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| 4/25/1983 12:00:00 AM

SE INVIERTEN LOS PAPELES

¿Que indican realmente los resultados electorales? ¿Ola antisocialista, o intento de equilibrar el poder central?


Extraña ilusión óptica", escribió el director de Sofres, importante instituto de sondeos parisino, al comentar los resultados de la segunda ronda de las elecciones municipales en Francia. En efecto, la movilización de los abstencionistas y del electorado ecologista en favor de los candidatos de la izquierda dieron la impresión de que los partidos gubernamentales habían logrado recobrar el terreno perdido el 6 de marzo. Estudios detallados muestran, sin embargo, que la izquierda perdió las elecciones municipales con 47% de votos, contra 53% para la oposición conservadora.
El retroceso de la izquierda es general, en promedio, pero se ordena según el tamaño de las ciudades: 5.4% en las de treinta a cincuenta mil habitantes; 6.9% de cincuenta a cien mil habitantes Y hasta 11.7% en las de más de cien mil habitantes. En definitiva, la izquierda cedió treinta de las 61 ciudades de más de treinta mil habitantes ganadas a la derecha en 1977; resistió-se reforzó inclusive-en las ciudades administradas por alcaldes jóvenes y se hundió en las ciudades dirigidas por la oposición, tal como lo indica el porcentaje de la primera ronda en la que la izquierda obtuvo sólo 33%, es decir 15% menos que los resultados logrados por Mitterrand en 1981.
El Partido Socialista sufrió, pues, un retroceso limitado pero generalizado.
Las elecciones municipales confirman, por otro lado, la pérdida de influencia del Partido Comunista Francés. La formación de Georges Marchais conoció, de hecho, un desgaste de 5.1% en las ciudades que dirigía tradicionalmente, y 7.2% en las que había obtenido en 1977. Estos resultados negativos para el gobierno fueron, como de costumbre, amplificados en las grandes ciudades, en particular la capital.
El líder gaullista, Jacques Airac, es sin lugar a dudas el gran triunfador de las recientes elecciones. El actual alcalde de París no sólo logró conquistar siete distritos en la capital sino que fue su partido, el RPR, quien mejor se benefició de la erosión de la izquierda: 16.4% en vez de 14% a la coalición centrista del UDF, que sostuvo resueltamente la acción de Valéry Giscard D'Estaing.
En términos generales, los partidos de izquierda perdieron 3.6% del electorado con respecto a las anteriores elecciones de 1977 y 5.5% si se compara con el resultado de Mitterrand en 1981.
La desafección de la parte de las clases medias que había votado socialista en 1981 pero que ve con malos ojos la participación de los comunistas en el poder y los esfuerzos pedidos por el gobierno parar encarar la crisis, explica, según los observadores, la pérdida de influencia del gobierno dentro de ese "grupo central". Los 52% obtenidos por el alcalde de Marsella y ministro del Interior, aliado con el Partido Comunista -24% menos que en 1977-serían una buena ilustración.
Así, por tercera vez, desde hace 22 meses la izquierda ha perdido una consulta popular. Queda por saber si se trata de una ola antisocialista de fondo, o si es, más bien, la tendencia tradicional de los franceses que consiste en equilibrar el poder central con fuertes poderes locales de oposición. -
José Hernández, corresponsal de SEMANA en París.-
LA MISMA POLITICA CON CARAS NUEVAS
El gobierno socialista ha realizado, en 22 meses, más reformas sociales de las que conoció Francia en medio siglo. Con esta declaración, hecha el miércoles pasado en una breve alocución al país, el presidente francés, confirmó, contrariamente a lo exigido por la oposición conservadora, que proseguirá la política emprendida desde su elección al Elíseo.
Francois Mitterrand designó, igualmente, seis ejes de trabajo para el nuevo gobierno, dirigido por tercera vez por el jefe socialista del norte Pierre Mauroy; incrementar la formación de jóvenes en las nuevas tecriologías reducir la inflación (10%) al nivel de los principales países industrializados, restablecer el equilibrio del comercio exterior, que supera actualmente los 13.000 millones de dólares; restablecer el equilibrio de la Seguridad Social; mantener el actual presupuesto e impedir que el déficit del Estado supere el 3 % del PNB y, en fin, incentivar el ahorro orientándolo hacia la industria y la construcción.
Estos objetivos que parecen revelar un claro interés por mejorar los indicadores económicos parecen explicar, por un lado, la reducción numérica del gabinete ministerial (15 en vez de 35) y el reforzamiento de la "corriente mitterrandista" en el gobierno, por otro.
El jefe del ala izquierda del Partido Socialista, CERES, Jean Pierre Chevenement, hasta ahora ministro de la Industria y de la Investigación, fue reemplazado por Laurent Fabius, encargado del Presupuesto en el anterior gobierno y uno de los más fervientes partidarios de una política moderada .
Por su lado, Michel Rocard, hasta ahora titular del ministerio de Planificación, fue nombrado en Agricultura. Esta nueva cartera podría comprometer, según los comentaristas, el futuro político del más popular de los socialistas, pues es uno de los sectores más difíciles en Francia. Su antecesora, Edith Cresson -la única mujer en el nuevo gobierno ha quedado a cargo del ministerio de Comercio Exterior dirigido, en el anterior gobierno, por Michel Jobert, único líder centrista que no hace parte de las tradicionales formaciones de izquierda.
La reducción del gabinete afectó, igualmente, al PCF. De cuatro ministros en el anterior gobierno, Pierre Mauroy mantuvo sólo a dos: Transportes y Formación Profesional. La remoción de Jack Lang del ministerio de Cultura ha sido observada no sin inquietud, por los medios latinos en París. -
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