La manifiesta presencia del ejército -por acción u omisión- en el crimen, echó por tierra los esfuerzos de Cristiani por desvincular a su gobierno de los antecedentes de sangre de Arena.
.También afectó a Cristiani en la medida en que el país presentó la imagen de un territorio con dos ejércitos en guerra, pero sin un gobierno que mantuviera las riendas. Para muchos la figura de Cristiani, desaparecida en muchos episodios claves, quedó reducida a la de un "mascarón" de proa irrelevante.
.Polarizo al país y demostró que tiene un ascendiente popular mucho más importante de lo que se pensaba. Burlar a un ejército en esa forma sólo se logra si se cuenta con la complicidad o el silencio de la población. Pero, además, el último ataque creó en muchos salvadoreños la percepción de que el ejército no tenía inconvenientes en arrasar las barriadas populares, mientras que los barrios elegantes salían del paso con daños relativamente menores.
·Para muchos observadores, la acción guerrillera demostró que el FMLN podría ser la fuerza guerrillera mejor entrenada y con mayor capacidad logística en la historia de la insurgencia latinoamericana. En un efecto inesperado, el FMLN puso en rídiculo al presidente Bush, cuando este afirmó que su Fuerza Delta había liberado a los asesores atrapados en el hotel. Más tarde se supo que estos habían sido alertados por un camarógrafo francés de que los guerrilleros habían abandonado el edificio dos horas antes y que podían salir sin problemas. Pero la imagen física de la intervención norteamericana en el país le dio la vuelta al mundo.
En esas condiciones, no resulta extraño que el FMLN esté insistiendo ahora en "negociaciones directas" con el ejército salvadoreño, dejando de lado al gobierno de Cristiani. Al cierre de esta edición esa proclama difundida por medio de la clandestina Radio Venceremos, no había sido aún respondida. Pero los observadores internacionales, ante el éxito logrado por FMLN, se preguntaban dónde iba a saltar la liebre del siguiente ataque.
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