Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/16/2012 12:00:00 AM

Siria y Libia: lo que separa a dos revoluciones muy distintas

¿Qué es lo que diferencia a Siria de Libia para que un año después del inicio de la revolución, los sirios sigan luchando contra Bashar al Assad?

;
BBC
El pueblo en Siria, al igual que ocurrió en Libia, se rebeló contra décadas de gobierno represivo. Pero un año después, ¿por qué viven en realidades tan distintas?

Hubo un momento durante el levantamiento contra Muamar Gadafi en que los libios miraron con preocupación a las pantallas de televisión.

Veían lo que pasaba en Siria después de que ellos mismos hubieran comenzado a rebelarse contra el hombre que los reprimió brutalmente durante décadas.

Aunque comprendían el clamor por la libertad de los sirios, les preocupaba que la atención mundial virara hacia el aplastamiento sangriento de la protesta por el presidente Bashar al Assad.

Les preocupaba que su batalla y sus demandas fueran olvidadas y que Siria se convirtiera en una necesidad. ¡Qué equivocados estaban!

¿Se debía a que era sencillamente más fácil para el observador exterior solidarizarse con los opositores a Gadafi, un hombre que aparecía ante el mundo como un lunático desaliñado, al contrario que Al Assad, más afable y comedido?

Sin duda eso hizo más fácil que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobara la resolución sobre Libia que allanó el camino para la intervención.

Sin embargo, hay que tener en cuenta otros factores más importantes.

Juego de poder

Aunque todos los recientes levantamientos en el mundo árabe tienen como hilo común la libertad, la unión entre ellos presenta descosidos.

En comparación con Siria, el de Libia fue un caso más sencillo de resolver.

No había complicaciones sectarias. La mayoría de los libios compartían la misma causa.

En Siria, por contraste, cualquiera que defendiera la intervención militar estaba obligado a tener en cuenta todo lo que salió mal en Irak y la larga y sangrienta guerra civil en el vecino Líbano.

El canciller francés, Alain Juppé, advirtió de la "catastrófica guerra civil" que podría estallar en el caso de que la oposición siria recibiera armas.

Y además de eso, hay que considerar las enormes reservas de petróleo libio. ¿Podría Occidente permitirse esperar el inevitable desenlace del levantamiento libio?

Geográfica y políticamente, también hay diferencias.

La diplomacia en Siria es un campo minado tanto para los opositores al gobierno como para las potencias occidentales que intentan ayudarles a derrocarlo.

El gobierno de Al Assad es aliado de Irán y de la milicia libanesa Hizbolá.

Líbano, el vecino sirio, tiene mucho que temer al estallido de una guerra a sus puertas.

Ya está lidiando con el flujo de refugiados sirios y la opinión pública está dividida sobre si apoyar al Ejército de Liberación Sirio o mantenerse distante por miedo a que terceros libren una vez más una guerra en su territorio.

Sin vuelta atrás

El exdictador libio, por otro lado, se aisló él solo de buena parte del mundo durante casi todo el tiempo que ocupó el poder.

Los dirigentes de los países vecinos y gran parte del mundo árabe le despreciaban, ya fuera abierta o discretamente.

También podría decirse que almacenó suficientes armas en el país como para declarar la guerra al mundo, lo que dio a sus oponentes una ventaja en los primeros días del conflicto.

En el caso de Siria, ¿qué ha pasado con la gente que salió a la calle hace un año para pedir la caída del régimen de Al Assad y libertades básicas?

Miles de hombres, mujeres y niños han muerto o han resultado heridos por la violencia en Siria.

Atrás han dejado a unos familiares decididos y a unos manifestantes sin miedo que creen que sus lealtades han quedado expuestas y que también van a morir si caen en las manos del régimen de Asad.

Para ellos y otros que desertaron del ejército para unirse a la oposición, no hay vuelta atrás.

Eso deja a Occidente y al gobierno de Al Assad en un ciclo aparentemente infinito de incertidumbre sobre qué es lo próximo que deben hacer.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.