Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1992/12/28 00:00

Reina por un día

Cuba consigue aislar a Estados Unidos con el voto de condena de la Asamblea General de la ONU al escalamiento del bloqueo comercial.

Reina por un día

Reina por un dia
AISLADO Y PRIVADO DE LA ayuda que le proporcionaba el bloque de países socialistas, el gobierno cubano ha visto su situación pasar de mala a pésima, sobre todo a partir de la promulgación de la llamada ley Torricelli, el último elemento de presión de Estados Unidos contra la mayor de las Antillas. La semana pasada, sin embargo, los atribulados cubanos tuvieron por fín motivos para regocijarse. La razón es que ese instrumento legal tuvo dos importantes reveses, y si bien no se espera que ellos modifiquen la situación concreta a corto plazo, las consecuencias políticas y publicitarias no pueden desecharse.
El primero tuvo lugar el domingo por la noche, cuando arribaron a la isla los primeros 103 miembros de la "Caravana de pastores por la paz", una comitiva norteamericana que llevó consigo 12,5 toneladas de ayudas humanitarias en su recorrido de 15.000 millas por el territorio de su país.
La acción de los religiosos norteamericanos estaba dirigida especificamente contra esa ley y se convirtió en el mayor desafío de ciudadanos particulares de Estados Unidos contra la política de Washington ante el pueblo cubano. Los pastores, encabezados por el reverendo Lucas Walker, llegaron con medicinas, leche en polvo, viveres, bicicletas y materiales escolares, en un esfuerzo de una gran carga simbólica, sobre todo por que los integrantes de la caravana enfrentan fuertes sanciones e incluso cárcel por haber asumido esa actitud. La composicion del grupo, en el cual hay evangelistas, presbiterianos, bautistas, metodistas, judios y católicos, conforma un cuadro religioso eminentemente conservador, lo que se espera subraye el potencial propagandístico de la acción frente al público norteamericano.
Estando la comitiva norteamericana en la isla, el segundo éxito de La Habana se presentó en Nueva York, en la sede de la Organización de Estados Americanos. La Asamblea General del máximo foro, mundial pasó por mayoría abrumadora una resolución promovida por el embajador cubano Alcibiades Hidalgo, en la cual se pronunció en general contra el bloqueo comercial de Estados Unidos a Cuba, que ya tiene 30 años de vigencia, y en particular contra su escalamiento mediante la ley Torricelli.
El voto fue de 59 países a favor de la resolución, tres en contra (Estados Unidos, Israel y, sorprendentemente, Rumania) y 79 abstenciones. Entre los que votaron a favor y efectivamente en contra de Estados Unidos estaban varios aliados incondicionales de otras epocas: Canadá, Francia, México, España, Brasil, Venezuela, Nueva Zelandia, Indonesia y Colombia, Gran Bretaña, Alemania y el resto de la Comunidad Europea se lavaron las manos al abstenerse.
Bajo la ley Torricelli, llamada así por su autor el representante demócrata Robert Torricelli, las subsidiarias en el extranjero de compañías norteamericanas no podrán en el futuro comerciar con Cuba. so pena de drásticas sanciones. Y los barcos mercantes que toquen en puertos cubanos quedarán excluidos de atracar en Estados Unidos durante un período de seis meses. Pero la iniciativa, destinada a acelerar la caida del régimen comunista de Fidel Castro, produjo un rechazo casi unanime en la comunidad internacional. Para muchos países el punto central fue la defensa de Cuba, que dejoó hace mucho de ser percibida como un enemigo potencial, sobre todo desde la caída del bloque oriental.
Pero para la mayoría el punto fue de principio, pues la Torricelli es un intento abierto para conseguir la aplicación extraterritorial de la ley norteamericana que infringe el derecho "inalienable" de todas las naciones de llevar a cabo su comercio con el país que se les antoje.
Entrevistado en el estado de Florida, Torricelli defendió su ley diciendo que el voto de Naciones Unidas fue en realidad una aprobación tácita de la política de Estados Unidos, porque 117 de los 179 miembros presentes en la Asamblea General se abstuvieron, y que "si Castro no es capaz de conseguir una mayoría en la ONU, no es capaz de conseguirla en ninguna parte ".
Pero si bien la cifra de abstención es cierta, tambien lo es que el voto refleja la nueva actitud de la comunidad internacional, que aprovecha la inexistencia de la confrontación este-oeste, para dejar conocer su actitud nacional libremente. En condiciones de guerra fria hubiera sido muy difícil que alguno de los aliados de Estados Unidos votara en su contra ni se abstuviera.
Lo que esa votación indica sin lugar a dudas, es que la política exterior de Estados Unidos tendrá que adaptarse a los nuevos aires que corren, porque ya no puede dar por descontados apoyos incondicionales. La resolución sobre Cuba produjo el primer triunfo importante de La Habana en ese nuevo orden de cosas y es un fuerte mensaje para el gobierno entrante de Bill Clinton, quien seguramente tendrá que revisar su política electoral de endurecer el bloqueo. Dicen los entendidos que ganas no le faltan. -

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