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| 1/31/2000 12:00:00 AM

Si la naturaleza...

Venezuela se debate en medio del peor desastre natural de su historia.

Tan pronto se anunciaron los resultados del referéndum de la nueva Constitución venezolana esa fatídica noche del miércoles del 15 de diciembre cuando se desató la catástrofe de las inundaciones, todos los venezolanos se acordaron de la frase de Bolívar: “Si la naturaleza se opone, lucharemos contra ella”, que tantas veces repitió el presidente Hugo Chávez en la campaña electoral para invitar a la gente a ir a las urnas.



El saldo de las torrenciales lluvias batió el récord como el peor desastre natural ocurrido en los 502 años de historia de Venezuela. El litoral de Caracas, que se llama estado Vargas, quedó prácticamente sepultado bajo un mar de lodo y rocas. Toda una ciudad costera turística destruida donde vivían 500.000 caraqueños en las laderas del cerro Avila antes de la tragedia.



La cifra negra podría superar los 25.000 muertos, según el alcalde de La Guaira, el principal puerto del país, Lenín Marcano; el director de Defensa Civil, Angel Rangel, y monseñor Francisco Guruceaga, titular de la diócesis de la zona. Muchos de los sectores de la franja costera de 50 kilómetros van a ser convertidos en camposantos, anunció el presidente Hugo Chávez.



La magnitud de la catástrofe no tiene precedentes en el país. Supera incluso el saldo del terremoto de 1812, que causó 13.000 muertes cuando Caracas tenía sólo 30.000 habitantes. El día del sismo el Libertador Simón Bolívar pronunció su famosa frase de “Si la naturaleza se opone...” justo cuando inauguraba la I República, que Chávez repitió tantas veces al iniciar la V República con la nueva Carta Magna refrendada.



Lo que ha quedado en la superficie de la tragedia es la asociación que hace el mandatario de Bolívar que casualmente ahora se revierte en su contra. La gente supersticiosa lo ha tomado como un castigo por estar desafiando a la naturaleza y a Dios.



Evelyn Oropeza votó por el presidente bajo la lluvia ese miércoles. Es uno de los 150.000 damnificados que lo han perdido todo y han sido refugiados en el gimnasio de las Naciones Unidas. Dijo ante las cámaras de televisión: “No le pido que nos regale una casa sino que nos dé comodidades para pagarla. Chávez no le ha hecho nada malo al pueblo, además para que Dios lo castigue no tiene porqué castigarnos a nosotros, o a lo mejor nosotros sí merecemos el castigo porque somos muy brutos”.



Para responder a los que buscan culpables el canciller, José Vicente Rangel, afirma que “no es la ira de Dios la que se ha desatado sobre el país. Es un trágico accidente de la naturaleza”. Pero el presidente Chávez ha vuelto a responsabilizar a los gobiernos de los “40 años” anteriores por haber permitido la construcción de ranchos en zonas geológicas inestables.



Curiosamente las labores humanitarias de atención de los damnificados y de rescate de los sobrevivientes del litoral caraqueño han sido llevadas a cabo por los voluntarios, empresarios, profesionales, medios de comunicación y la Iglesia, todos de la clase media, los que se opusieron a la nueva Constitución y que fueron atacados por Chávez con su ‘plomo cerrado’ como “cerdos chillones”, “corruptos” y “realistas”.



Después de las avalanchas de lodo que arrojó el cerro Avila los saqueadores han terminado de arrasar con todas las residencias, hoteles, clubes y comercios que han quedado en pie ante la mirada impotente de los sobrevivientes y la ausencia de fuerzas de seguridad. Iguales saqueos han ocurrido en otras regiones costeras del país, pese a las promesas oficiales de reprimirlos a la fuerza.



La reconstrucción de la infraestructura del litoral caraqueño, donde se encuentra el aeropuerto internacional de Maiquetía y el principal puerto del país, La Guaira, tardará entre cinco y 10 años. Los recursos necesarios, actualmente escasos, son incalculables debido a las pérdidas que han sufrido tanto el sector público como el privado.



El presidente Chávez emprenderá planes para desconcentrar la capital y enviar a los damnificados, entre ellos miles de colombianos, hacia el centro del país en su proyecto del Eje Orinoco-Apure. Todavía no ha anunciado la inversión, no prevista dentro del presupuesto ordinario de 2000, para enfrentar la emergencia y todavía no se ha medido el impacto que tendrá la tragedia en la votación de las elecciones generales de febrero o marzo porque en estos momentos el dolor embarga a los venezolanos.
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