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| 7/28/1997 12:00:00 AM

SEPULTAR A LENIN

Polémica en Rusia por la propuesta del presidente Boris Yeltsin de enterrar al fundador de la Unión Soviética.

El mausoleo de Vladimir Ilich Ulianov (Lenin), ese bloque de mármol colorado que domina la Plaza Roja, solía ser el lugar más sagrado de la Unión Soviética. Miles de personas hacían fila diariamente, procedentes de los lugares más remotos del inmenso territorio, para presentar sus respetos a un adusto padre fundadorque, vestido de negro y yacente en una urna de vidrio a prueba de póstumos atentados, seguía tan vigente como aquella mañana de enero de 1924 cuando un accidente vascular en su cerebro terminó por descarrilar el tren de la revolución bolchevique. Qué tanto su muerte prematura cambió el curso de la historia, al entregar el destino de la URSS a Stalin, es una polémica que tal vez nunca se resolverá. Pero hoy, con el comunismo ilegalizado y la URSS disuelta, es otra polémica, igualmente macabra, lo que divide a Rusia: ¿qué hacer con esa momia que reposa en el Mausoleo de la Plaza Roja, rosada, limpia, a la que varias generaciones de rusos veneraron como salvador de la humanidad pero que ahora es poco más que una curiosidad turística? La suerte del cuerpo de Lenin se ha convertido en un objeto de apasionados debates desde que el presidente Boris Yeltsin propuso un referéndum este otoño para decidir qué hacer con él. Yeltsin propone enterrarlo "de manera cristiana", en el cementerio Volkov de San Petersburgo junto a su madre, como fue la última voluntad del líder.Antes de irse de vacaciones, el 23 de junio, la Duma Estatal, de mayoría comunista, llamó a los ciudadanos a oponerse a este "acto de venganza política". El patriarca Alexis II, jefe de la Iglesia Ortodoxa, dijo que el pueblo debe decidir pero que "no se deben tomar pasos que puedan dividir aún más a la atribulada sociedad rusa". El nacionalista Vladimir Zhirinovski propuso comprar la momia para hacer una exposición rodante. Una reciente encuesta de opinión mostró que la población rusa está dividida alrededor del tema.
Nace el culto
Ante la enorme impresión que causó la muerte de Lenin en la población, Stalin y los líderes bolcheviques decidieron embalsamar el cadáver, aun en contra de la voluntad de su viuda, Nadezhda Krupskaya. Según las versiones oficiales, miles de cartas de todos los rincones de Rusia pedían mantener al líder sin enterrar para poder darle un último saludo. Pero también había algo de inspiración faraónica. En 1922 había sido descubierta la momia de Tutankamon en Egipto. Si al fin y al cabo Lenin era el iniciador de una nueva época, la definitiva de la historia de la humanidad, los dirigentes soviéticos decidieron que no había razón para quedarse atrás. Para ello convocaron a los profesores Vorobiov Zbarskov y Abrikosova, especialistas en embalsamar cuerpos. El cerebro fue separado y se mantiene hasta hoy guardado en una caja de acero en el Instituto del Cerebro, que fue fundado justamente para estudiar las causas de la genialidad de su dueño. A pocos días de su muerte se construyó en la Plaza Roja un mausoleo de madera, obra del arquitecto Shusev, que recordaba a las pirámides de los faraones egipcios. A finales de los años 30 la construcción tomó su forma actual, recubierta de mármol rojo. Luego de la Segunda Guerra Mundial sobre el mausoleo apareció la tribuna central, desde donde primero Stalin y luego los secretarios generales saludaban los desfiles militares.
Un laboratorio
Del mausoleo solo es visible una pequeña parte. Al entrar hay un pequeño corredor y unas escaleras que conducen al sarcófago. A su alrededor circulan los colegiales guiados por sus profesoras y las abuelas con sus nietos. Pareciera que, con este paseo cada vez más inusual, pretendieran transmitir a las nuevas generaciones un recuerdo palpable de su pasado, en medio de los turistas que rompen la solemnidad.Dos días por semana el cuerpo es limpiado y cada año y medio la momia es llevada a la sala médica, debajo del sarcófago, para su mantenimiento. Allí desvisten el cuerpo, lo revisan con lentes especiales y lo bañan con líquidos limpiadores y antisépticos durante dos semanas. Luego lo cubren de medicaciones, le ponen camisa y vestido nuevo y lo mandan a cumplir su cita con el público. Cada tantos años se hace una evaluación 'instrumental', que define el grado de brillantez de la piel, indicador clave.Al lado de la sala médica están las de máquinas y de electrónica, que garantizan la estabilidad de la temperatura, 16 grados, y la limpieza del aire. Hay habitaciones de descanso para los avejentados dirigentes _que debían soportar horas en la tribuna superior_, tocador femenino y pasos subterráneos que lo unen con el Kremlin. Al mantenimiento del cuerpo se dedica el 'Laboratorio de estructuras biológicas', que en sus mejores tiempos contaba con unas 150 personas que trabajaban en el más completo secreto. Desde 1992 el laboratorio se mantiene por sí mismo. Los científicos rusos momificaron también al vietnamita Ho Chi Minh, al angoleño Agostinho Neto, a Clement Gottwald de Checoslovaquia, y ahora están dedicados a la preservación del norcoreano Kim Il-Sung.Sobre la conservación de Lenin se ha escrito mucho. Hace pocos años el semanario Argumenti & Fakti sostuvo que en la Segunda Guerra , cuando la momia fue evacuada a Tiumen, se cubrió de moho; un empleado la limpió con agua hirviendo y se le cayó toda la piel. Otros dicen que solo le queda la cabeza, afirmaciones negadas por los orgullosos científicos.
Los 400 heroes
La cuestión de qué hacer con Lenin es complicada además porque en la Muralla del Kremlin, que se encuentra detrás del mausoleo, hay más de 400 urnas con los restos de cientos de revolucionarios, soldados, dirigentes comunistas y héroes soviéticos. La más vieja es una tumba de 238 personas, de cuyo nombre solo se conocen 40, que murieron durante la toma del Kremlin en noviembre de 1917. Al lado del mausoleo reposan los restos de Stalin, que fue embalsamado en 1953, y que reposó junto a Lenin hasta 1961, cuando con el cambio de los aires políticos fue enterrado. Al lado de él descansan los secretarios Brezhnev, Andropov y Chernenko.En una mezcla extraña, allí están enterrados acusadores policiales como Vishinski; personajes como Gagarin _el primer cosmonauta_; escritores como Máximo Gorki o como el norteamericano John Reed, que inspiró la película Reds; héroes de la Segunda Guerra Mundial como el mariscal Zhukov, y dirigentes revolucionarios de otros países, como Clara Zetkin.¿Qué hacer con esta parte de la historia, contradictoria, polémica, pero historia al fin? Algunos proponen trasladar el mausoleo a las colinas de Lenin, en el sur de Moscú, donde décadas atrás se inició la construcción de un panteón para esos fines. Otros dicen que no hay que hacer nada. No es tan fácil deshacerse del pasado. Aunque sus protagonistas estén muertos y no puedan opinar sobre el destino de sus restos, esos recuerdos continúan siendo una parte viva de la Rusia de hoy.
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