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| 5/6/2010 12:00:00 AM

Reino Unido: discreta jornada hasta el cierre de urnas

Las elecciones en el Reino Unido son silenciosas. Está prohibido cualquier tipo de proselitismo e incluso están vetadas las conversaciones sobre temas políticos. Pero el ambiente recatado cambia una vez cierra la última urna.

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BBC
Los ciudadanos en el Reino Unido han estado votando para elegir a los miembros del Parlamento y al partido que definirá quién será el próximo primer ministro.

Pero a pesar de que hay más de 40.000 puestos de votación a lo largo y ancho del país, y más de 44 millones de personas registradas para votar, para un observador desprevenido las elecciones podrían pasar desapercibidas. Hasta que llega la noche.

Contrario a lo que sucede en otros países -donde la jornada se toma casi como un día festivo y hay gran algarabía y manifestaciones públicas de las tendencias políticas del electorado-, el día de votación en Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte transcurre como cualquier otro.

En primer lugar, para los británicos votar es un asunto privado, un ejercicio discreto que se debe realizar de manera muy reservada, con mínima intervención de terceros.

Está rotundamente prohibido hacer cualquier tipo de proselitismo. Cerca de los puestos de votación, no se permite lucir insignias o adornos con alusión a algún partido y la conversación sobre temas políticos está vetada.

Silencio en los medios

Los medios están aún más restringidos.

Toda cobertura de las campañas se termina una hora antes de que abran las urnas y no se puede reportar nada que pueda tener alguna influencia potencial sobre la votación hasta que cierren.

Ningún sondeo de opinión que haga referencia a la política o a las elecciones puede ser emitido antes de las 21:00 GMT (3:00 de la tarde en Colombia).

Mientras las urnas sigan abiertas es una ofensa criminal transmitir algo que aluda a la manera como la gente ha votado.

El estallido

Este ambiente recatado cambia completamente una vez cierra la última urna.

Empieza el conteo de votos y la carrera desenfrenada entre los distritos electorales por ser el primero en emitir un resultado.

Jóvenes que han estado entrenando para ese momento, salen corriendo con las urnas para llevarlas al ayuntamiento o a un centro de esparcimiento para que las abran y empiece el conteo lo antes posible.

Una vez los votos están contados y discutidos con los representantes de los partidos, el funcionario a cargo debe declarar el resultado sin demora alguna. Generalmente se hace desde una tarima, con todos los candidatos presentes, frente a un grupo de electores que esperan la noticia.

Cuando las urnas cierran, los medios de comunicación también dan inicio a su propia competencia, intentando ganar audiencia con programación política innovadora, llamativas gráficas y pronósticos que van ajustando y cambiando durante toda la noche.
 
En la maratónica programación, el período de mayor movimiento para los medios sucede entre las 00:00 y 03:00 GMT, cuando cada hora unos 150 distritos anuncian sus resultados.

Festín

El electorado, por su parte, no deja que el conteo de votos pase en vano.

En restaurantes y pubs (bares), en parques y hogares, con la pantalla de televisión de fondo, grupos de amigos o desconocidos se reúnen para seguir lo que se torna en una especie de carrera de caballos que se extiende hasta las altas horas de la madrugada.

A medida que se anuncian, uno por uno, los resultados de los 649 distritos parlamentarios, muchos hacen un festín con comida, bebida, juegos, discusión política y, al final, desilusión o celebración.

Se supone que más o menos a las cinco de la mañana se sabrá quién (si alguien) ganó la primera magistratura. Pero estas elecciones están tan reñidas que es posible que la fiesta dure más.
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