Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2006/11/18 00:00

Reo de lesa humanidad

Donald Rumsfeld, el ex secretario de Defensa de Estados Unidos, será procesado en Europa por haber promovido y autorizado torturas . Pero su condena, de haberla, será sobre todo moral.

Donald Rumsfeld podría quedar obligado a no salir de su país por el riesgo de ser arrestado para ser llevado a juicio. Se le acusa por las torturas en Guantánamo y Abu Ghraib

Desde ahora, el ex secretario (ministro) de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, no podrá viajar a Alemania y es posible que el veto se extienda a otros países europeos. La Fiscalía General Alemana acaba de admitir la primera acusación contra Rumsfeld por ordenar torturas en las prisiones de Abu Ghraib y Guantánamo. Aunque el Pentágono ha tratado de desestimarla, se trata de la primera demanda de peso por los abusos cometidos por el gobierno de Estados Unidos en su “guerra contra el terrorismo”.
Los acusadores son 11 ex prisioneros que sufrieron torturas; 10 iraquíes en Abu Ghraib y un saudita en Guantánamo. Los tribunales alemanes pueden llevar a cabo este proceso porque, según su legislación, Alemania reclama jurisdicción universal en caso de crímenes de guerra, sin importar en qué país hayan sido cometidos.
“El gobierno de Estados Unidos cree que al no reconocer la Corte Penal Internacional y al promulgar una ley interna para impedir que sus nacionales sean juzgados en el exterior, puede blindarse contra la justicia internacional. Es posible que Rumsfeld y todos los demás acusados por crímenes de lesa humanidad en su llamada ‘guerra contra el terrorismo’ jamás vayan a la cárcel en Alemania, pero tendrán que cargar con la deshonra de estas acusaciones el resto de sus días”, dijo a SEMANA Johann Schmidtke, experto en justicia internacional y derechos humanos de la Universidad Libre de Berlín.
El artífice de esta histórica acusación es el defensor de derechos humanos Wolfgang Kaleck, conocido en Latinoamérica por su lucha por esclarecer los crímenes de las dictaduras de Argentina. Kaleck lidera la Coalición contra la Impunidad de Nuremberg, que es la piedra en el zapato para los militares argentinos e incluso para empresas alemanas como Mercedes-Benz, que en 2002 fue investigada por la desaparición forzosa de varios sindicalistas en Argentina, en tiempos de la dictadura.
Esta vez Kaleck se ha apersonado para acusar no sólo a Rumsfeld, sino a otros 11 altos funcionarios y militares norteamericanos, entre quienes se destacan el ex director de la CIA George Tenet; el ministro de Justicia de Estados Unidos, Albert Gonzales, y el ex comandante de las tropas norteamericanas en Irak, Ricardo Sánchez.
El expediente presentado por Kalek costa de 384 folios y contiene más de seis informes periciales. La testigo clave de la acusación es la ex general de brigada Janis Karpinski, quien fue la comandante de la cárcel de Abu Ghraib. La ex oficial fue degradada y resultó ser la única militar penalizada por las torturas a presos en 2003. Ahora Karpinski se encuentra en Berlín y dice que ella no era la responsable y asegura que su obligación es revelar la verdad.
Desde el comienzo del escándalo de Abu Ghraib, Karpinski ha insistido en que Rumsfeld dio luz verde para aplicar en Irak las “técnicas de interrogación” utilizadas en Guantánamo. “He visto esos documentos, e incluso en el juicio militar me preguntaron sobre algunos que él firmó y aprobó; esos documentos existen, pero el Pentágono aún no los ha desclasificado”, dijo.
Esta acusación recuerda el caso del ex canciller Henry Kissinger, a quien numerosas organizaciones de derechos humanos acusan de crímenes de guerra cometidos en Vietnam, Laos y Camboya, entre otros delitos.
Muchas ONG consideran a Kissinger responsable de miles de muertes en el sureste de Asia, donde el Ejército norteamericano arrojó 4,5 millones de toneladas de explosivos en Vietnam, Laos y Camboya (el doble de los explosivos arrojadas durante toda la Segunda Guerra Mundial), y le acusan de corresponsabilidad por las desapariciones en Chile por el apoyo de Kissinger al gobierno de Augusto Pinochet. Kissinger ha sido requerido por el juez español Baltasar Garzón y por el chileno Juan Guzmán. Esta persecución de las ONG, en opinión de analistas europeos, “lo ha convertido en un preso en su país”.
La acusación contra Rumsfeld en Alemania está apoyada por organizaciones como el Center for Constitutional Rights, la Liga Internacional pro Derechos Humanos (Fidh) y la Asociación de Abogados Republicanos (RAV). Todas esperan que prospere en Alemania, y dicen que si esta tentativa fracasa, lo intentarán una y otra vez en Francia y España, que también pueden investigar estos delitos. “La defensa de los derechos humanos se debe demostrar no sólo con ‘buena voluntad política’, sino con hechos, porque los crímenes de guerra no deben quedar impunes y deben ser perseguidos sin importar el país”, dijo a SEMANA Bruno Bedrich, vocero de la Asociación de Abogados Republicanos de Alemania.

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