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| 10/15/2011 12:00:00 AM

Regresan los indignados españoles pero globalizados

Cinco meses después de la primera gran manifestación en Madrid, el movimiento de los indignados está de regreso. Este sábado han convocado una jornada internacional de protesta bajo el lema "Unidos por un cambio global".

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BBC
Se han planeado al menos 60 manifestaciones en toda España, país en el que nació este movimiento fruto de la rabia por la influencia de las poderosas organizaciones financieras sobre los gobiernos y por la grave crisis económica por la que atraviesa la nación europea.
 
Apodado 15-M en referencia a su nacimiento el 15 de mayo de este año, este movimiento ha inspirado a grupos similares, desde Israel a Estados Unidos, con eventos planeados este fin de semana en más de 80 países.

Pero los escépticos aseguran que más allá de las manifestaciones, el movimiento ha tenido poco impacto.

"Estamos luchando por una revolución global. No creemos que el mundo deba ser de esta manera y queremos un cambio", asegura Marta, una joven que ha estado pintando pancartas esta semana en una vivienda ocupada de la capital española.
 
Levantamiento pacífico
 
Internet está lleno de videos que llaman a la gente a salir a la calle en todo el mundo y algunos ofrecen pancartas ya preparadas para que aquellos activistas menos artísticos puedan imprimirlos y llevarlos a las marchas.

También hay un manifiesto, en 18 lenguas, declarando un levantamiento popular y pacífico que busca lo que llaman una "democracia de verdad".

"No somos bienes en manos de los políticos y banqueros que no nos representan", se lee en el documento.

En Madrid, ocho columnas diferentes de manifestantes planean marchar hasta el centro de la ciudad desde todas las direcciones.

Convergerán en la Plaza del Sol, donde en mayo comenzaron de manera espontánea las protestas que se transformaron en un campamento que se mantuvo en pie durante semanas.
 
Ese campamento ocupaba una gran parte de la Puerta del Sol e incluía de todo, desde baños portátiles hasta una guardería y una biblioteca.

De esa acampada surgió una larga lista de demandas, incluyendo una reforma electoral, la lucha contra la corrupción y la protección de los servicios públicos de educación y salud.
 
Impacto limitado
 
Pero pese a los apoyos y a la simpatía inicial que recibió el movimiento, el impacto del 15-M parece limitado.

"Los movimientos políticos tiene que ser medidos por sus demandas, y no puedo nombrar una sola medida que el gobierno o la oposición hayan adoptado que cumpla con sus demandas. Por lo que se debe decir que es un fracaso", asegura el analista político Miguel Murado.

"No importan si juntan a 70.000 o 100.000 personas. Si no hay ningún impacto, no hay ningún impacto", señala.

En vez de eso, el gobierno central y los gobiernos regionales han aprobado nuevas medidas de austeridad desde mayo.

Entre las más controvertidas, están los recortes adoptados en la sanidad en Cataluña con el cierre de camas y algunas clínicas.

En otros lugares, la reducción del número de profesores suplentes también ha provocado protestas.

Y este verano una reforma constitucional aprobada por la vía urgente que establece un techo al gasto publico fue un duro golpe a la demanda del 15-M de una democracia más participativa.
 
Contra los desahucios
 
En cualquier caso, el movimiento ha sido activo a la hora de luchar contra los desahucios.

Con un número récord de embargos de viviendas, los activistas han convocado protestas con las que han evitado hasta el momento 83 desahucios.

Aseguran que familias de bajos recursos fueron engañadas para firmar hipotecas basura que no podían permitirse.

Pero su campaña para que los propietarios puedan saldar su deuda con el banco con la entrega de la casa ha sido ignorada.

"El mayor cambio que hemos conseguido no es político o económico. Es un cambio de conciencia, un despertar social", argumenta Juan López, quien se unió al movimiento del 15-M al principio.

En esa época, como muchos otros jóvenes manifestantes, estaba desempleado.

"Antes estábamos en casa con nuestros problemas. Ahora vemos que tenemos el apoyo de mucha gente y podemos intentar conseguir soluciones", asegura.

Después de que el campamento principal fuera desmantelado de la Puerta del Sol, se han estado celebrando asambleas del 15-M cada semana en muchos barrios, debatiendo e intentando provocar pequeños cambios a nivel local.

Con la protesta de este sábado se quiere dar nueva vida al movimiento y poner a prueba su apoyo global.

Campo de protesta

En la Plaza del Sol han vuelto a aparecer las pancartas de los indignados explicando los motivos de la manifestación de este sábado. "Porque sin tu voz, no hay democracia", reza una de ellas. "Porque la vida pasa, pero no la crisis", se lee en otra.

Con unas elecciones generales previstas en España para el próximo 20 de noviembre, se especula con que la marcha podría trasformarse de nuevo en un campamento de protesta en un intento de influenciar la agenda política.

"Son libres de manifestarse, por supuesto, pero creo que se trata mas de un juego que de algo serio", asegura un hombre en la Puerta del Sol madrileña.

"No creo que tengan ningún impacto en la política", dice.

Pero otra mujer que pasa por el mismo lugar no está de acuerdo. "Es bueno que esto esté pasando esto porque los problemas siguen ahí. Mucha gente sigue sin trabajo".

"Creo que es importante no rendirse".
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