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| 11/5/2001 12:00:00 AM

Sin tregua

A los terroristas del mundo les ha importado poco la declaración de guerra de George W. Bush. Siguen atacando en todas las latitudes.

Las bombas no se silenciaron. Muchos esperaban que la retórica antiterrorista de Estados Unidos, adoptada tras los ataques del 11 de septiembre, sirviera para que, al menos por un tiempo, sus responsables suspendieran sus ataques. Pero los hechos probaron lo contrario. En la semana que pasó varios atentados sangrientos demostraron que una declaración de guerra tan abstracta no parece ser efectiva.

El golpe más impresionante tuvo lugar en India. El primero de octubre un atentado suicida dejó al menos 25 muertos y unos 50 heridos. Se trató del grupo guerrillero islámico Jais-e-Mohammad, cuyos componentes suicidas dirigieron un carro cargado de explosivos a la sede de la asamblea del estado de Cachemira, mientras que otros entraron con granadas y disparos. Fue el ataque más sangriento desde que en 1989 estalló la revuelta de rebeldes musulmanes separatistas.

El terror y la paranoia se evidenciaron dos días después, cuando un avión ruso fue derribado aparentemente por un error militar ucraniano. Al cierre de esta edición, el presidente Vladimir Putin no descartaba un atentado.

En otra parte del orbe, el primero de octubre, un carro cargado de metralla estalló en un parqueadero privado de Jerusalén con un saldo de dos heridos. A este hecho se sumó el asesinato de dos israelíes en el asentamiento judío de Alei Sinai a manos de militantes palestinos. La retaliación israelí no se hizo esperar y el martes pasado el ejército lanzó una ofensiva con saldo de 10 muertos en la franja de Gaza que dejó agonizando la delicada tregua que Estados Unidos tanto requiere para su coalición contra el terrorismo.

En España la violencia terrorista de ETA también siguió como antes. En el atentado más reciente de los separatistas vascos la explosión de un carro bomba en la corte de justicia de Vitoria causó un millón de dólares en pérdidas. Al mismo tiempo Irlanda seguía de luto por la muerte de un periodista asesinado por la Fuerza Voluntaria Leal probritánica. Y, por supuesto, está el caso de Colombia, que aún no se recupera del asesinato de la ex ministra Consuelo Araújo a manos de las Farc.

Sin embargo, que la amenaza estadounidense no haya tenido efecto disuasivo sobre estos golpes terroristas tiene una explicación. Según el profesor de estudios de paz David Stuligross, “disuadir los ataques terroristas que se dirigen más allá de las fronteras estadounidenses no hace parte de la agenda norteamericana”. Según él la guerra “mundial” que anunció Bush no es tan mundial como creen algunos analistas.

Como dijo a SEMANA Peter Sederberg, del Departamento de Estudios Internacionales de la Universidad de Carolina del Norte: “Mucha de la violencia que ocurre en el mundo no es transnacional sino que está enraizada en el contexto local particular, y las palabras de Bush no van a tener ningún efecto en las acciones de esta violencia. Aunque creo que tenemos razón en preocuparnos por la grave situación interna de Colombia no estoy convencido de que escalar la militarización del país vaya a mejorar su seguridad interna”. En esta medida, ataques y asesinatos terroristas como los de la última semana seguirán azotando al mundo, incluida Colombia, aunque Estados Unidos salga vencedor en su guerra contra el mal llamado “terrorismo mundial”.
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