Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2015/09/28 22:00

Siria, el punto en común en la apertura de la Asamblea General de la ONU

La crisis en ese país fue el epicentro de las intervenciones de varios presidentes. Las sanciones impuestas a Rusia por la comunidad internacional y el embargo a Cuba también dieron de qué hablar.

Siria, el punto en común en la apertura de la Asamblea General de la ONU Foto: EFE

La 70° Asamblea General de las Naciones Unidas se inició el lunes por la mañana en un contexto de profundas tensiones internacionales. En ese sentido, se destacan eventos recientes como el deshielo de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, la guerra en Siria y el éxodo de los refugiados que huyen de las guerras en Medio Oriente hacia una Europa débil y dividida.

Igualmente, las tensiones latentes entre Rusia, EE. UU. y la Unión Europea por un sinfín de razones son innegables. Entre ellas están las sanciones impuestas a Rusia tras la anexión de Crimea y la falta de consenso sobre cómo resolver la situación en Siria.

Durante las discusiones de la primera jornada de la Asamblea llamaron la atención los pronunciamientos sobre la multiplicación de los conflictos en Medio Oriente, el avance de las organizaciones terroristas y la crisis de los refugiados. Las intervenciones relativas al cambio climático y al desarrollo sostenible también tuvieron su lugar.

En esta reunión, como es costumbre, Brasil abrió en cabeza de su presidenta, Dilma Roussef. Se presentaron también Barack Obama (EE. UU.), Vladimir Putin (Rusia), Xi Jinping (China), Hasan Rohani (Irán), François Hollande (Francia), Raúl Castro (Cuba) y Enrique Peña Nieto (México), entre otros.

Un punto sobre el Medio Oriente

El Medio Oriente ocupó un lugar primordial en las discusiones de la Asamblea y tras una jornada de grandes discursos quedó claro que la cuestión siria es el eje de varias de las intervenciones.

En el momento en que un maremágnum de migrantes buscan asilo en Europa, la tensión entre los Estados de la Unión Europea, que se enfrentan a una dramática crisis humanitaria, crece vertiginosamente. En particular tras la adopción del plan de ‘cuotas de relocalización’ de refugiados  la semana pasada, al que se opusieron Hungría, Eslovaquia, Rumania y República Checa.

Barack Obama, Vladimir Putin y François Hollande presentaron de manera contundente sus visiones sobre la guerra en Siria y se hicieron evidentes tanto la voluntad de trabajar por la resolución del conflicto como las divergencias de fondo que complicarán, de seguro, la cooperación.

El choque de opiniones fue tal que Obama y Putin se reunieron al margen de la Asamblea en horas de la tarde para discutir sobre la cuestión.

Obama manifestó que “Estados Unidos está dispuesto a trabajar con cualquier nación, incluidas Rusia e Irán, para resolver el conflicto” pero que “no puede haber, después de tanta sangre y matanzas, un retorno al statu quo previo a la guerra”.

Hasta ahora las estrategias estadounidenses en Medio Oriente han sido, cuando menos, contraproducentes y es posible que Obama deba llegar a cierto tipo de compromisos con un gobierno contra el que estuvo a punto de intervenir hace tan sólo un par de años, en el 2013.

Por el contrario, Putin manifestó su entero respaldo al régimen de Al Asad y le pidió a los miembros de la ONU que cooperaran con este.

El presidente ruso también propuso una “coalición internacional” para luchar contra el terrorismo y a pesar de sus diferencias, Putin y Obama estuvieron de acuerdo en que hay que luchar contra quienes representan una amenaza.

El primero hizo una analogía entre el Estado Islámico y el régimen nazi que  propagó “el odio contra la humanidad” mientras que el presidente anfitrión expresó que los actos de crueldad de dicha organización eran “un ataque contra toda la humanidad”. 

 “Podemos ir más allá de nuestras diferencias y escoger la cooperación en vez del conflicto, no es un signo de debilidad, sino de fuerza”, recalcó Obama, en un llamado  a la cooperación y a la unidad.

Sin embargo, a pesar de la intención de cooperar para resolver la crisis siria, aún está por verse si serán capaces de encontrar un compromiso que permita usar sus fuerzas en conjunto en vez de deteriorar aún más la situación.

A esto se suma que el presidente francés François Hollande, que lanzó el primer bombardeo contra el Estado Islámico en suelo sirio el domingo pasado, afirmó de manera contundente que la presencia de Bachar Al Asad no permitirá el restablecimiento de la paz en la región pues era parte del problema y que por ende no podía ser parte de la solución.
 
Un punto sobre las sanciones

En cuanto al embargo a Cuba,  Obama afirmó, en un gesto de presión bastante inesperado hacia su propio Congreso, que ilustra su voluntad política, que este “levantará inevitablemente un embargo que ya no debería estar ahí”.

A pesar de esto, el mandatario estadounidense recordó que a pesar de la normalización de las relaciones con la isla, su gobierno seguirá “defendiendo los derechos humanos en Cuba” en un sólido discurso donde resaltó la importancia de la democracia como fuerza de toda sociedad.

Cuando Raúl Castro subió al podio de la Asamblea habló con un tono recio y pausado y reiteró, enfático, el urgente “fin del bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba”. Castro fue duro hacia Estados Unidos pero al concluir su discurso aclaró que habían quedado “restablecidas las relaciones diplomáticas y las embajadas en las respectivas capitales”. El mandatario expresó también su solidaridad con Estados que han sido aliados históricos de Cuba como Venezuela y Ecuador.

En lo relativo a las sanciones impuestas a Rusia, Putin arremetió contra estos mecanismos que había defendido un par de horas antes su homólogo estadounidense.

Finalmente, casi todos los Estados recalcaron sus respectivos avances de carácter  medio ambiental y de desarrollo sostenible. Sin embargo, en este primer día sorprendió por su ausencia el tema de la salud que posiblemente sea tratado más a fondo por los representantes de los demás miembros de la ONU.

La Asamblea continuará el martes y miércoles y los representantes de los países miembros seguirán exponiendo sus posiciones. Qudará entonces por verse cuál será el impacto de los discursos de los mandatarios en la resolución de las problemáticas tratadas.

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