Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2004/12/12 00:00

Quito tiembla

La incertidumbre reina en el vecino país tras la destitución de los magistrados de la Corte Suprema. Detrás está la sombra de Abdalá Bucaram.

En el fondo la crisis se plantea entre los expresidentes Abdalá Bucaram y León Febres Cordero. En Quito la remoción de la Corte fue apoyada por indígenas.

El caos político en Ecuador parece no tener fin. Con tres presidentes en el exilio (Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Gustavo Noboa), ahora Lucio Gutiérrez, quien fue edecán de Bucaram y lideró el derrocamiento de Mahuad, hizo reformar en el Congreso a la Corte Suprema de Justicia, CSJ, por considerarla "politizada".

Gutiérrez convocó a la sesión del Congreso, tras acusar a los grupos de oposición, especialmente al derechista Partido Social Cristiano, de controlar las cortes y haber abusado de esa posición.

A la medianoche del jueves, mientras una mayoría de legisladores afín al gobierno cambiaba de un plumazo a los magistrados, estos se atrincheraron en sus despachos. Alegaban que se estaba violando la Constitución, pues el Congreso no tiene esa atribución. Pero al amanecer del viernes, los magistrados fueron sacados por policías con gases lacrimógenos. El hasta pocas horas antes presidente de la CSJ, Hugo Quintana, se desmayó y tuvo que ser trasladado en una ambulancia.

Cuando era colocado en la camilla, Quintana alcanzó a decir: "Gutiérrez no es más que un dictador". Tres horas después, los integrantes de la nueva Corte eran posesionados.

Los sectores productivos, entre tanto, amenazaron con un paro nacional en defensa de la democracia. Blasco Peñaherrera, presidente de la Cámara de Comercio de Quito, dijo a SEMANA que "la democracia ecuatoriana está en peligro" y anunció que ha llegado el momento de hacer frente a "tantos y tantos abusos del poder". Advirtió también que la situación será denunciada ante la Organización de Estados Americanos (OEA) y el Tribunal Andino de Justicia.

El Comercio de Quito en un editorial dijo que es hora de que el pueblo ecuatoriano diga: "Basta a la continuación de estos hechos, que están llevando al desastre de la República", mientras el matutino La Hora desplegó el cabezote 'El Congreso viola la ley'.

De otro lado, los alcaldes integraron una Junta Cívica Nacional por la Defensa de la Democracia, que en un manifiesto rechazó la actuación del legislativo. El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, dos veces candidato presidencial,indicó a SEMANA que "la democracia ha sido erradicada de Ecuador". Paco Moncayo, de Quito, dijo a su vez que "es el momento de decir basta a los desafueros inconstitucionales".

Detrás de todo se esconde la presunta intención de favorecer al ex presidente Abdalá Bucaram, exiliado en Panamá. Bucaram, destituido por el Congreso en 1997, reconoció que sí influyó en la decisión de Gutiérrez de destituir a 27 de los 31 magistrados de la CSJ.

En respuesta a radio Caracol, el ex mandatario recordó que el primero de septiembre se reunió con Gutiérrez en la capital panameña, y le hizo sus planteamientos sobre lo que llamó las "mafias políticas" ecuatorianas.

Bucaram, quien enfrenta cárcel por corrupción, es líder del Partido Roldosista Ecuatoriano (PRE, populista), el principal aliado de Gutiérrez, tras el rompimiento de éste con el movimiento indígena Pachakutik.

Mientras, el opositor presidente del Congreso, Guillermo Landázuri, resumió la situación a SEMANA señalando que se está imponiendo "la dictadura de un binomio liderado por Bucaram y Gutiérrez, su antiguo edecán. Creo que ese va a generar, como ya está ocurriendo, una gran reacción ciudadana".

En opinión de varios analistas consultados, "lo ocurrido hasta ahora solo contribuye al caos social". Lo cierto es que nadie sabe qué puede ocurrir esta semana en Ecuador, un país cuyos políticos acaban de ser calificados por Transparencia Internacional como "los más corruptos del mundo".

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