Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2009/02/21 00:00

¿Quién podrá detenerlo?

Hugo Chávez ya inició su campaña para ser reelegido en 2012, pero varios jóvenes opositores se proyectan para enfrentarlo.

Hugo Chávez cuando celebraba la victoria, con más de 6 millones de votos, que derribó los límites a la reelección. En ese discurso prometió que se iba a “consumir” por Venezuela y se proclamó candidato presidencial en 2012

La segunda fue la vencida. Hugo Chávez no acepta un 'No' y, poco más de un año después de su primera derrota en las urnas, ganó en el 'repechaje' de aquel referendo sobre la reelección indefinida. Según dejó claro desde el balcón del Palacio de Miraflores donde festejó su conquista, está dispuesto a 'consumirse' por Venezuela y ya es candidato para las elecciones de 2012. La gran pregunta ahora es si la oposición, que había encontrado un oasis en aquella victoria efímera, será capaz de encontrar un líder que los saque de su travesía por el desierto.

Chávez recuperó, con más de seis millones de votos, su aura ganadora. Pero eso no lo hace invulnerable. La oposición, aunque derrotada, rompió su récord de votos con más de cinco millones. Antes, el oficialismo le sacaba más de 20 puntos porcentuales y hoy la diferencia no llega a la mitad. El país está partido en dos mitades. Con esos números, pierde sentido hablar de 'escuálidos', el apodo tradicional con que los chavistas se refieren a los opositores.

Además, los pronósticos apuntan a que tarde o temprano la tempestad económica va a llegar a Venezuela. Con los bajos precios del petróleo, el viento puede soplar en contra de Chávez. Para muchos observadores, el mandatario vio venir la tormenta y de ahí su afán en aprobar una enmienda a todas luces extemporánea. "Él, que ha sido un productor infinito de esperanzas en los sectores populares, le tiene terror a una palabra que se llama ajuste. Para los venezolanos es una gran incógnita cómo será Chávez en la época de los barriles flacos", dijo a SEMANA Alberto Barrera, coautor de la biografía Hugo Chávez sin uniforme. Pero eso no necesariamente allana el camino de una candidatura que pueda competirle.

La última ha sido la campaña más ventajosa de las 15 que han tenido lugar en la Venezuela Bolivariana. Sectores de la oposición la definieron como una desi-gual batalla en la cual ganó Goliat. "Jamás habíamos visto usar al chavismo de manera tan brutal y sin escrúpulos en todo el Estado, violando todas las reglas del Consejo Nacional Electoral, —asegura Barrera—. Ese uso tan indiscriminado da la perspectiva de lo que son capaces y de lo avasallantes que pueden ser de cara a cualquiera que se presente como oposición".

Quien se quiera postular como rival de Chávez no se puede quedar en el 'pataleo de ahogado'. "Es verdad que hubo abusos. Pero si te excusas en que perdiste porque Chávez es un abusador, estás diciendo que no eres el adecuado, porque vas a enfrentar ese mismo abuso, o uno peor, en el futuro", dijo a SEMANA el analista Luis Vicente León, director de la encuestadora Datanálisis. "La oposición necesita un líder heroico para enfrentar un titán. Uno que emocione y genere esperanzas. No es un líder para capitalizar el voto contra Chávez, sino uno que inspire".

La gran cantera de la oposición está en los alcaldes y gobernadores que fueron elegidos el pasado noviembre. Algunos gobiernan las regiones más ricas y pobladas de Venezuela y, aunque han sufrido el acoso del oficialismo, van a tener una vitrina desde la cual exhibirse.

Uno de ellos, Manuel Rosales, el alcalde de Maracaibo, la capital del poderoso estado Zulia, fue el último rival de Chávez en las presidenciales de 2006. Aunque es muy querido en su región e hizo una campaña meritoria, no llegó a obtener ni el 40 por ciento de los votos entonces. El carisma no es su fuerte. El oficialismo lo acusa de corrupción y Chávez lo ha amenazado con la cárcel. Para el sociólogo Amalio Belmonte, "Rosales no ha podido trascender la política regional. Enjuiciarlo lo podría convertir en un mártir, pero creo que su momento estelar ya pasó".

Otro aspirante podría ser Antonio Ledezma. Contra todos los pronósticos fue elegido alcalde mayor de Caracas, un cargo que ya había ocupado con buen balance. Pero aunque es más carismático que Rosales, ambos enfrentan el obstáculo de parecer demasiado vinculados al pasado. Como apunta Belmonte, "para poder desafiar a Chávez la oposición debería pensar en un proyecto modernizador y en una figura joven". Y en este momento hay dos jóvenes bien posicionados cuyas acciones políticas, ligadas al trabajo con la gente, los podrían proyectar.

Uno es Henrique Capriles Radonski, gobernador del estado Miranda, que incluye una gran porción de Caracas. En noviembre derrotó al 'número dos' del chavismo, Diosdado Cabello. Venía de ser el alcalde de Baruta, uno de los cinco municipios que componen la capital y ganó figuración nacional cuando, mientras ejercía ese cargo, fue detenido por cuenta de un confuso incidente en la embajada de Cuba el día de la intentona golpista contra Chávez en 2002. Lo acusaban de permitir que los manifestantes atacaran la sede diplomática, aunque él asegura que llegó al lugar para calmar los ánimos. En su momento, la oposición lo calificó como un "preso político".

El otro es Carlos Ocariz, el alcalde del municipio Sucre, otro de los que compone Caracas. Su victoria tuvo una profunda carga simbólica, pues en Sucre queda Petare, la barriada pobre más grande de Venezuela. Ese resultado rompió la idea de que el chavismo irremediablemente ganaba entre los pobres y se dio gracias a la constancia de Ocariz, quien cuatro años atrás había perdido las elecciones.

Ocariz se ha concentrado en el trabajo por su comunidad, metido de cabeza en Petare. Ni siquiera se le vio participar mucho en la campaña contra la enmienda. "Muchos líderes que trabajaron por el 'No' perdieron su zona mientras Ocariz subió 5 puntos la votación en su municipio, donde ganaron, con respecto a 2007. Con el trabajo, logra potenciar a la oposición en su zona", asegura el analista León. "Esos líderes de micrófono encendido que están todo el día denunciando la perversidad de Chávez no necesariamente son los que van a ser exitosos", remata.

Mención aparte merece Leopoldo López. El carismático ex alcalde de Chacao, otro de los municipios caraqueños, se perfilaba como alcalde metropolitano pero fue arbitrariamente inhabilitado. "Íbamos a romper la división tradicional entre gobierno y oposición, a ganar con buena parte del voto oficialista, y me inhabilitaron por miedo", dijo a SEMANA. López tiene una gestión exitosa para exhibir, pero la sanción pesa hasta 2014 y no le permitiría ser candidato. Sin embargo, trabaja en un movimiento que incluya a los miles de jóvenes que se han incorporado a la política y le apuesta a construirlo de abajo hacia arriba con apoyo popular.

López asegura que piensa dar la batalla jurídica, además de estar trabajando en la Corte Interamericana de Derechos Humanos y el Mercosur. "Para llegar a 2012 tenemos que pasar por 2010", dice, en referencia a las cruciales elecciones para la Asamblea Nacional. Alcanzar la mayoría, o al menos un número significativo de escaños, es clave para la oposición en general y para López en particular, pues eso podría ayudar a derribar sus impedimentos. Todavía es un personaje reconocido, y construir su liderazgo desde una inhabilidad arbitraria le podría añadir un toque épico. No en vano, la historia venezolana está llena de ejemplos de políticos en el exilio o en la cárcel que alcanzaron su redención. Chávez, perdonado por el golpe de Estado de 1992, fue el último de ellos.

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