En menos de una semana han muerto seis soldados en dos enfrentamientos entre el ejército peruano y columnas del grupo guerrillero Sendero Luminoso. Con la captura en febrero de Camarada Artemio, máximo líder del grupo terrorista, se pensaba que acabaría la violencia que la guerrilla ha desatado en Perú desde los años ochenta. Pero el optimismo fue prematuro pues al menos una columna de Sendero Luminoso sigue activa y armada. En dos localidades del interior de Perú 35 guerrilleros reunieron a los pobladores y los obligaron a escuchar su propaganda comunista. Antes de irse, colgaron banderas rojas con la hoz y el martillo, el clásico símbolo del comunismo apropiado como bandera por Sendero Luminoso. En ambos casos el ejército llegó solo a tiempo de retirar las banderas, sin capturar a ningún miembro de la guerrilla.