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| 8/12/2011 12:00:00 AM

Ramadán: ¿catalizador o apaciguador de la primavera árabe?

El mes sagrado del Islam llega en medio de protestas, levantamientos y hasta guerra en el mundo árabe. BBC Mundo analiza cuál será su efecto.

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BBC
El mes sagrado de los musulmanes llegó este año con una particularidad: varios de los países del norte de África y del Medio Oriente han estado, desde inicios del año, sumergidos en intensas olas de protestas prodemocráticas. BBC Mundo explora si el Ramadán es compatible con la llamada primavera árabe.

Es difícil conciliar las imágenes que llegan de algunos países del mundo árabe con el hecho de que se celebra el Ramadán. La crisis en Siria se refleja en Twitter con la etiqueta: #RamadanMassacre; los combates en Libia no cesan y las protestas en países como Yemen, Marruecos y Bahréin continúan, aunque con menos intensidad.

"El sentimiento de la primavera árabe no se reduce en Ramadán, se inflama. Si tienes unas creencias y unas demandas, en un mes en el que todo se exacerba y en el que hay más empatía hacia los demás, van a aumentar el deseo por un cambio y la indignación ante la represión", le dijo a BBC Mundo Leila Nachawati, una activista por los derechos humanos española de origen sirio.

El Ramadán es una época en la que los musulmanes se abstienen de comer e ingerir cualquier bebida desde el amanecer hasta el anochecer; rezan con mayor disciplina; leen el Corán e intentan ejercitar la paciencia, la solidaridad, la humildad y la espiritualidad.

"El hecho de estar en Ramadán puede favorecer las protestas populares porque una de las características del Ramadán es luchar por la justicia", le señaló a BBC Mundo el arabista Pedro Martínez, profesor benemérito de la Universidad Autónoma de Madrid.

"Libertad"

Las movilizaciones populares, organizadas y protagonizadas principalmente por jóvenes, sacaron del poder a dos líderes que gobernaron durante décadas: el tunecino Zine al-Abidine Ben Ali y el egipcio Hosni Mubarak.

"La primavera árabe sembró muchas esperanzas en los ciudadanos de la región porque de alguna manera se rompió la barrera del miedo que existía frente a gobiernos que nadie eligió", indicó Nachawati.

Y ese despertar, como también han sido llamadas las protestas en el mundo árabe, parece entrar en plena sintonía con el Ramadán.

"Lo que está movilizando a gran parte de las sociedades árabes es simplemente la necesidad de libertad; es una lucha por la dignidad y por la justicia social", dijo Martínez.

"El mensaje de Ramadán no es sólo un mensaje religioso, es un mensaje humano, es un mensaje de búsqueda del camino de perfección, de exigencia tanto interior como exterior, de exigencia colectiva e individual. Sencillamente, uno durante el Ramadán tiene que ser ejemplarmente humano", añadió el catedrático.

Violencia

Pero el optimismo que pueden generar esta celebración religiosa y los logros conseguidos en Túnez y en Egipto, se han visto dramáticamente opacado por la violencia que se ha desatado en otros países de la región entre las fuerzas de seguridad y los manifestantes.

"Esta época la podríamos bautizar como la masacre de Ramadán, que es la etiqueta que se está usando en Twitter y que se refiere al modo sangriento en el que algunos gobiernos no terminan de asumir que su tiempo ha acabado", señaló la activista.

Uno de los ejemplos más dramáticos es Siria, donde -de acuerdo con grupos de la oposición y organizaciones de derechos humanos- más de 1.300 personas han muerto y decenas han desaparecido, desde que comenzaron las protestas a finales de enero.

"El Ramadán no lo celebran todos los sirios ni todos los árabes porque hay una importante comunidad cristiana en esos países, pero sí es una época festiva para todos. (Lo que está pasando en Siria) es equiparable a una masacre en un país cristiano durante la Navidad", dijo Nachawati.

En Libia, continúan los cruentos enfrentamientos entre las tropas leales al coronel Muamar Gadafi y los rebeldes. Esta semana, el líder libio denunció la masacre de 85 civiles en un ataque perpetrado por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Sin embargo, dicha instancia ha insistido -desde que se involucró en el conflicto- que sus objetivos son únicamente militares.

Pragmatismo

En Marruecos, el Movimiento 20 de Febrero (etiqueta #feb20 en Twitter), que persigue reformas democráticas, ha convocado manifestaciones en la noche, después de que se termina el ayuno.

"El Ramadán ha tenido un impacto positivo en las movilizaciones populares aquí. Especialmente desde la perspectiva espiritual, ya que es un mes en el que los musulmanes tienen muchas actividades sociales", le contó a BBC Mundo, desde Marruecos, Rachid Cherriet, un seguidor del 20F.

"En Marruecos, cuando cae el sol, la gente aprovecha para salir a participar en las protestas", indicó.

Hasta hace pocas semanas, la plaza de Tahrir en El Cairo, Egipto, había vuelto a ser el punto de concentración de ciudadanos que, tras la caída de Mubarak, protestaban contra el nuevo gobierno y el consejo militar por la lentitud de las reformas políticas en el país.

"Durante Ramadán, se nos hace muy difícil manifestar porque estamos ayunando y porque tenemos actividades específicas relacionadas con los rezos. Así que no creo que las manifestaciones durante este mes tengan la misma intensidad que en meses anteriores", le dijo a BBC Mundo, desde El Cairo, Ahmed Selem, un joven que participó en las movilizaciones que condujeron al fin de la presidencia de Mubarak.

Resistencia

A diferencia de Egipto, donde -de acuerdo con Selem- parte de los objetivos fueron alcanzados, en Siria, la situación se agrava, especialmente cuando crece la condena internacional contra el presidente Bashar al Asad.

"El régimen sirio va a encontrar cada vez más resistencia porque cuando intentas apagar un fuego con gasolina, desencadenas un incendio mayor. Siria se está convirtiendo en un gran incendio. La resistencia no tiene pinta de ceder y la represión tampoco", indicó la activista española de origen sirio.

No es la primera vez que el mes sagrado de los musulmanes coincide con hechos violentos.

Un ejemplo fue la guerra entre Israel y Egipto y Siria en octubre de 1973. Ese conflicto bélico no sólo coincidió con el Ramadán sino con la festividad judía del Yom Kipur, también llamada el día del arrepentimiento y del perdón.

Aún faltan 18 días para que termine el mes más importante del Islam. Quedan dos viernes más en los que se verá si serán viernes de furia o simplemente viernes de oración.
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