Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1985/05/13 00:00

SALIDA EN FALSO

Cae en el vacío la primera gran iniciativa internacional del nuevo jefe del Kremlin.

SALIDA EN FALSO

Los gobiernos europeos acogieron con escepticismo las iniciativas formuladas el 8 de abril por Mikail Gorbachev en el diario soviético Pravda. En ellas, el primer responsable de la URSS acepta en principio una reunión cumbre propuesta por Ronald Reagan el 13 de marzo, declara una moratoria unilateral, hasta el 1° de noviembre próximo, en el despliegue de cohetes SS-20 que apuntan sobre Europa, así como sobre las "contra-medidas" (instalación en Alemania Oriental y Checoslovaquia de los "cohetes tácticos operacionales" SS-21 y SS-22) decididas por Moscú tras la implantación en Europa de los cohetes norteamericanos. Propone, en fin que la URSS y EE.UU. suspendan las investigaciones sobre las armas de tipo especial y "congelen" a su nivel actual, sus arsenales nucleares. Terminado ese lapso, indica Gorbachev, "la decisión que tomaremos después dependerá de si los Estados Unidos siguen nuestro ejemplo: de si ellos suspenden o no el despliegue en Europa de sus misiles de alcance medio".
Sin esperar hasta noviembre, los Estados Unidos respondieron negalivamente. Primero porque -según el portavoz de la Casa Blanca, Larry Speakes- la Unión Soviética ya había anunciado, bajo Brezhnev, una moratoria ilimitada en el tiempo, sin cesar por ello de instalar sus cohetes SS-20 y, enseguida, porque esa moratoria consagraría una ventaja considerable "del orden de uno a diez en favor de la Unión Soviética". Washington considera que en materia de armas de mediano alcance, la URSS dispone, gracias a sus cohetes SS-20 de 1.300 cabezas nucleares, mientras que la OTAN ha instalado, segun ellos, 125 cohetes Cruise y Pershing-2. La desproporción es la misma, afirma Washington, en el campo de las "contra-medidas". Ciento ochenta cohetes Pershing-1 y Lance, por parte de la OTAN en Europa, frente a 400 lanzadores de cohetes Scud que, además están siendo reemplazados por los SS-21 y SS-22. "Comparando las ruerzas de las (dos) partes únicamente desde el punto de vista de los cohetes basados en tierra, el gobierno norteamericano soslaya deliberadamente su sistema nuclear de estacionamiento avanzado y no toma en cuenta los sistemas británico y francés como si no existieran", respondió la agencia Tass.
Todos los gobiernos europeos comparten, sin embargo, el análisis de la administración Reagan. El rechazo más categórico provino de Margaret Thatcher. Tras calificar, las propuestas de Gorbachev de "inaceptables", la Primera Ministra británica Ironizó, como el canciller belga y los gobiernos alemán y frances, que las negociaciones sobre desarme se llevan a cabo en Ginebra y no en las páginas de un periódico. De hecho, la prensa europea ha presentado las iniciativas de Gorbachev como una importante operación de propaganda destinada a separar a Europa de los Estados Unidos. Tales análisis giran alrededor de tres argumentos: una moratoria de seis meses no tiene sentido cuando se sabe que los programas de armamento, tanto de la URSS, como de los Estados Unidos, ocupan hasta una decena de años.
La iniciativa de Gorbachev coincide, como la de Brezhnev en marzo de 1982, con el momento en que los movimientos pacifistas reanudan sus manifestaciones. La prensa de Alemania Occidental señala en todo caso, que las 300.000 personas que desfilaron el 8 de abril en unas 200 ciudades de la RFA en favor del desarme, proclamaron más consignas antinorteamericanas que antisoviéticas.
El día que expira la moratoria concuerda con la fecha en la cual el gobierno holandés dirá, tras cinco años de indecisión, si acepta instalar 48 misiles Cruise de la OTAN. El 1° de junio del año pasado, La Haya había anunciado que si el primero de noviembre de este año los cohetes soviéticos SS-20 superaban los 378, los Países Bajos se someterían a la doble resolución de la OTAN. Ni Moscú ni Washington ignoran que la decisión de Holanda basada en la actitud de su opinión pública, constituira una especie de termómetro de la "solidaridad de la Alianza Atlántica". Signo alentador para Washington: el ministro de Relaciones Exteriores de Holanda, Van de Broeck, indicó el 10 de abril a su colega soviético Andrei Gromyko, que su país instalaría los 48 Cruise si la URSS no reduce sus cohetes SS-20 de 414 a 378. En definitiva, se estima en París, los gobiernos europeos han hecho fracasar la primera gran iniciativa internacional de Mikail Gorbachev.

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