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| 3/14/1988 12:00:00 AM

REGRESO AL PASADO

La exoneración de Waldheim no convence a casi nadie.


El episodio le habría borrado la sonrisa de la cara a la misma emperatriz Sissy. No obstante, 6 mil de los vieneses más poderosos decidieron poner cara de fiesta el jueves pasado en la noche y, con el Presidente de la República a la cabeza, asistir al baile de gala en la ópera en lo que constituye, sin duda, el evento social del año. Las suaves melodías de Strauss y el espectáculo de las parejas bailando no fueron suficientes, sin embargo, para alejar de Viena las nubes de tormenta.

Pero así son las cosas. A pesar de tanto vals, Kurt Waldheim, el jefe de, Estado de 69 años elegido el 8 de junio de 1986, sigue siendo perseguido por su pasado. Esa impresión fue confirmada el 8 de febrero, cuando un grupo de 6 historiadores convocados por el gobierno austriaco, le entregó al canciller Franz Vranitzky un informe de 202 páginas, en el cual se confirma que el presidente Waldheim tuvo conocimiento de las atrocidades nazis, cuando era un joven oficial a su servicio durante la Segunda Guerra Mundial.

El documento en cuestión vuelve a examinar el papel del Jefe del Estado austriaco a partir de 1940, cuando tenía 22 años y era teniente del ejército alemán. De su carrera, Waldheim --quien llegó a ser secretario general de las Naciones Unidas--había reconocido haber estado en el frente ruso, donde fue herido. Sin embargo, el ex diplomático omitió mencionar su presencia como oficial de enlace y traductor en Yugoslavia en 1942, cuando millares de civiles y partisanos fueron deportados o asesinados.
Igualmente la amnesia se extendió a Grecia en 1943, cuando algunos comandos británicos fueron "eliminados", al igual que miles de soldados italianos que se habían rendido después de la caida de Mussolini.

El escándalo estalló 8 semanas antes de las elecciones de 1986, cuando la revista austriaca Profil y el diario The New York Times publicaron fotos de Waldheim participando en una manifestación nazi en Viena.

A pesar de resultar elegido con un 54% de la votación, los problemas continuaron. En la primavera de 1987 el Presidente austriaco fue declarado "indeseable" por el gobierno de los Estados Unidos y prohibida su entrada al país, debido a su pasado militar. Como consecuencia, Waldheim pidió la constitución de la comisión que entregó su informe el lunes pasado.

Aunque la investigación no deja evidencias de que Waldheim hubiera participado en crímenes de guerra, en cambio sí contradice al Presidente que insiste repetidamente que él no sabía lo que estaba pasando. Un ejemplo típico fue el del pasado 24 de enero en el comedor de la residencia estatal, donde Waldheim fue interrogado por los historiadores. Después de haber reiterado su inocencia, el Presidente fue confrontado por el historiador Hagen Fleischer: "señor Presidente, cuando usted iba a Salónica (Grecia) el comentario judío que databa del siglo XV y contenía 100 mil tumbas fue destruido por los nazis durante meses. ¿ Usted tampoco se dio cuenta?".

La fuerte respuesta negativa de Waldheim llevó a uno de los historiadores a decir: "este hombre no ha visto nada ni se ha dado cuenta de nada. Es un imbécil o es un mentiroso, los calificativos nada buenos para un Presidente de la República".

Esa conclusión, de manera algo más educada, está contenida en el informe. El documento concluye que el teniente Waldheim era más que un pequeño burócrata militar. Como oficial de inteligencia "ayudaba repetidamente en la realización de actos ilegales y por lo tanto facilitaba su ejecución". Aunque Waldheim se defendió diciendo que cumplía órdenes (un argumento rechazado en los juicios de Nuremberg) la comisión indicó que hubo oficiales alemanes que se negaron a cumplirlas sin haber sido castigados. Adicionalmente, el informe acusó al Presidente austriaco de intentar "dejar pasar al olvido su pasado militar y, cuando esto fue imposible, hacerlo inocuo".

Curiosamente, semejante veredicto fue recibido con buena cara por el Presidente austriaco, quien en un discurso televisado a la nación sostuvo que no se había logrado probar su vinculación con crímenes de guerra. El tono del mensaje fue una clara indicación de que Waldheim piensa continuar en su puesto, por lo menos hasta que se encuentre evidencia definitiva de que hizo algo indebido. Tal como dijera en noviembre Michael Graff, un funcionario que perdió el puesto por sus declaraciones, "mientras no se pruebe que Kurt Waldheim estranguló con sus propias manos a 6 judíos, no hay ningún problema".

Esa prueba pareció encontrarse a principios del mes, cuando la revista alemana Der Spiegel publicó la fotocopia de un telegrama, según el cual Waldheim habría ordenado la deportación de 4 mil yugoeslavos del masivo de Kozara en 1942. El problema, no obstante, consistió en que el original del documento no ha aparecido y la semana pasada el historiador Dusan Plenca reconoció no haberlo visto jamás (en un comienzo había dicho que sí), con lo cual su validez quedó en entredicho.

Esa circunstancia convenció a muchos en Viena de que Waldheim es víctima de una conspiración internacional para desprestigiarlo. El orgullo herido de los austriacos explica el hecho de que ahora el Presidente de la nación sea apoyado por un 75% de la población. A pesar del rechazo internacional, los compatriotas del ex teniente Waldheim han dejado en claro que, por lo menos hasta nuevo aviso, este vals lo van a bailar solos.--
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