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| 12/16/2010 12:00:00 AM

"Restitución de tierras: apuesta para resolver el conflicto de raíz"

Dice Mark Feierstein, Administrador Adjunto de USAID para la región. Con la llegada de Obama al poder, esa agencia de cooperación de Estados Unidos dio un giro: ahora trabaja más en la prevención que en la reacción.

Colombia es el segundo país en la región, después de Haití, que recibe más ayuda de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Esta oficina, adscrita al Gobierno estadounidense, está desde hace más de 40 años en el país.

Sin embargo, desde el año 2.000, cuando se disponía a cerrar la oficina en Colombia, se reactivó con mayor fuerza debido a la aprobación del Plan Colombia. Actualmente, ejecuta un presupuesto de 200 millones de dólares anuales en programas que van desde el fortalecimiento de las “casas de justicia”, para hacer más accesible el derecho a los ciudadanos, hasta el acompañamiento de programas de reemplazo de los cultivos ilícitos por alternativos.

Para algunos analistas USAID es la “cara amable del Plan Colombia”, pues está dedicada a los programas sociales y no a los militares.

Esta semana estuvo en Colombia Mark Feierstein, Administrador Adjunto para América Latina y el Caribe de USAID. En una entrevista exclusiva con Semana.com, Fierstein además de describir en qué consisten los programas, explicó por qué Colombia es un modelo en la orientación de recursos internacionales al sector social.

Semana.com: ¿Qué es USAID?

Mark Feierstein:
Es una agencia de desarrollo internacional que da apoyo a varios países en varios sectores: salud, educación, democracia y derechos humanos. Trabajamos en 80 países del mundo. El programa más grande de la región ahora está en Haití; el segundo más importante está en Colombia. En la región tenemos oficinas en 17 países. La idea es capacitar a gobiernos, organizaciones civiles o privadas, y fortalecerlas en valores democráticos para que puedan proveer de servicios a su gente.

Semana.com: ¿Con la administración de Barack Obama ha cambiado la orientación de USAID?

M.F.:
Hasta ahora, ésta ha ofrecido servicios. La idea es fortalecer instituciones locales para que ellas puedan desarrollar programas de prevención. Por ejemplo, en lugar de vacunar a niños, la idea es fortalecer el sistema de salud.

El presidente Obama acaba de emitir una política nueva sobre el desarrollo internacional. Esta tiene dos características importantes. La primera es el enfoque: el Presidente tiene la idea de trabajar en menos países y con menos actores, para tener más impacto con los recursos. En lugar de trabajar dispersos y tratar de hacer mucho, la idea es focalizarlos.

La segunda es la de sostenibilidad. Esta consiste en capacitar a las agencias locales para que ellas puedan servir a su gente. Francamente, como ha dicho Obama, lo que queremos es que ya no sean necesarias las oficinas de USAID, que las podamos cerrar algún día. Esa es la meta, aunque sé que no va a pasar en muchos años y aún tenemos muchos recursos que invertir en la región.

Semana.com: ¿en qué momento consideran que un programa se debe cerrar?

M.F.:
Hay países que se pueden graduar en algunos temas. Y hay varias formas de medir, por ejemplo, el crecimiento económico, los avances en educación o salud. Pero es complicado, porque por ejemplo, lo que hacemos en Colombia no es un proyecto de desarrollo típico, es más bien asistencia para una situación de posconflicto, porque Colombia no es un país pobre en comparación de otros. Lo que hacemos aquí es apoyar una transición en las zonas más conflictivas.

Este es un proyecto conjunto que incluye elementos militares y también sociales. La idea es garantizar la seguridad y después llegar con servicios, salud y programas económicos, porque sin los programas sociales y sin crecimiento económico, la seguridad no se mantiene. Y sin seguridad no se pueden realizar programas sociales.

Semana.com: ¿En los países que están para “graduarse”, en cuales piensan cerrar oficinas?

M.F.:
Es un proceso que estamos discutiendo. Probablemente en unos meses lo anunciemos.

Semana.com: ¿Cómo diseñan los programas?

M.F.:
Cada programa es distinto. Hay países que solo tienen un programa. Es un proceso que involucra al Gobierno y a la sociedad civil. Además, nosotros hacemos evaluaciones periódicas. Tenemos la posibilidad de juntarnos con otros donantes para ver si diseñamos programas más amplios.

En el proceso colombiano, al que nosotros ayudamos, la mayoría de programas es diseñada por colombianos. Los fondos vienen de Colombia y nosotros aportamos con otros donantes. Pero la proporción de participación nuestra es cada vez menor. En La Macarena me dijeron esta semana que solo el 10 por ciento del presupuesto de los programas locales proviene de fuentes extranjeras.

Semana.com: Me contaron que estuvo en La Macarena, ¿cómo le pareció?, ¿qué vio allá?

M.F.:
Yo no venía a Colombia hace 10 años. Ha cambiado muchísimo; hay mucho más desarrollo. Allá me contaron cómo ha cambiado la región: que ahora es un lugar mucho más pacífico que hace unos años. Ahora están trabajando los militares y los civiles para garantizar la seguridad. Es un modelo para otros países.

Semana.com: Hace unas semanas USAID anunció un rubro para ayudar a la restitución de tierras propuesta por el Gobierno. ¿A qué se debe la preocupación?

M.F.:
Este proceso de restitución propuesto por el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos es histórico. Tiene qué ver con una raíz del conflicto colombiano. Estamos listos para apoyar ese proceso con ayuda técnica. Pero, reconocemos que va a ser un proceso largo, pero que si se puede lograr va a ser histórico para el país.

Semana.com: ¿Les preocupa la seguridad?

M.F.:
Va a ser un proceso complicado. Habrá obstáculos, pero yo soy optimista.

Semana.com: ¿Cómo este proceso, ha habido otros en otros países?

M.F.:
En otros países hemos ayudado a enfrentar a esta situación, pero creo está proponiendo Colombia va un poco más lejos, porque intenta resolver el problema desde la raíz.

Semana.com: ¿Cuál es el rubro destinado por Estados Unidos para Colombia?

M.F.:
Eso depende de lo que apruebe el Congreso. Hay programas que requieren mucho tiempo; el presupuesto es un poco más de 200 millones de dólares por año. Esa ha sido la cifra por varios años.

Semana.com: ¿Qué ha sido lo más complicado?

M.F.:
Necesitamos que aquí y afuera entiendan que salir del conflicto toma bastante tiempo. Porque la mayoría de los problemas que vemos es debido a la transición en medio del conflicto. Por ejemplo, la población vulnerable, los desplazados, lo que está pasando con la tierra... Los avances no vienen en línea recta. Si vemos la tendencia puede ser positiva, pero a veces hay caídas. Eso es normal.

Semana.com: ¿Cuáles son los problemas que enfrenta la región?
M.F.:
Preferimos pensar no tanto en problemas, sino en oportunidades. Todos los países tienen desafíos. Mi país tiene desafíos. Tememos oportunidades para trabajar en áreas donde hay interés común, por ejemplo, en seguridad. He visto encuestas en las que la gente de la región considera que los principales problemas son la seguridad, el crimen y la violencia. Eso no era así hace algunos años.

Cuando hay desorden en México nos afecta a nosotros. Como dice nuestra Secretaria de Estado, Hillary Clinton: nosotros somos corresponsables de esa violencia, porque nosotros somos consumidores de droga, o porque hay tráfico de armas hacia el sur. Entonces no es que estemos dando asistencia a otros países, sino que tenemos problemas que compartimos. Somos aliados. Si América Latina es más próspera, es más estable.

Semana.com: ¿Y qué hace USAID para tratar de resolver esos problemas?

M.F.:
Hay varios proyectos. Unos están enfocados a fortalecer las casas de justicia También trabajamos con lo que llamamos “juventud en riesgo”, para que este grupo poblacional tenga otras alternativas. Acá tenemos un programa de desarrollo alternativo, para cambiar cultivos ilícitos por otros.

Semana.com: Usted dijo que Haití era el país que más ayuda recibía de Estados Unidos. ¿Cómo va la recuperación de ese país?

M.F.:
Es una situación difícil. Es el país más pobre de la región y uno de los más pobres del mundo. Sufrió daños tremendos: más de 200 mil personas muertas, el 30 por ciento de sus oficinas de Gobierno se perdieron, y su infraestructura quedo casi totalmente destruida. Ahora tenemos un plan dirigido en cuatro aspectos: agricultura, vivienda, gobernabilidad y salud. Va a ser un proceso de años. Es increíble lo que han sufrido los haitianos en el último año: terremotos, cólera, huracán, y ahora, el conflicto por las elecciones.

Pero poco a poco se va viendo el progreso. Por ejemplo, ahora hay más haitianos con acceso al agua potable, que antes del terremoto. Hay encuestas que dicen que su acceso a salud es mejor ahora. Pero hay un millón de personas que están sin casa. Hay que remover los escombros, y es difícil porque en muchos casos no se puede entrar a los barrios. Muchas personas no tienen títulos y no está clara la propiedad de los predios.

Semana.com: Finalmente, ¿a USAID le preocupa las revelaciones de Wikileaks?

M.F.:
Ha sido un tiempo complicado. Pero no nos preocupa por la relación que tenemos acá (con Colombia), una relación muy estrecha.
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