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| 2/27/2010 12:00:00 AM

Se bajaron del bus

Henri Falcón, el gobernador más popular, se sumó a la amplia lista de desertores del chavismo con su renuncia al partido del presidente. Su antiguo aliado podría convertirse en su gran rival.

Para sorpresa de muchos, la noticia de la semana en Venezuela no fueron los insultos que el presidente colombiano, Álvaro Uribe, y su colega venezolano, Hugo Chávez, se cruzaron en Cancún. El martes pasado, el día siguiente de aquel enfrentamiento, la prensa caraqueña le dedicaba más espacio a otro evento político pero de carácter local: la renuncia de Henri Falcón, un gobernador chavista, al oficialista Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv).

La dimisión vino acompañada de una carta dirigida a Chávez con críticas que, a pesar del tono serio y respetuoso, evidenciaron fricciones internas. Falcón hablaba de reconciliación nacional, diálogo constructivo y un verdadero liderazgo colectivo, conceptos que riñen con el estilo personalista del Presidente, al que le gusta una obediencia ciega. Y del Psuv, Falcón escribió que la organización "ha sido minada por la burocracia, la ausencia de discusión, el clientelismo, el grupalismo y un mal entendido concepto de lealtad".

Falcón no es un funcionario cualquiera. Es el gobernador de Lara, el más importante de los estados en manos del oficialismo, y el más votado en las últimas elecciones, con el 73 por ciento de los sufragios. En la polarizada República Bolivariana ese porcentaje quiere decir que reúne votos chavistas y opositores. Más de una vez se saltó el libreto del gobierno. En la campaña no salió en fotos junto a Chávez, muy pocas veces se le vio de camisa roja y en lugar de la cachucha del Psuv usa la de los Cardenales, el equipo de béisbol del estado. Muchos especulan desde ya que se podría convertir en un rival de alto perfil en las presidenciales de 2012.

El gobernador ya había tenido varios desencuentros con el Presidente. A principios de año, Chávez lo reprendió por rehusarse a reprimir por la fuerza las protestas estudiantiles en Barquisimeto, la capital del estado. Y hace unos días, el Presidente le ordenó expropiar terrenos de Polar, pero el gobernador prefirió reunirse con representantes de la empresa para buscar un acuerdo. De ahí que, aunque anunció que no pasaba a la oposición sino a Patria Para Todos (PPT), un pequeño partido aliado del gobierno, el chavismo duro no tardó en llamarlo "cojo de ideas", ladrón y hasta fascista.

El grito de independencia de Falcón ocurre cuando la popularidad de Chávez no está en su mejor momento. En las últimas semanas ha sufrido varias bajas en su gabinete, en medio de versiones sobre malestar interno. "El chavismo se ha venido desmigajando con los años -dijo a SEMANA Teodoro Petkoff, director del diario Tal Cual y dirigente opositor-. Este episodio no es el primero ni será el último de un proceso de desencanto que se vive cada vez con mayor profundidad en el seno del mundo chavista, en particular en su sector pensante".

Son muchos los que se han bajado del bus desde cuando Chávez ganó las elecciones de 1998. La lista abarca compañeros de armas, ex ministros, su mentor político y hasta la ex primera dama.

El primer quiebre significativo llegó el 4 de febrero de 2000, en el octavo aniversario de la intentona golpista que hizo famoso a Chávez en 1992. Ese día, los otros cabecillas de aquel levantamiento (Jesús Urdaneta, Francisco Arias y Yoel Costa) lo acusaron de traicionar ese movimiento seminal por la corrupción en el nuevo gobierno.

A pesar de las críticas de sus compañeros de armas, Chávez logró las mayorías en la Asamblea Constituyente de 1999 y ganó las presidenciales de 2000, en las que se enfrentó precisamente a Francisco Arias. Este último lo criticó con fiereza durante años, pero regresó al gobierno en 2005 y hoy es viceministro.

En esos primeros años fue muy importante Luis Miquilena, un anciano comunista que se convirtió en el mentor político de Chávez, al punto que éste llegó a decir: "Si hubiera tenido que escoger un padre, habría sido él". A Miquilena le atribuyen haberlo convencido de la vía democrática, además de pulirlo como candidato. Fue su primer ministro del Interior y presidió la Asamblea Constituyente, pero no tardó mucho en tomar distancia. En 2002 renunció al gobierno sin hacer mucho ruido, pero se terminó de desmarcar después del fallido golpe de ese mismo año. Desde entonces lo ha criticado cada vez que se acerca una cita electoral importante. Ha dicho, entre otras, que el poder encegueció a su pupilo.

La resistida reforma constitucional de 2007 que proponía, entre otras cosas, la reelección indefinida, produjo nuevas divisiones. Fue en esa campaña cuando Chávez ordenó a todos los partidos que lo apoyaban diluirse en el Psuv, a lo que algunas agrupaciones se negaron.

En aquel entonces pesó la aparición de simbólicos desertores del chavismo, a los que el presidente no bajó de "traidores". Entre ellos se destacó Podemos, un partido liderado por Ismael García que hacía parte de la alianza oficialista, pero rompió con el Presidente al considerar que los cambios propuestos atentaban contra la esencia de la democracia. La agrupación acabó firmando pactos con los partidos tradicionales y fue importante en la campaña del 'No'. Hoy está en la orilla de la oposición y es la única presencia crítica en la Asamblea Nacional.

Pero el disidente más sorprendente en esos días fue el general Raúl Isaías Baduel, quien calificó la reforma como "un golpe de Estado". Baduel había sido ministro de Defensa hasta unos meses antes y era un héroe en el chavismo, pues fue el hombre clave para restituir en pocas horas al Presidente cuando intentaron tumbarlo en 2002. Al fin y al cabo, son compadres, pues Chávez es el padrino de bautizo de su hija. Pero desde cuando se retiró, Baduel se convirtió en una voz opositora y ese es un pecado imperdonable en la República Bolivariana. El año pasado su arresto, acusado de corrupción, pareció más un secuestro que una diligencia judicial. Actualmente sigue en la cárcel, desde donde insiste en su propuesta de una nueva Asamblea Constituyente.

Hasta la ex esposa de Chávez, Marisabel Rodríguez, hizo campaña por el 'No' en 2007, y fue en parte gracias a esos disidentes emblemáticos que la reforma fue derrotada, todo un hito para la oposición. Sin embargo, Chávez insistió y hace un año ganó el 'repechaje' de aquel referendo sobre la reelección indefinida. Desde entonces ha endurecido el acoso a la oposición y ninguna deserción había causado tanto revuelo.

El episodio Falcón tiene algunas diferencias. "No se mueve a la oposición, ni en medio de una campaña electoral, sino por un tema de convicción. Es poco probable que puedan venderlo como un traidor", dijo a SEMANA el analista Luis Vicente León, director de la encuestadota Datanálisis. En su opinión, es el más importante de los desertores que ha tenido el chavismo, por su conocimiento político y el potencial de convertirse en un líder en el futuro.

Pero en el oficialismo piensan otra cosa. "Vamos a ver qué resultados obtiene. Yo me remito a la actuación del general Baduel, que está preso por corrupto -dijo a SEMANA Alberto Muller, dirigente del Psuv-. Habrá que ver si esta evasión de Falcón no significa una estrategia para ocultar algo".

Aunque no es claro si Falcón terminará acercándose a la oposición, si su decisión provocará retaliaciones o si propiciará atrevimientos similares, es un hecho que su paso del Psuv a PPT cambia la relación de fuerzas. Algo que por lo menos le pone emoción a la política venezolana.
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