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| 12/16/2016 11:24:00 PM

Qué puede pasar en la relación Cuba-EE. UU. con la llegada de Trump

Hace dos años Barack Obama y Raúl Castro restablecieron relaciones diplomáticas. Sin embargo, con el nuevo gobierno el panorama puede cambiar.

Como un día histórico fue calificado el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba. Tras medio siglo de bloqueo, ese 17 de diciembre del 2014 parecía que las dos naciones iban por buen camino para limar asperezas.

El apretón de manos entre Barack Obama y Raúl Castro tuvo tantos halagos como críticas pero igual siguió en pie. Tanto así que las embajadas de ambos países fueron reabiertas en el 2015.

Pero aún con los avances dados hay que tener en cuenta que las medidas se efectuaron bajo la forma de órdenes ejecutivas presidenciales, por tanto, no tumbaron el histórico embargo, sistemáticamente rechazado en la ONU por la inmensa mayoría de los países. Para que eso ocurra el Congreso de Estados Unidos debe aprobarlo y sus miembros se han opuesto rotundamente a este cambio.

Faltan pocos días para que Barack Obama ceda su puesto a Donald Trump, el próximo 20 de enero, y hay gran incertidumbre con la relación que su gobierno establecerá con Cuba.

Durante la campaña presidencial Michael Pence, el ahora vicepresidente del magnate, dio pistas claras de cuál será su posición frente a La Habana. “La administración Trump mantendría el embargo que por cinco décadas viene aplicándose contra Cuba, hasta cuando se garanticen reales libertades religiosas y políticas en la Isla”, aseguró.

Las palabras de Pence fueron corroboradas recientemente por Trump y dieron un mensaje claro a Raúl Castro: si quiere que la relación prospere debe dar muestras de cambios políticos. La pregunta es ¿lo hará, cederá?

La mala noticia, según Miguel Ceballos, experto en relaciones internacionales, es que después de la reactivación de las relaciones diplomáticas entre los países ha aumentado la represión en Cuba porque el régimen se siente con más respaldo internacional.

A esto se suman las fuerzas en el Congreso que no quieren que se flexibilicen las relaciones. "En el Partido Republicano están importantes figuras cubano-americanas como Ileana Ros Lehtinen, Mel Martínez, y especialmente el senador Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y quien se ha vuelto el mayor enemigo de los Castro desde Washington", explicó Cristian Rojas, analista internacional y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de la Sabana.

"El nuevo gobierno nos devuelve la esperanza de que los regalos unilaterales del presidente Obama a los enemigos de los Estados Unidos, como los Castro, cesarán después del 20 de enero", ha dicho Lincoln Díaz-Balart.

Díaz-Balart, quien ayudó a endurecer las medidas contra Cuba en 1996, sabe que tienen ‘el sartén por el mango‘ porque el embargo, que es una política de Estado, solo podrá ser levantado si el castrismo cumple con tres condiciones: la liberación de todos los presos políticos; la convocatoria de un proceso electoral pluripartidista y la legalización de todos los partidos políticos y de prensa independiente.

Un juego de intereses

Cuba ha ido perdiendo sus viejos aliados: la Unión Soviética y la próspera Venezuela de hace unos años. Ahora, su situación ha cambiado y ha buscado respaldo en China y Rusia. Y lo ha conseguido, Vladimir Putin le condonó el 90 % de la deuda con Moscú, alrededor de $31.500 millones de dólares. Esta acción fue un mensaje político y estratégico de Putin.

"Obama lo que hizo fue restablecer relaciones diplomáticas con Cuba por la influencia de China y Rusia, para lograr un equilibrio geopolítico", afirma Miguel Ceballos, decano de la Escuela de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Sergio Arboleda.

Además, con la muerte de Fidel, la pérdida de aliados y la llegada de Trump, Raúl Castro tiene un gran reto. "El Gobierno de La Habana busca mantenerse a flote con una cartera de proyectos de inversión por más de 8. 000 millones de dólares que solo podrá sacar adelante con socios estadounidenses", agregó Rojas.

Pero Trump no está solo, está armando un gabinete que aunque polémico será crucial. Por ejemplo, con el nombramiento de Rex Tillerson como secretario de Estado, se han empezado a sacar conclusiones. Tillerson viene del sector privado y es presidente de ExxonMobile, es un hombre de negocios y "se anuncia que en su gestión se cuestionará la política de "una sola China", es decir, habrá mayor apertura hacia Taiwán que es un democracia de corte liberal, y un distanciamiento frente a la China continental comunista, y eso puede ser una advertencia a Cuba de que debe moverse hacia transformaciones políticas y no sólo económicas", aseguró Rojas.

El tenso ambiente que se respira tras la inminente llegada del magnate republicano a la Casa Blanca ha sido sentido por los habitantes de la isla también.

"Es una pena que Trump no mantenga la misma política de Obama, si la mantiene creo que vamos a mejorar un poco", aseguró a Cibercuba un ciudadano que esperaba afuera de la embajada de Estados Unidos para hacer sus trámites migratorios.

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