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| 6/5/2011 12:00:00 AM

Socialistas, ahora derrotados en Portugal

El nuevo jefe de Gobierno devuelve el poder a la centroderecha tras seis años fuera del poder. Le esperan grandes retos.

Pedro Passos Coelho ha consumado el domingo con su triunfo en las elecciones lusas el fulgurante ascenso que lo ha llevado de presidir las juventudes de su partido, en la década de los 90, a asegurarse como nuevo primer ministro de Portugal.
 
Los ciudadanos han otorgado su confianza al líder del principal partido conservador luso, el Social Demócrata (PSD), para que guíe al país por la senda marcada por Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a cambio de su ayuda financiera, de 78.000 millones de euros.
 
Abiertamente defensor de las tesis neoliberales, Passos Coelho ha logrado devolver al centro-derecha el poder después de seis años en la oposición con un programa político que va incluso "más allá", en sus palabras, del memorando acordado con las instituciones internacionales a cambio del rescate.
 
Nacido en julio de 1964 en Coimbra, su niñez estuvo marcada por el traslado a la entonces colonia portuguesa de Angola, con sólo cinco años, y donde vivió un lustro.
 
Hasta allí se desplazó junto con el resto de su familia para acompañar a su padre, Antonio Passos Coelho, neumólogo de profesión y de quien heredó sus inquietudes políticas, que le llevaron a ser dirigente regional del PSD.
 
El hasta ahora líder de la oposición portuguesa comenzó su andadura política a los 14 años, en las juventudes de este mismo partido, y seis años después se convirtió en su secretario general.
 
En 1990 fue elegido presidente de las Juventudes Social Demócratas (JSD), cargo en el que se mantuvo durante cinco años.
 
Por aquella época empezó la carrera de Matemáticas, estudios que nunca acabaría y que cambió años después por Económicas, de la que se licenció por la Universidad Lusíada de Lisboa con la mejor nota de su promoción.
 
Fue elegido diputado en el Parlamento luso de 1991 a 1999 y después abandonó la política, completó sus estudios y comenzó a ejercer como docente.
 
Pronto dio el salto a la empresa privada, primero como consultor y desde 2004 como director financiero del grupo inversor Fomentinvest, del que llegó a ser en 2007 administrador ejecutivo.
 
En 2005 regresó a la arena política y en 2008 presentó su candidatura a la presidencia del partido, aunque sin éxito, superado por la que sería aspirante socialdemócrata en los comicios legislativos de 2009, Manuela Ferreira Leite.
 
La derrota del PSD ante el Partido Socialista comandado por José Sócrates le dio una nueva oportunidad en 2010, cuando logró el 61 por ciento de los apoyos entre la militancia socialdemócrata.
 
El triunfo del domingo también le puede ayudar en la difícil labor de cohesionar a su partido, muy dividido en los últimos años y en cuyo seno persisten voces críticas con su figura.
 
Casado dos veces y con tres hijos, Passos Coelho comenzó su etapa como máximo responsable del PSD exhibiendo voluntad de diálogo y entendimiento con el Gobierno socialista, con el que incluso pactó la aprobación de los Presupuestos 2010.
 
La relación, sin embargo, se deterioró a medida que pasaban los meses y el líder de los conservadores lusos se convirtió en verdugo del Ejecutivo al provocar la dimisión del primer ministro con su rechazo al último plan de ajustes gubernamental en el Parlamento.
 
También se mostró a favor de que Portugal recurriera al rescate meses antes de que éste se concretara, el pasado 6 de abril.
 
Al frente del Gobierno luso, Passos Coelho deberá acortar distancias con el presidente de Portugal, el también conservador e histórico dirigente del PSD Aníbal Cavaco Silva, con quien mantuvo algún desencuentro en los años 90 desde su cargo de presidente de las Juventudes del partido.
 
Alto y de gesto comedido, el que se perfila como próximo primer ministro portugués es definido por sus allegados como una persona fría y que no exterioriza sus emociones.
 
Entre sus gustos personales destacan la música clásica y la ópera, e incluso se dice que no es extraño verle cantar algún fado en compañía de amigos.
 
Con el país en medio de la peor crisis de su historia, el líder conservador deberá ahora responder a los problemas sociales y económicos lusos, aunque por el momento, ya ha confirmado lo que hace más de veinte años escribía un periódico regional tras su nombramiento como secretario general de las JSD: "Passos Coelho, un joven que promete".
 
EFE
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