Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2007/01/13 00:00

Socialismo o muerte

Hugo Chávez juró, al asumir hasta 2013, profundizar la revolución bolivariana. Pero en medio de la inquietud generalizada, nadie sabe aún hasta dónde llegará.

Como un gesto simbólico, después de jurar como presidente, Chávez cambió la banda presidencial de su hombro derecho al izquierdo

Venezuela todavía estaba pasando la resaca de año nuevo cuando las predicciones se cumplieron: Hugo Chávez pasó a una nueva etapa de su revolución. O al menos así lo dejó claro el Presidente reelecto venezolano durante su posesión el 10 de enero: "Entramos de lleno a la construcción del proyecto nacional de Simón Bolívar, que requería de un fundamento sólido. Hasta ahora sólo hemos echado un piso en donde vamos a construir el edificio de la revolución bolivariana".

Con esas palabras grandilocuentes escogidas, muy a su estilo, para producir en el espectador la sensación de que presencia un hecho histórico, Chávez completó un cambio de año repleto de hechos políticos. Y confirmó por fuera de toda duda que su proyecto, más que cualquier otra cosa, es personalista y autoritario. Sobre todo en un momento en el que la oposición, que con el candidato Manuel Rosales tuvo un desempeño muy aceptable al conseguir el 40 por ciento de los votos, esperaba ser tratada como un interlocutor válido del gobierno.

Pero Chávez ni siquiera está dispuesto a dialogar con sus más fieles seguidores. Luego de anunciar, en diciembre, su intención de convertir a Venezuela en un país de partido único con reelección indefinida, antes del día de reyes sorprendió al sustituir a su vicepresidente José Vicente Rangel por Jorge Rodríguez, quien fue jefe del Consejo Nacional Electoral hasta mediados de 2006. En Caracas quedó la sensación de que Rangel habría expresado sus dudas, pues muy seguramente él también tenía sus aspiraciones secretas.

Y mientras juramentaba la víspera de su posesión a su nuevo gabinete, lanzaba otro dardo: "Todo lo que fue privatizado será nacionalizado", refiriéndose a las empresas eléctricas y telefónicas, y a la refinación de crudo en la faja del Orinoco. Tal noticia, que evidentemente no fue objeto de examen por un gabinete que apenas se posesionaba, provocó en la bolsa el desplome inmediato de las acciones de la telefónica principal de Venezuela, Cantv, y de la Electricidad de Caracas, además del alza repentina del dólar paralelo (subió a más de 4.000 bolívares por dólar, mientras el cambio oficial se mantiene en 2.150 bolívares). El anuncio, también espectacular, de que nacionalizará la explotación petrolera de la faja del Orinoco produjo gran revuelo en los medios noticiosos de Estados Unidos, el país cuyas compañías saldrían más afectadas con la medida.

Días antes, el mandatario venezolano había ratificado su decisión de no renovar la concesión a Radio Caracas Televisión (Rctv), el primer canal que se fundó en Venezuela, hace 54 años, y donde laboran casi 3.000 empleados. A los directivos de este canal se les acusa de imponer la censura y el silencio informativo durante el golpe de 2002, y el cierre respondería entonces a un castigo irrevocable, según el mandatario. Y Chávez no está dispuesto a que alguien lo critique, ni siquiera el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza. El impasse surgió luego de que Insulza expidió un comunicado en el que advierte que la medida podría ser vista como censura a la libertad de expresión. Eso bastó para que Chávez arremetiera en su contra y lo llamara "pendejo".

Otra demostración de su renovado autoritarismo es su anuncio de que solicitará a la Asamblea una nueva Ley Habilitante para efectuar reformas profundas. Resulta muy diciente que Chávez ni siquiera exponga sus ideas al debate de un foro que le es totalmente favorable, pues la oposición se rehusó a participar en las elecciones para la Asamblea. Algunos venezolanos no se explican la necesidad de volver a reformar la Constitución si el país discutió por meses una nueva Carta votada en referéndum en 1999. Pero es que Chávez quiere ir mucho más allá con la reelección indefinida y la eliminación de la autonomía del Banco Central para fijar las políticas monetarias.

"Vamos rumbo a la República Socialista de Venezuela y para ello se necesita una profunda reforma de nuestra Constitución bolivariana", justificó. Detrás estaría su interés en evitar incluso la débil controversia que podrían plantear los líderes de partidos pequeños de la coalición chavista, que desaparecerían absorbidos por el partido unitario.

La ley habilitante es parte de los cinco motores constituyentes (con la reforma socialista constitucional, la educación popular, una nueva geometría del poder y la conformación de un Estado Comunal para sustituir las alcaldías, algunas dominadas por la oposición), que están generando zozobra, pues los venezolanos todavía no tienen claro qué es el socialismo del siglo XXI. Y si internamente la atmósfera es de confusión e incertidumbre, es comprensible que otros países de la región reciban con cautela estas noticias porque la posibilidad de exportar la revolución bolivariana hace rato dejó de ser pura retórica.

Eje bolivariano

Los anuncios de la semana pasada ya comenzaron a generar impacto en los países vecinos. Luego de la posesión, Chávez viajó apresuradamente a Managua para asistir al juramento del sandinista Daniel Ortega y ser de nuevo el protagonista en una escena internacional. A pesar de la cautela de Ortega, quien con su nueva imagen moderada no quiere entrar en contradicción con Estados Unidos, las generosas ofertas del Presidente venezolano en cuanto a suministro de petróleo a precios subsidiados logró que el nicaragüense se sumara a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba), con lo que su influencia en la región dio un paso más. Nicaragua se suma así a Bolivia, Cuba y Ecuador en el nuevo bloque internacional de corte chavista. Un bloque que deja solo a Colombia. Beatriz de Majo, internacionalista venezolana experta en Colombia, dice que desde el criterio chavista, Colombia es un apéndice de Estados Unidos y por ello Chávez mantiene una relación controvertida con su homólogo Álvaro Uribe. "La prueba es que (el ecuatoriano) Rafael Correa no pasó por Colombia, por el apoyo de Chávez". Pero para otros, el nuevo Chávez no implica mayores problemas para Colombia, pues la relación con el presidente Álvaro Uribe es fluida y el intercambio comercial, que tiene un balance de 4.000 millones de dólares favorable a Colombia, sólo se vería favorecido si Venezuela sigue su ímpetu importador.

El significado

Para algunos expertos, como el analista político Alberto Garrido, no es novedad que 2007 haya comenzado con medidas radicales. Recuerda que este es un proyecto bien orquestado por Chávez desde cuando planeó la intentona golpista hace unos 15 años. "El proceso revolucionario se planificó en el documento Proyecto Nacional Simón Bolívar, que redactó Chávez en 1991 y 1992. Se pensó para realizarse en dos etapas, una de transición y otra revolucionaria. No hay sorpresas, todo está escrito en la agenda que depositó cuando se inscribió en las elecciones de 1998", precisó a SEMANA.

En ese documento se exponen la política petrolera, los programas sociales financiados por Pdvsa, acabar con las transnacionales, nacionalizar las empresas. "Es un proyecto de 20 años, por eso promete que gobernará hasta 2021. Y eso nadie lo leyó. Subestimaron a Chávez por mucho tiempo", resalta Garrido.

Los lineamientos ideológicos, el modelo multipolar contra Estados Unidos y las fórmulas del poder local se afinaron, explica el analista, en la primera etapa de este proyecto ambicioso. Pero la aplicación de algunas de estas propuestas puede resultar contraproducente, como de hecho ya se está evidenciando con los anuncios de año nuevo. "El poder a las bases, la creación del partido único chavista, pone en jaque a la dirigencia intermedia, pues trasladan los focos de tensión a las contradicciones internas". Este análisis reafirma la tesis de muchos observadores: la verdadera oposición resultará del propio chavismo.

En esta segunda etapa, dice Garrido, se reforzará la política externa multipolar, y eso ya es palpable con las alianzas estratégicas que Venezuela tiene con Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Y esto tampoco resulta positivo para Colombia, según el analista, pues sostiene que hasta ahora no ha habido una tregua real entre Uribe y Chávez. "La unión de estos países es negativa para Colombia. Con la llegada de Correa, el no al Plan Colombia, el no a la fumigación, Colombia quedó encerrada, pues no puede pasar el plan ni hacia Venezuela ni hacia Ecuador".

Otros analistas como el politólogo John Magdaleno piensan en Caracas que los cambios internos recientes en Venezuela y la creación de este eje de países bolivarianos son un nuevo paso hacia la hegemonía de Chávez en la política doméstica y en América Latina. "Esto aumenta la influencia del gobierno venezolano en la región. Muchos países ven esto como una amenaza. La sociedad internacional ya empezó a ver a Chávez con otros ojos", comentó a SEMANA.

Las perspectivas para la mayor parte de los expertos que estudian el caso venezolano desde Caracas no son muy esperanzadoras. Entre quienes ven con pesimismo las relaciones de Venezuela con otros países de la región está Elsa Cardozo. "El panorama es incierto para los vínculos comerciales y las inversiones. Es evidente que en Venezuela hay prominencia de lo político sobre lo económico. Y eso no se queda acá. Es un proyecto regional que está apostando en Ecuador, Bolivia y Nicaragua", dijo a SEMANA.

La gran pregunta es hasta dónde los anuncios de Chávez se materializarán, pues en el pasado ha anunciado temas que no han pasado de las palabras. Por lo pronto, es claro que las medidas económicas están firmes, si bien, como se anunció la semana pasada, en el tema petrolero no habrá bienes confiscados, sino expropiados con indemnización.

En cualquier caso, la zozobra crecerá si Chávez logra que una mayoría apruebe su propuesta de reelegirse indefinidamente. Y ya los venezolanos están aprendiendo a creer en su obstinado propósito. Al fin y al cabo, lo dijo con énfasis teatral el jueves, cuando se posesionó hasta, por ahora, el año 2013: "No daré descanso a mi brazo, ni reposo a mi alma. Entregaré mis días y mis noches y mi vida entera a la construcción del socialismo venezolano, a la construcción de un nuevo sistema político, de un nuevo sistema social, de un nuevo sistema económico. Patria, socialismo o muerte, lo juro".

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