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| 10/5/1998 12:00:00 AM

SE LA LLEVA EL DIABLO

La situación rusa es tan mala que ya no se descarta el estallido de la violencia.

Hay tragedias como la caída de un avión; hay catástrofes naturales, como terremotos, que afectan a un pueblo o ciudad; pero hay cataclismos, como el económico que afecta a Rusia, que perjudican a 150 millones de personas y a un sexto del globo terráqueo. Durante siete años, el mundo elogió los avances de Rusiahacia el capitalismo. Las calles de Moscú se hermoseaban día a día. Se construían lujosísimos centros comerciales, Gucci, Pucci, Dior, Versace abrían almacenes para evitar a su clientela el incómodo viaje a París. En esta ciudad donde hace escasos seis años no se conocían ni los pañales desechables, los almacenes empezaron a rebosar de electrodomésticos, vinos franceses o chilenos y hasta flores colombianas. El mercado mostraba su cara amable, aunque en el resto del país los trabajadores no cobraban. El milagro terminó. Desde el viernes pasado los almacenes de Moscú volvieron a estar vacíos, como en 1991. No hay harina, ni azúcar, ni fósforos. En cualquier lugar se forma una cola, porque se corre la noticia de que venden jabón en polvo. La gente gasta sus últimos rublos en comprar lo que pueda a precios viejos. Los comerciantes se dividen en dos: los que se resignan a la quiebra y prefieren vender todas sus mercaderías para comprar papa, y los que remarcan sus precios Los primeros venden y no reponen. Los segundos no venden.El dólar se compraba el viernes a 18 rublos, cuando hace una semana valía nueve y hace dos, seis, pero es imposible comprar dólares. Los bebés recién nacidos dejarán de tomar leche, pues hace dos semanas la lata valía 20 rublos (tres dólares), y el jueves 3 de septiembre valía 100. Un sueldo de 1.000 rublos, que antes se consideraba promedio en los hospitales, almacenes o escuelas de Moscú, compra ahora solo 10 latas de leche, equivale a 50 dólares. La inflación es en dólares. Una exprimidora de jugo valía 400 rublos (65 dólares) hace dos semanas, hace tres días valía 90 dólares. Por la calle se ven carros importados con letreros de "se vende urgente". En un país donde la canasta familiar consiste en un 60 por ciento de bienes importados, la estampida del dólar es cataclísmica. La gente ha dejado de sonreír. Los bancos no dejan retirar los ahorros. En sus puertas hay filas de gente que se anotan para poder retirar aunque sea 1.000 rublos diarios (a estas alturas algo más de 50 dólares). El Banco Central dispuso que los seis bancos más importantes trasladen las cuentas particulares al Banco de Ahorros estatal, pues el sistema bancario está todo al borde de la quiebra. El problema es que la gente no podrá sacar su plata sino dentro de algunos meses, y en un año si eran depósitos en dólares. Por Moscú parece haber pasado un huracán. Se calcula que 100.000 empleados bancarios y de entidades financieras serán despedidos. Los directores de firmas comerciales, que ganaban unos 18.000 dólares por mes, pasarán a ganar 2.000. Los altos funcionarios que ganaban 2.000 ó 1.500, ganarán 200 ó 150 dólares, y los que ganaban 500 dólares quedarán en la calle. Los que compraban botas y zapatos nuevos todos los días, andaban en jeep Cherokee y jugaban al tenis, se sienten traicionados. "Voy a votar por el Partido Comunista:", dijo a SEMANA Serguei, un joven economista, trilingüe, representante de la firma RC Kola en Moscú, que ve peligrar su apartamento nuevo con jacuzzi, su Ford Ranger y sus botas texanas.Los de arriba no puedenAunque todo el mundo se persigna ante la posibilidad de que en Rusia se repita una revolución como la de 1917, no hay frase más popular en estos días que la célebre definición de Lenin en vísperas de la revolución: "Los de abajo no quieren, los de arriba no pueden". Al cierre de esta edición la Duma Estatal aplazó la segunda votación sobre la candidatura del primer ministro Víctor Chernomyrdin hasta el lunes. El problema de fondo es la falta de autoridad. Alexandr Oslon, director del Fondo de Opinión Pública, adelantó a SEMANA los resultados de su última encuesta: el 66 por ciento quiere que Yeltsin renuncie. A Yeltsin se le escapa hasta el apoyo internacional. El presidente norteamericano, Bill Clinton, de visita esta semana en Moscú, fue muy cauto en el apoyo a su amigo en apuros. "Yeltsin debe negociar con el Parlamento", dijo Clinton. Ni un peso en ayuda, si Rusia no continúa la senda de las reformas, fue su mensaje.En la situación de vacío de poder, es muy difícil predecir cuál será el final. Se dice que ante la negativa de la Duma de aceptar a Chernomyrdin, Yeltsin puede proponer otros candidatos o en último caso disolverla y convocar elecciones anticipadas. Esta opción ampliaría el vacío de poder, pues en ese caso, ni siquiera existiría un primer ministro en funciones para reemplazar constitucionalmente al presidente en caso de ausencia definitiva. También se dice que hay una negociación secreta para que Yeltsin renuncie en un plazo prudencial, y se adelanten las elecciones de 2000. Serguei Mijailov, del Centro Sociopolítico Ruso, dice que "Yeltsin es una figura de ayer. Es una persona impulsiva, que toma medidas sensacionalistas y luego entra en períodos de largo silencio. En la situación, se necesita otra persona". Preguntado por SEMANA sobre cómo resolver esta contradicción ya que Yeltsin debe mantenerse en el cargo hasta 2000, dijo que "puede ser un presidente cansado con un primer ministro fuerte, pero Chernomyrdin difícilmente sea esa persona. Como dijo el gobernador de Krasnoyarsk Alexandr Lebed, Chernomyrdin es una persona para mantener una situación, pero sacar al país de la crisis es otra cosa". El analista Igor Bunin pronosticó a SEMANA que Chernomyrdin no va a pasar la segunda oportunidad, pero que "es posible un acuerdo si el Kremlin entrega algunos ministerios a los comunistas. La suerte de Yeltsin depende de su salud y de quién sea primer ministro. Si es Chernomyrdin, Yeltsin podrá quedarse hasta 2000. Si es Luzkhov, éste buscara un acuerdo con los comunistas y adelantará las presidenciales". En Rusia hoy hay dos pronósticos: uno pesimista y otro muy pesimista. Preguntado por la posibilidad de que se repita una revolución como la de 1917, Mijailov contestó con un rotundo no. Pero luego reflexionó: "Habría que pensarlo, porque la revolución francesa sólo triunfó cuando el descontento llegó a París. Por ahora Moscú fue un colchón contra el descontento, pero ahora pueden empezar a darse las condiciones de una revolución". Alexandr Lebed, uno de los presidenciables del país, señaló, entrevistado por la televisión, que la situación "es peor que la de 1917, porque entonces había una conducción, los bolcheviques, que se proponían gobernar y sabían qué hacer. Hoy nadie sabe".
¿Una salida gaucha?
La caótica situación del país, los rusos están en disposición de creer en cualquiera que les prometa un milagro. La vedette del día es el ex ministro argentino Domingo Cavallo, cuya foto apareció en la tapa del diario Izvestia del viernes pasado, quien fue llamado por el Kremlin para compartir la experiencia argentina para salir de la crisis. El candidato a Cavallo ruso, el viceprimer ministro Boris Fiodorov, diseñó, siguiendo el modelo argentino, el esquema general del plan presentado el viernes. El primer ministro Chernomyrdin anunció una "dictadura económica" a partir del primero de enero de 1999, y delineó las principales medidas de su gobierno, de ser confirmado: una primera etapa en la cual el precio del rublo se definirá libremente, dejándolo caer hasta donde lo defina el mercado, para luego imponer un esquema de convertibilidad, o de currency board que ligue el rublo con monedas firmes como el dólar, el marco, el oro o el euro, para lo cual se aumentarían las reservas del Banco Central, que por ahora son de escasos 10.00 millones de dólares. Antes, se haría una emisión controlada para hacer frente a todas las deudas, en particular el pago de salarios, pensiones y deudas al ejército. Se impondría una firme disciplina según la cual todas las empresas deberían pagar sus impuestos y sus deudas, o ser nacionalizadas. SEMANA estuvo en la rueda de prensa de Cavallo en Moscú, que concentró la atención de los medios de información mundiales. Cavallo estuvo cuidadoso, tratando de distanciarse de la autoría de las medidas aplicadas por el gobierno ruso. Explicó que cuando Argentina atravesó por una situación similar a la rusa en 1991, la clave del éxito fue, según Cavallo, "que desde el primero de abril de 1991 el peso fue libremente convertible en dólares y respaldado por una equivalencia en pesos. El otro ingrediente clave fue que esto ayudó a cobrar los impuestos y se produjo un gran aumento de la recaudación por lo que no se necesitó ni emitir moneda para financiar el déficit ni pedir prestado". "Yo no estoy sugiriendo que apliquen un programa a la argentina en todo sentido. Lo que digo es que para estabilizar el rublo y evitar una inflación muy peligrosa, un sistema de caja de conversión o 'currency board' con uso de la moneda de reserva como moneda de transacciones va a ser eficaz. No estoy en condiciones de decir a qué precio se va a estabilizar el rublo porque eso depende de varios factores: primero, de cuántos rublos se emitan mientras se mantiene el sistema de explotación libre antes de entrar al sistema de 'currency board', y segundo, de la estabilidad que inspire el programa, porque de eso depende el momento en que los rusos encuentren atractivo mantener el rublo y no desprenderse de su moneda. Un elemento clave será un sistema capaz de organizar una recaudación de impuestos eficaz, que asegure que cada mes se obtenga por recaudación impositiva lo que se necesita para afrontar las erogaciones mensuales". Preguntado por las condiciones políticas y sociales necesarias para implementar un programa económico parecido al de Argentina, Cavallo respondió: "Sin duda, para implementar un programa como el argentino se necesita un gobierno que tome decisiones y que cumpla con los compromisos frente al pueblo. También se necesita un equipo técnico , pero en este segundo aspecto, yo creo que Rusia cuenta con funcionarios con conocimiento y experiencia para implementar un muy buen programa de estabilización. Tienen que conseguir _a través de sus instituciones políticas_ las condiciones para la toma de decisiones políticas. Sin duda la clave está en que el pueblo empiece a sentir los beneficios de la estabilización económica".
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