Domingo, 4 de diciembre de 2016

| 2016/08/25 21:52

Italia lanza plan de prevención para mitigar efectos de los sismos

Tras el movimiento telúrico, que dejó al menos 250 muertos, surgen preguntas sobre el alto precio que paga el país por la calidad de sus construcciones y sus normas antisísmicas.

El balance de muertos ha subido a 250, entre los cuales ocho extranjeros. Foto: AFP

El gobierno italiano prometió el jueves ejecutar un plan de prevención para mitigar los efectos de los sismos en el país, tras el último movimiento telúrico que dejó al menos 250 muertos, 365 heridos y localidades arrasadas, mientras la población seguía en vilo por las réplicas.

El día después de la tragedia, entre la desolación y la sorpresa, surgen numerosas preguntas sobre el alto precio que paga Italia por la calidad de las construcciones y sus normas antisísmicas, acusadas de ser ineficaces o inaplicables.

El balance de muertos ha subido a 250, entre los cuales ocho extranjeros: una española, una salvadoreña residente en Italia hace siete años, un canadiense, tres británicos y dos rumanos, según los gobiernos o la prensa de los países de origen.

De los 250 fallecidos, 193 murieron en la pequeña localidad de Amatrice, entre ellos numerosos niños que pasaban vacaciones con los abuelos.

"La situación es mucho peor que en una guerra, mi hermana no merecía una muerte así", dijo entre lágrimas Rita Rosine, una superviviente de 63 años, que perdió a su hermana de 75 años, sepultada bajo los escombros de su vivienda, de la que no quedó nada.

La historia de una escuela, apenas remodelada para cumplir con las normas antisísmicas, que se derrumbó como un castillo de naipes, conmocionó al país. La justicia anunció que abrió una investigación.

Según el último informe de la Protección Civil, 365 heridos, entre ellos varios graves, han sido hospitalizados, mientras 215 personas han sido extraídas vivas de los escombros.

Los efectos del sismo han revivido la recuerdos del terremoto de L‘Acquila, en 2009, cuando más 300 personas perdieron la vida.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi, anunció el lanzamiento de un plan bautizado como "Casa Italia", destinado a hacer de la prevención el eje de la acción del gobierno.

"Italia tiene que tener una visión que no se limite a la gestión de situaciones de urgencia", expuso a la prensa tras un consejo de ministros.

Renzi reconoció durante la jornada las enormes dificultades para proteger tantos pueblos y ciudades con valiosos centros históricos, construidos hace siglos.

"Será necesario realizar un trabajo serio y continuo", prometió Renzi, quien espera evitar los errores cometidos tras el terremoto de L‘Acquila, cuya controvertida reconstrucción se convirtió en un negocio lucrativo para muchos y varios de cuyos magníficos monumentos yacen aún colapsados.

El gobierno decretó estado de emergencia y desbloqueó un primer fondo de 50 millones de euros para la catástrofe.

Rescate en medio de las réplicas

Decenas de réplicas se registraron en la noche y durante el día, entre ellas un sismo fuerte a las 14H30 hora (12H30 GMT), que generó miedo entre la población y angustia entre los socorristas, que debieron interrumpir sus labores después de que un muro de Amatrice se cayera al lado de donde estaban trabajando.

El nuevo movimiento telúrico causó nuevos derrumbes y grietas, y el campo deportivo de Amatrice, utilizado para las operaciones de socorro, tuvo que ser evacuado.

En medio de la catástrofe, los italianos asistieron en directo al rescate de una niña, identificada como Georgia, que salió ilesa pero cubierta de polvo y permaneció impasible en los brazos de un efectivo de salvamento.

Pero a medida que pasan las horas desde que el sismo remeció Italia, en la madrugada del miércoles a las 03H36 local, las esperanzas de los equipos de rescate languidecen.

La cifra de muertos puede seguir subiendo, porque en esas aldeas, con poblaciones de 300 a 500 personas, reciben en este periodo del año a numerosos familiares y turistas, que buscan un clima más templado en pleno verano.

Por precaución, el dique de Scandarello, construido en 1924, uno de los lagos artificiales de esa zona del Lacio, de cerca un 1 kilómetro cuadrado, empezó a ser vaciado.

Las autoridades van a comenzar a divulgar los nombres de los fallecidos, mientras los damnificados se preparan a pasar la segunda noche a la intemperie, con temperaturas por debajo de los diez grados que alcanza en verano esa región montañosa.

"Todavía estamos en estado de choque. Dormimos en el coche, con todas las réplicas, era difícil dormir", contó a la AFP AFP Mario, padre de dos niños.

La región, a sólo 160 kilómetros de Roma, es lugar de paso de turistas, por lo que se teme encontrar muertos de varias nacionalidades.

La embajada española confirmó la muerte de una joven de 25 años, casada con un italiano que en cambio sobrevivió.

Expertos, historiadores y arqueólogos van a ser desplegados por todo el país para evaluar el patrimonio y establecer un calendario de obras de prevención. Según un primer censo realizado por el ministerio de Cultura, 293 lugares de valor cultural, entre iglesias, conventos y campanarios medievales y del Renacimiento, han sido dañados o destruidos.

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