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| 10/28/1985 12:00:00 AM

SE HUNDE EL BARCO

El escándalo del hundimiento del Rainbow Warrior no parece haber tocado fondo aún.

La orden de hundir el Rainbow Warrior, barco insignia del grupo ecologista Greenpeace, fue dada por el ministro de Defensa francés Charles Hernu y por el jefe de la Dirección General de la Seguridad Exterior, DGSE (servicio secreto francés), almirante Pierre Lacoste. Esta importante revelación fue hecha el miércoles 25 de septiembre por el Primer Ministro francés Laurent Fabius, durante una entrevista para un noticiero televisivo. En la misma intervención, el Primer Ministro señaló que sólo hasta el sábado anterior su despacho pudo confirmar la responsabilidad de Hernu, a pesar de que el ataque contra el buque ecologista, en el que murió una persona, ocurrió el pasado 10 de julio, en Auckland, Nueva Zelandia (ver SEMANA Nos. 171, 173 y 177).
Seis días antes de la intervención de Fabius, el gobierno de Francois Mitterrand había aceptado la renuncia de Charles Hernu como ministro de Defensa y destituido fulminantemente al almirante Lacoste. El motivo de esas remociones fue la aparición en Le Monde, diario que ha tomado la delantera en la investigación periodística del escándalo Greenpeace, de una información no refutada por nadie hasta el momento según la cual un tercer equipo de buzos del Ejército francés fue el que colocó las minas que destruyeron el Rainbow Warrior.
"Mi convicción es que los dos (Hernu y Lacoste) actuaron y que la idea fue concebida a ese nivel", explicó Fabius. Francia, en consecuencia, ofrecerá inmediatamente una compensación a la familia del fotógrafo ecologista muerto. Según el Primer Ministro, el atentado fue una "decisión errada" motivada por una falsa concepción acerca de cómo se deben defender los intereses franceses en el Pacífico Sur.
Al responder a una pregunta sobre si tal acto había ocultado el interés de algún sector político para desacreditar el gobierno socialista, Fabius negó esto y reiteró que todo ello había sido el producto de un "error enorme", no de una confabulación política.
El martes anterior a las revelaciones de Fabius, Le Monde aseguró que Hernu ordenó hundir el barco sin que el Presidente de la República hubiera sido informado previamente de esa determinación. Según Le Monde, los generales Jean Saulnier (jefe en ese entonces del Estado Mayor del Palacio Presidencial) y Jeannou Lacaze (ex jefe del Alto Estado Mayor) "estuvieron al corriente" de la orden.
Este último aspecto, o sea la ausencia de conocimiento de Mitterrand de la fatal orden, fue ratificada por el ministro Fabius. La oposición conservadora, que espera explotar este asunto en las elecciones parlamentarias de marzo, ha sugerido que Fabius y Mitterrand sí fueron informados a tiempo, pues la financiación de la operación en Nueva Zelandia fue aprobada por subalternos de ellos. Fabius, precisó, sin embargo, que al gobierno le fue explicado que tales fondos serían destinados únicamente a reunir información de seguridad nacional en dicho país extranjero, no que sería utilizado para cometer un acto criminal.
Si esto es verdad, el ministro Hernu, íntimo amigo del Presidente, habría mantenido engañado a éste durante todas estas semanas.
"Este lamentable asunto, concluyó el Primer Ministro, no pondrá la política de Defensa de Francia, ni su programa nuclear, a merced de ningún gobierno extranjero, ni de ningún grupo". No obstante, sí dañará el prestigio internacional de Francia, admitió Fabius.
Las gravísimas revelaciones del Primer Ministro, están lejos de cancelar el episodio Greenpeace. La oposición insiste en incluir a Fabius dentro del personal que estaba al tanto de los hechos desde el comienzo, esperanzada en hacerlo dimitir. Por lo pronto, la Asamblea para la República, partido de Jacques Chirac, anunció que no participará en la Comisión Parlamentaria que investigará el affaire por recomendación del Primer Ministro.
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